TERCER MOLAR

Busquen, busquen, busquen...

domingo, 19 de enero de 2020 · 00:13

Willy Camacho

Hace 32 años, allá por 1987, surgió en las pantallas televisivas un programa de entretenimiento familiar: Sábados Populares. Juan Carlos Flores, en su Historia de la televisión en Bolivia, indica que el primer programa se emitió el 11 de septiembre de 1987, desde un escenario armado en el coliseo de Villa Victoria, “a través del flamante Sistema de Radio y Televisión Popular (RTP)”.

Entonces, Adolfo Paco se convirtió en el conductor televisivo más conocido del país, y se mantuvo en la conducción de Sábados Populares hasta el 21 de diciembre de 2019. Todo un récord, quizás incluso a nivel mundial.

Recuerdo que en esa época, finales de los 80 y principios de los 90, todos mirábamos Sábados Populares (hay que recordar que no había mucha oferta televisiva, no había internet ni cable), aunque muchas personas lo negaran. Es que, como su nombre lo indica, estaba dirigida a un público “popular”, y en un país profundamente discriminador y clasista como el nuestro, había que negar esos gustos plebeyos.

Lo cierto es que, si preguntamos a gente de mi generación, todos sabrán a qué se refiere el título de esta columna. En Sábados Populares había un concurso que consistía en lo siguiente: don Adolfo gritaba “busquen, busquen, busquen…”, y mencionaba un objeto que ese momento se le ocurría, “¡un peine!”. Y el público se desesperaba buscándolo en sus carteras o bolsillos y corrían hacia el escenario para ganar papel higiénico, una bolsa de galletas o algún otro premio mínimo. Claro, la sencillez del concurso y de los premios quizás ahora nos parece absurda, pero en ese entonces resultaba muy divertido  para quienes lo veíamos por tele y para quienes estaban en el teatro.

Y eso es lo que rescato: la abundante imaginación que compensaba el presupuesto reducido. Don Adolfo no necesitaba productores foráneos que emularan formatos extranjeros para entretener a la familia boliviana, y así se convirtió en el programa más visto de los fines de semana, un referente del mundo del espectáculo, especialmente del género de la música  tropical. Grupo que llegaba al país tenía que presentarse en Sábados Populares, siendo esa la mejor promoción para sus conciertos.

Con el retiro de don Adolfo se cierra un ciclo de la televisión boliviana, aunque quizá ya había comenzado a cerrarse un lustro atrás, con la invasión de franquicias e imitaciones, con fórmulas repetitivas que básicamente se centran en la falta de ropa y de creatividad. Ahora dan ganas de hacer un “busquen, busquen, busquen…”, para ver si hallamos productores que refresquen las pantallas bolivianas y que comprendan que, cuando hay imaginación, no es necesario cosificar a las mujeres para proporcionar entretenimiento televisivo.
 

 

 

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