Editorial

¿Por qué Pedro?

domingo, 19 de enero de 2020 · 00:04

HAY ALGUNOS CONCEPTOS novedosos que todavía comenzamos a digerir. Uno de ellos es, por ejemplo, la llamada paradoja de la tolerancia: “no tolerar lo intolerable”. En ese sentido, el racismo o la xenofobia, serían, son, intolerables. Entonces, así como reafirmamos valores universales deseables –no racismo, no xenofobia–, ampliamos también horizontes y profundizamos libertades y derechos. Por eso Pedro Lemebel, el artista, activista, el escritor e intelectual chileno y latinoamericano, homosexual, tiene en estas páginas un lugar central, hoy más que siempre.

Porque Pedro Lemebel resume esa doble batalla por la libertad y los derechos de las disidencias sexuales, que son derechos humanos, frente a la dictadura (la de Augusto Pinochet 1973–1990) desde el lugar social y políticamente más ultrajado que es la homosexualidad. Y como sabemos, ese lugar tiene, históricamente, un vínculo “natural” con las mujeres, con lo femenino.

Dice Lemebel: “Hay una cosa que tiene que ver con lo que sostiene Gilles Deleuze: que todo devenir minoritario pasa por un devenir mujer evidentemente; pasa por ahí, se hace cómplice en esa matriz. Precisamente por la relación con el poder, toda minoría gay, sexual, étnica, pasa por el devenir mujer. Y más allá de eso (…), todo lo que yo he aprendido lo he aprendido de ese lugar –la mujer– en términos de confrontación con lo dominante (…). Esto que me parecía tan maravilloso, estos discursos transgresores de decir todo cara de palo, ya habían sido practicados por mujeres”.

Por eso Pedro es imprescindible. Porque hoy más que nunca nuestra sociedad necesita profundizar esa sensibilidad y ese vínculo.  Porque en sólo un mes del nuevo año ya van más de una decena de mujeres asesinadas en Bolivia, y eso es inadmisible.

Urge feminizar el mundo. Urge aprender a no tolerar lo intolerable, pero no desde la violencia sino desde una nueva sensibilidad. 

 

Cecilia Lanza Lobo
 

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