RETRATO

Conversar

domingo, 05 de enero de 2020 · 00:10

 Óscar García
Fotografía de Édgar Rodríguez

Hay que tener algo más que buen gusto a la hora de elegir una canción, no para escucharla sino  para interpretarla. Interpretar es una acción, un verbo emparentado quizás con la traducción. Con eso de explicar sin explicar, con eso de decirlo pero no igual y emocionar. Mover unos químicos que en el cerebro hacen electricidad y  un no sé qué que remueve el alma. Eso solía hacer Carlos López. Ña ñai diciendo bordoneaba. Elegía hermosas canciones y las adornaba como reescribiendo una melodía trenza, una chalina, una melodía abrazo alrededor de la melodía principal. Era amable y quedador. Se quedaba largo tiempo a conversar pero sobre todo a cantar, cantando conversaba. Que viene de verbo y el verbo es acción y no hay mayor acción que lo vital.

Lo de canto vital fue una elección denominativa que años antes, muchos, fue en verdad una elección de una manera de vivir o de irse yendo, pues vivir al fin no es otra cosa que un aprendizaje para el morir, el bueno o el peor. Carlos López fue antes de fundar Savia Nueva y después de hablar de la nueva savia, el fundador de sí, sin desplome, sin retiradas, sin desistir. La voz grave y cálida, el cancionero intérprete y creador que guitarra al hombro contaba historias, inventadas, prestadas, traducidas o lo que fuere, siempre dirigidas al propósito de una sociedad mejor, de personas crecidas con necesidades tan importantes como el camino, la gratitud, los hombros, la tibieza y las canciones.

Carlos López, (1949-2019) guitarrista, cantautor y fundador de Savia Nueva

 

 

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