Debatir es cosa seria

Los ángeles necesitarán palas / ESPECIAL

¿Cómo explicarle a una niña que su tía preferida ha muerto? Una madre en apuros tiene incluso que recurrir a internet para sortear un interrogatorio incómodo.
domingo, 4 de octubre de 2020 · 00:07
Este texto es resultado de la invitación a nuestros lectores "Debatir es cosa seria".

Hablar de la muerte es difícil

Los ángeles necesitarán palas

Jeisy Alanes García

 

–¡Tía Nino! ¡Tía Nino! –exclamaba Samanta desde el patio de la casa.

–¡Samy, Samy! –respondía la tía Ninoska desde el primer piso de la casa colindante.

El afecto que existía entre ambas era inmenso. Todos los días, Samanta llamaba a su tía y madrina. Samanta –o Samy como la llamamos en casa– es una niña de tez blanca, cabellos castaños, ojos enormes y pestañas largas.

Aquel día Samanta perdió a una tía y una madrina /
 Fotografía C. Lanza

En el invierno de 2017, una terrible noticia hundió a la familia: la tía Nino, una mujer de 40 años, jovial, bromista y cariñosa, tenía los días contados. Silenciosamente, el cáncer se había diseminado en los pulmones y otros órganos internos. Pocos meses después, la madrugada del 23 de noviembre, murió. Si bien nosotros los grandes estábamos preparados para aquel momento, no estábamos preparados para decirle a Samy que nunca más volvería a ver a su tía favorita.

Si bien nosotros los grandes estábamos preparados para aquel momento, no estábamos preparados para decirle a Samy que nunca más volvería a ver a su tía favorita.

Las mujeres que ya han tenido hijos dirán quizás es fácil, pero en los zapatos de una madre o padre primerizos, no. 

–Hija, tenemos algo que decirte –comenzó Andrés, el padre de Samy–. Hoy Diosito ha decidido llevarse a tu tía Nino al cielo. Ahora es un angelito más.

–¿Le salieron alitas, papá? –pregunta de inmediato–. Yo quiero ver sus alitas.

–No, hijita. Todos los que se van al cielo son considerados angelitos.

–¿Pero cómo se la llevarán? –empezó a cuestionar–. Yo quiero ver eso.

–Ahora la tía Nino duerme dentro de una cajita. Esa cajita la llevaremos al cementerio y allí ella descansará.

–¿El cajoncito tiene candado?

–Sí.

–Y… ¿Bajará Diosito allí y se la llevará al cielo?

–Sí.

–¿Y vendrá sólo?

–Sí.

–Pero él solito no podrá llevarse a mi tía Nino, ella pesa mucho. ¿Cómo agarrará el cajón solo?

–No, hijita. La Tía Nino irá con él caminando.

–Pero, papá, mi tía Nino no puede ir caminando. ¿Cómo va abrir el cajón Diosito si nosotros tenemos la llave?

Hablar con niños sobre la muerte, un tema complicado /
 Fotografía C. Lanza

Esas preguntas ingeniosas habían comenzado a poner nervioso al papá. Yo, Jeisy, mamá de Samy, que la tenía sobre mis piernas, estaba en un callejón sin salida, aún sin decir una sola palabra.

–En realidad, Diosito sí traerá a algunos angelitos para que le ayuden a llevar al cielo a la tía Nino –dije intentando salir del embrollo. La curiosidad de Samy era más profunda que la historia que habíamos inventado para hablarle sobre la muerte.

–Pero, papá, mi tía Nino no puede ir caminando. ¿Cómo va abrir el cajón Diosito si nosotros tenemos la llave?

Esas preguntas ingeniosas habían comenzado a poner nervioso al papá.

–¿Por qué Diosito se la llevó?

–Él elige a las personas más buenas para que le ayuden en el cielo –respondí.

–¿Y qué hacen allá? –Acorralada con tanta pregunta, agarro el celular y tecleo: “fotos de la Viña del Señor”. Se las muestro. En una de las imágenes hombres y mujeres trabajan en viñedos cosechando racimos de uvas.

–Yo creo que Diosito es flojito y no le gusta también arrinconar su cuarto y por eso se llevó a mi tía Nino –dice Samy. Una sonrisa se dibuja en nuestros rostros.

Después del entierro y antes de dormir, Samy dice: Mamá, seguro ahora Diosito irá al cementerio y se llevará a mi tía Nino al cielo. Ojalá traigan sus palas, porque esos señores echaron harta tierra sobre el ataúd.

 

  • Jeisy Liz Alanes García es comunicadora social y abogada. Trabaja como periodista en la Red Bolivisión desde hace 14 años. Le encanta leer y escribir desde lo más complejo hasta lo más simple.