Debatir es cosa seria

¡No como carne! / ESPECIAL

Chistes y tentaciones de todo tipo la acompañaron toda su vida en una firme decisión. Hasta le dijeron que Dios puso a los animales en la tierra para servir a los humanos como alimento, pero ella se imaginó bautizos bañados de salsa.
domingo, 4 de octubre de 2020 · 00:06
Este texto es resultado de la invitación a nuestros lectores "Debatir es cosa seria".

Sobre el vegetarianismo

¡No como carne!

Luisa Bilbao Vignaud

 

Llevo 18 años debatiendo sobre un mismo tema. Este diálogo, que a veces olvida la diplomacia, se realiza con todas las personas que conozco, en cualquier momento y en todos los escenarios: por qué debo o no comer carne. Como buena qhochala, la polémica que he debatido más de la mitad de mi vida es sobre comida.

Muy joven, decidí no volver a alimentarme de animales. Me críe de una manera en la que conocí animales de todo tipo y aprendí mucho de ellos. En mi casa siempre hubo gatos y cuando íbamos a visitar a mi abuela en el Trópico, podíamos ver tojos y monos silvestres comiendo papayas en el patio.

Mi familia fue mi primer oponente en el debate. Argumentaban que me enfermaría, que no acabaría de crecer e incluso que era una moda. Avanzamos poco a poco hasta llegar a un acuerdo en el que pudiéramos coexistir. Sin embargo, casi dos décadas después, mi papá insiste en tentarme con algún platillo y mis hermanos en hacer chistes sobre lo desagradable de la coliflor. Cada visita destapa charlas que quedaron inconclusas.

En mi casa siempre hubo gatos y cuando íbamos a visitar a mi abuela en el Trópico, podíamos ver tojos y monos silvestres comiendo papayas en el patio.

"...casi dos décadas después, mi papá insiste en tentarme con algún platillo y mis hermanos en hacer chistes sobre lo desagradable de la coliflor. Cada visita destapa charlas que quedaron inconclusas".

En el colegio pasó lo mismo. Mis compañeros argumentaban el siempre explotado “pero saben muy rico”. La graduación no llegó lo suficientemente rápido. Igual en la universidad, todos los días, la típica conversación de “¿por qué no comes salchipapa?”. Recuerdo que alguien de mi Facultad dijo que Dios puso a los animales en la tierra para que los comiéramos y yo solo podía imaginar un bautizo en salsa.

Mis padres demostraron ser profetas cuando ser vegano/vegetariano se puso de moda. Fue cuando yo comenzaba los 20’s. Es la arista del debate que más me divierte, porque viralizó la idea, hasta ahora, de que no comer carne es igual a ser fitness/dietético. Repitan después de mí: papas fritas, harinas, juntucha de legumbres y alcohol. Por esto, acabo debatiendo en los restaurantes con la gente que quiere bajar de peso y que está ahí, ocupando mi silla.

"Alguien dijo que Dios puso a los animales en la tierra para que los comiéramos y yo solo podía imaginar un bautizo en salsa".

Repitan después de mí: papas fritas, harinas, juntucha de legumbres y alcohol. Por esto, acabo debatiendo en los restaurantes con la gente que quiere bajar de peso y que está ahí, ocupando mi silla.

Ya de adulta, la discusión se ha enardecido. En el trabajo me tocó de todo. Desde oficinas tranquilas que dan sándwich de palta en los festejos, hasta los que dicen “¿qué enfermedad no te deja comer carne?”. También me ha tocado conocer gente que dice que “nuestra naturaleza es”, a los que, con suerte, no se los han comido sus parientes.

Lo irónico es que debates incluso con otros comehierbas. Hay quienes tratan de ganarse el cielo, a puño limpio, diciendo que su moral es más grande que la tuya. También los que, como predicadores de culto, siempre están tratando de convertir fieles o exorcizar crímenes. No es mi posición, así que acabamos hablando sobre lo que uno puede transformar por su cuenta y cómo el mundo siempre es una composta.

Hay quienes tratan de ganarse el cielo, a puño limpio, diciendo que su moral es más grande que la tuya. También los que, como predicadores de culto, siempre están tratando de convertir fieles o exorcizar crímenes.

Estos días el tema ha estado que arde de nuevo, en redes sociales y cara a cara. Los incendios en zonas ganaderas, el consumo del agua, la masacre de fauna silvestre, los loteos, las normativas de leyes de protección animal que dejan de lado los animales que les conviene, candidatos que ya no besan bebés pero acarician perritos… inagotables fuentes para discusiones que comenzarán en el momento en el que diga: tengo hambre. Es un debate asegurado salir de casa porque ahora, con el COVID-19, no falta quien aconseja “comer bien para estar sanos”.

 

  • Luisa Bilbao Vignaud es comunicadora social cochabambina. Ferviente creyente de la vida equitativa, tranquila y sustentable.

     

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