Valiente Cine

Presencias ausentes: ellos están / CARTELERA

domingo, 1 de noviembre de 2020 · 00:00

Valentina Eid

 

Noviembre se inicia con Todos Santos, el día de los muertos. Un homenaje a nuestros seres amados que físicamente ya no están con nosotros. Muchos apodos se les ha dado a nuestros muertitos: espíritus, almas, fantasmitas, ángeles, energías, recuerdos, fotografías y un largo etcétera. Mientras que en Estados Unidos se celebra a los muertos con disfraces, calabazas y dulces, aquí lo hacemos con mesas, comidas y ofrendas, juntando familias para recordar a los seres que nos dejaron. Aunque estén ausentes, muchos no nos sentimos ‘’dejados” por estos seres: yo aquí, escribiendo estas líneas, me siento acompañada.

Probablemente ese amor que sentimos aun después de la ausencia física es a lo que llamamos espíritu, alma o ángel. Una energía, esta vez inmortal, que nace de nosotros: bajo imágenes y recuerdos, bajo una herencia de costumbres, bajo las cosas que les gustaban, ellos no nos dejaron. Ellos todavía están. Y es esa energía la que quiero celebrar hoy con algunas obras cinematográficas que tratan, precisamente, de presencias ausentes. Más allá de películas de terror con fantasmas poseídos, las “almitas” que nos rodean son un tema que muchos filmes han tratado de capturar. Siendo un tema muy abstracto y personal, los resultados son muy diferentes, al igual que el tono y el género utilizado. En el caso del filme Los Silencios (Beatriz Seigner – Brasil, 2018. Disponible para comprar o alquilar en YouTube), se trata de un drama casi fantástico. La historia se desarrolla en el contexto actual de la guerrilla colombiana. Amparo, una madre, y sus hijas se instalan en un nuevo pueblo tropical donde intentan lidiar con el duelo que les provocaron los enfrentamientos. Entre paisajes de selva y de pantanos, brotan misterios y personajes enigmáticos que la magnífica fotografía traduce con paletas cromáticas cálidas, creando un universo húmedo y estancado, pero mágico. Gracias a un juego narrativo de luces neón, la directora cuenta la ausencia y el amor de los que se fueron, con poesía y mucha sensibilidad. Esta película es una joya.

Otro ejemplo de filme que narra la presencia de seres invisibles en tono de suspenso es el clásico filme El Sexto Sentido (M. Night Shyamalan, 1999. Disponible en Prime Video). Con la notable actuación infantil de Haley Joel Osment, la historia cuenta la capacidad de este niño de ver personas fallecidas y cómo su amigo, un psicólogo interpretado por Bruce Willis, lo guía y ayuda a sobrellevar esa cualidad suya. Esta premiada película construye misterio a través de una narración y un montaje muy calibrado para contar la relación afectiva y muy estrecha que se crea entre estos dos seres. 

Cambiando de género, otro clásico es la magistral comedia Beetlejuice (Tim Burton, 1988. Disponible en renta o compra en Prime Video). Esta película trata con sátira la historia de fantasmas que tramitan las razones de su debida partida. Con rolas que se volvieron clásicas (como Jump in the line (Shake Senora) de Harry Belafonte, 1961) el torcido universo de Tim Burton nos atrapa en una mansión junto a la recién mudada familia, con dos adultos insoportables y una joven que hará contacto con los antiguos y fallecidos propietarios de la casa. Bajo el ritmo de un Michael Keaton que hace de personaje mítico, esta obra es una oda plagada de deformaciones, risas y muchos monstruos, de los “buenitos”, a lo Tim Burton, que siempre hace sonreír y compartir en familia.

En otro tono, tal vez uno más nostálgico, encontramos el filme A Ghost Story (David Lowery, 2017. Disponible en Netflix.). La historia narra el después de la muerte de un hombre que se vuelve fantasma y no abandona la casa en la cual vivía con su novia antes de fallecer. Como un viaje trascendental, la película traza el paso del tiempo, el desgaste de lo material y la prevalencia de lo espiritual.

Con un ritmo lento y muy poca acción, la película logra plasmar en imágenes y en solo dos horas, el concepto de infinidad, difuminando toda orientación temporal y espacial de la existencia, haciendo prevalecer únicamente el amor. La narración simple traduce con gran fuerza cósmica la metáfora de la permanencia. Porque si bien celebramos a nuestros muertitos el primero de noviembre de cada año, en el fondo sabemos que están y estarán los otros 364 días a nuestro lado.

 

  • Valentina Eid es investigadora en el ámbito del cine, la televisión y las nuevas plataformas digitales. Residente en París, Francia, amante de la expresión cultural valiente.

 

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