Zona verde

Los 34, tras el lente

Un cumpleaños diferente, rodeado de la mejor compañía. Así da gusto hacerse viejo.
domingo, 20 de diciembre de 2020 · 00:03

Fotografías de David Soliz

Texto de Mar Buendía 

A David lo conocí, por esas maravillas de la vida, en la oficina. Serio, de pelo largo y toda la pinta rockera. Difícil pensar en ese entonces que compartiríamos algunas cumbias, incluso tras el micrófono. Algunas charlas después, ya pasamos del plano de colegas a amigos y me alegro mucho que así fuera.

Amante de los viajes, sobre todo a las montañas, de modo que tema de conversación siempre nos ha sobrado. Seguramente podríamos escribir muchas cosas sobre sus viajes, pero hubo uno que, apenas me lo contó, sabía que teníamos que compartirlo. Las palabras aquí, por tanto, son más suyas que mías. Eso sí, las fotos son todas suyas y ¡qué fotos!

Hace un tiempo, David decidió tomar la mochila y partir. Mi batería indica 34% de carga, no sé si es coincidencia, pero igualmente hemos llegado a los 34, escribe en su post cumpleañero. Yo no creo que sea coincidencia, es nomás esa mano a la que le decimos destino.

¿Cómo pasar los 34 años? No es poca cosa haber vencido la edad de Cristo, pienso yo, aún lejos (quiero creer) de esa edad, pero a David no se le notan los años. Podría decir que tiene 30 o 40 y también le creeríamos, su rostro es de esos que no tienen edad, más bien tiene vida.

Y pues decidí este año hacer algo que me fijé cumplir hace años, pasarlo con los seres más increíbles del mundo. Y David tiene razón, no hay mejor manera de pasar un cumpleaños que con animales, y él hizo la mejor elección: Senda Verde. Un sentimiento único entre asombro y alegría embarga a los asistentes a este refugio de animales. Saberse tan cerca de seres tan nobles, recibiendo toda la energía natural de este lugar y, a la vez, con el dolorcito en el corazón sabiendo que son animales rescatados del tráfico ilícito de especies silvestres, muchas veces con traumas y daños irreparables.

Son criaturas por demás tiernas y nobles que no dudan un segundo en acercarse y demostrar su cariño. Y aunque nosotros no podemos sentir ese cariño en vivo, podemos sentirlo a través de las fotos de David. Estoy segura que este es el primer viaje, pero no el último que compartiremos entre fotos y palabras.

 

  • David Soliz (Davidovich) es realizador audiovisual, viajero eventual y toma una o dos fotografías de vez en cuando. Disfruta del vino y el buen rock, aunque algunas veces escucha un par de cumbias sabrosonas. No se halla sin su Illimani y su marraqueta con queso y café. Ama la charla política, pero prefiere no hablar de ello porque se obsesiona y nunca acaba.

  • Mar Buendía no nació aquí, pero es nomás collita. Fan de la salteña sin aceituna, las películas de terror, Cerati y Friends, la serie noventera. García Márquez es su Dios.

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