Premio Nacional de Crónica Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela

Los días de la fiebre

En julio de 2019 se supo que unos médicos fueron internados en terapia intensiva por un virus desconocido. Al poco tiempo, uno de ellos murió. Había atendido a la enfermera Ximena Cuéllar que también falleció. ¿Qué sucedió? El sistema público de salud bajo el bisturí de un cronista que muestra los pliegues de un sistema enfermo, con precisión y una novedosa propuesta narrativa.
domingo, 6 de diciembre de 2020 · 03:07

Mauricio Rodríguez Medrano

Ilustración de Regina Gómez

Este texto es uno de los cinco finalistas del Premio Nacional de Crónica Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela 2020 de la Revista Rascacielos.

 

I.

1. Empezó así: un interno encontró muerto a Macario Gironda cuando hacía su inspección de rutina. Dos mujeres vestidas con básicas negras y sandalias de plástico rezaban de pie frente al cadáver. 2. El interno preguntó si alguna de ellas era su pariente. “No, doctor”, dijo una de las mujeres. “Nadie lo visita”. La otra, la que agarraba una bolsa de mercado, se encogió de hombros. “Pues alguien tiene que llorarlo”, dijo. 3. Macario Gironda tenía 68 años y era agricultor y albañil ocasional. Tenía dos perros, uno tuerto, y cuatro gallinas jaspeadas. Vivía en una casa de adobe de dos plantas, con techo de zinc, y suelo de tierra en la colonia Alto Sabaya. 4. A mediados de abril de 2019 enfermó con fiebre alta y dolor corporal. 5. Unos vecinos se enteraron cuando fueron a prestarse unos machetes. Uno de ellos, Ignacio Yarari, me dijo: “Se sacudía como jochi degollado”. 6. Lo trasladaron por un sendero angosto en una carretilla de albañil hasta la carretera principal y lo ingresaron en un camión de frutas que se dirigía hacia Alto Beni. 7. Macario Gironda llegó a Caranavi al mediodía del 30 de abril. Un heladero cubierto de moscas que recorría la calle Cobija lo ayudó a llegar al hospital municipal. 8. Lo bueno: el hospital quedaba a cuatro cuadras. Lo malo: estaba al borde del colapso por una reciente epidemia de dengue. 9. Un médico de la brigada cubana atendió a Macario Gironda y, más tarde, le hizo una prueba rápida de dengue: dio negativa. 10. Macario Gironda fue internado en el Hospital Municipal de Caranavi dos días después. Le suministraron líquidos con electrolitos por una deshidratación severa y le recetaron paracetamol. 11. Sangraba de las encías y la nariz, y, debilitado, jadeaba con la boca abierta. 12. En su historial de emergencia escribieron: “Trabajó en un sembradío de arroz en la comunidad de Siliamo de Chispani en el municipio de Guanay”. 13. Ximena Cuellar Alípaz, interna del servicio social obligatorio, le hizo una revisión de rutina el 10 de mayo y le limpió la sangre de la boca. 14. Macario Gironda murió el 12 de mayo. 15. En su certificado de defunción quedó escrito: “Disfunción orgánica múltiple”.    

II.

Estoy en el Hospital Obrero de la ciudad de La Paz: un edificio verde claro de siete pisos, ubicado en la avenida Brasil. Fue entregado el 9 de abril de 1955 por el ex presidente Víctor Paz Estensoro, el día en que se celebraba la Revolución Nacional. Marco Orellana, interno de medicina del Hospital Obrero, dice: “Todas las salas de emergencia se parecen”. Unas mujeres embarazadas esperan sentadas en el piso, los asientos están ocupados. Luego el caos: dos oficinistas accidentados, con los rostros manchados de sangre, discuten a gritos con un policía. Marco Orellana dice que hoy es un día tranquilo. Pregunto si también colapsa Emergencias los días tranquilos. “Pero nadie se muere”. La sala de emergencias cuenta con 32 camas, sin embargo, la demanda es de más de 80 pacientes diarios. Los que tienen más suerte serán trasladados al Hospital Juan XXIII. Pregunto si la cantidad de pacientes aumentó con la implementación del Seguro Único de Salud (SUS). “Es una de las razones para odiar a Evo Morales”, dice Marco Orellana. La primera razón: el Decreto Supremo 2611 que entró en vigencia el 27 marzo del 2012, en el que se establecía la jornada laboral completa de ocho horas y la media jornada de cuatro horas para “el Sistema Nacional de Salud del Estado Plurinacional de Bolivia: Público y la Seguridad Social de Corto Plazo”. De inmediato, los médicos ingresaron en un paro general indefinido. El presidente del Colegio Médico de Bolivia, Alfonso Barrios, dijo que aumentar dos horas más la jornada laboral de los médicos no solucionaría los problemas del sistema de salud. En 1970, el general Alfredo Ovando Candia, presidente de facto, había firmado el Decreto Supremo 06728. Con este se reducía a seis horas la jornada laboral de los profesionales de salud. Los motivos: escasez de médicos y hospitales y las universidades públicas eran las únicas que ofrecían carreras de medicina. ¿Qué avances hubo luego de 50 años? Ahora se enseña medicina en universidades privadas. “¿Cuántas horas trabaja un interno de medicina?”, pregunto. Marco Orellana dice que en el mejor de los casos entre 12 a 14 horas diarias. En la segunda semana del paro general indefinido del 2012, el ministro de Salud, Juan Carlos Calvimontes, dijo que quienes no asistieran a sus fuentes laborales serían despedidos. Los trabajadores afiliados al Colegio Médico de Bolivia iniciaron un piquete de huelga y los trabajadores afiliados al colegio de enfermeras y colegios médicos departamentales se sumaron con movilizaciones en las ciudades capitales. El ministro de Salud dijo que reemplazaría a los médicos bolivianos por médicos cubanos. Los estudiantes de medicina de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y los de la Universidad Pública de El Alto (UPEA) quemaron banderas cubanas a las puertas del Ministerio de Salud. “Un interno de medicina atiende alrededor de 40 a 50 pacientes por día”, dice Marco Orellana. Pregunto cuánto le pagan. “La mitad del salario mínimo nacional”. Tras 52 días de paro se firmó un acuerdo de 11 puntos que puso fin al conflicto por las ocho horas de labor diaria. Se suspendió la aplicación del Decreto Supremo 2611 y se convocó a una Cumbre Nacional de la Salud que meses después concluyó sin resultados. Pienso: “Médicos 1 – Gobierno 0”. 

Fachada del Hospital Obrero en La Paz / Archivo Página Siete

Unas mujeres embarazadas esperan sentadas en el piso, los asientos están ocupados. Luego el caos: dos oficinistas accidentados, con los rostros manchados de sangre, discuten a gritos con un policía. Marco Orellana dice que hoy es un día tranquilo. Pregunto si también colapsa Emergencias los días tranquilos. “Pero nadie se muere”.

 

III.     

1. Ximena Cuellar, con la ayuda de unos soldados del regimiento Barrientos, fumigó las casas de Villa Juanita el 17 de mayo. Una niña de nueve años de ese barrio había muerto a causa del dengue. Las calles de Villa Juanita terminaban en los márgenes del río Yara donde había montones de basura entre la arena. 2. Ximena Cuellar tenía 25 años: era una muchacha algo robusta, morena, bajita y con el pelo largo y lacio. Estudió medicina en la UMSA e inglés en el Centro Boliviano Americano (CBA). 3. Amaneció con fiebre y dolor de garganta el 20 de mayo, y, más tarde, envió un mensaje por WhatsApp a la jefa del internado rotatorio del Hospital Municipal de Caranavi, Raquel Ticona. “Yo pasé trabajando mi dengue, ojalá no pidas baja”, contestó. 4. Al llegar al hospital el mismo médico de la brigada cubana que trató a Macario Gironda le hizo una prueba rápida de dengue: dio negativa, sin embargo, la fiebre aumentó. 5. Durante la mañana atendió a unos indígenas de la etnia T’simane que habían llegado de Yucumo, y luego defendió una prueba oral frente a uno de sus superiores. 6. Por la tarde pidió a una compañera que la supliera y fue a un hospital privado en donde se hizo una segunda prueba de dengue. Luego envió un mensaje a su madre, Martha Alípaz. “Hola”, escribió. “Hola, ¿cómo estás?, gracias por hablarme”, respondió su madre. “Tengo dengue”, escribió. 7. La jefa de internos recién aceptó la baja el viernes 24 de mayo. Durante el fin de semana permaneció sola en su cuarto de alquiler frente a la plaza Simón Bolívar, en la zona central de Caranavi. 8. Adela Limachi, directora del Hospital Municipal de Caranavi, se comunicó con Martha Alípaz la noche del 27 de mayo, Día de la Madre boliviana. Le dijo que Ximena Cuellar se encontraba internada en el hospital, en estado crítico. 9. La madre llegó a Caranavi al finalizar la mañana del 28 de mayo y solicitó que trasladaran a su hija a la ciudad de La Paz tras una reunión con Adela Limachi. Esta accedió por la insistencia de la madre, pero dijo que las dos ambulancias del pueblo no estaban en condiciones adecuadas. 10. Martha Alípaz, luego de hacer varias llamadas telefónicas, consiguió una ambulancia de terapia intensiva del Hospital Arcoíris que alquiló por 15 mil bolivianos. 11. Marco Ortiz, médico que trabajaba en este hospital, se encargó del traslado el dos de junio, mientras la noche avanzaba como una manada de lobos extraviada por la carretera. 12. Muy cerca de la cumbre, al pasar el puesto de control de La Rinconada, tuvo que auxiliar a Ximena Cuellar antes de que se asfixiara con su propia sangre. 13. La ambulancia llegó al Instituto de Gastroenterología, en la zona de Miraflores, a las cuatro de la mañana del tres de junio. 14. El Instituto estaba detrás de los dos edificios antiguos del Hospital de Clínicas, cerca del muro que rodeaba el Complejo Hospitalario. El muro colindaba con un precipicio que se extendía hasta la avenida René Zabaleta en donde había un deshuesadero de coches. 15. Ximena Cuellar, tras ser internada, convulsionó mientras un médico le hacía una endoscopía.

Ximena Cuellar amaneció con fiebre y dolor de garganta el 20 de mayo, y, más tarde, envió un mensaje por WhatsApp a la jefa del internado rotatorio del Hospital Municipal de Caranavi, Raquel Ticona. “Yo pasé trabajando mi dengue, ojalá no pidas baja”, contestó. El dos de junio fue trasladada a La Paz en una ambulancia por la que su madre pagó 15 mi bolivianos. Tras ser internada, convulsionó mientras un médico le hacía una endoscopía.

IV.

Caranavi está a cuatro horas de distancia de La Paz: la carretera es de asfalto, pero tiene tramos de tierra y curvas cerradas que ascienden hasta La Cumbre, a 4650 metros sobre el nivel del mar, donde es difícil respirar. “¿Qué les sucede a los enfermos con trastornos hemorrágicos a esa altitud?”. Q., exinterna del servicio social obligatorio en el Hospital Municipal de Caranavi, me dice que la posibilidad de un sangrado interno es mayor. Pregunto si los médicos del hospital de Caranavi conocían ese riesgo. “Todo médico que trabaja en el pueblo lo sabe”. En 2017 se aprobó un Nuevo Código del Sistema Penal con el que se pretendía sancionar la mala práctica médica. Los médicos ingresaron en un paro indefinido como forma de rechazo al artículo 205 de la nueva norma que penalizaba la mala praxis. Exigían, además, la anulación de la Autoridad de Fiscalización y Control del Sistema Nacional de Salud, una entidad que regularía, fiscalizaría y controlaría el sistema de salud. ¿Ximena Cuellar fue víctima de negligencia médica? Pregunto si hubiese sido mejor mantenerla en el pueblo. “Ella necesitaba ingresar a Terapia Intensiva”, dice Q. ¿Cuántos especialistas había en el hospital? Q. dice que todos eran médicos generales. El hospital de Caranavi es considerado un centro de segundo nivel que tiene los servicios básicos de medicina interna, cirugía, traumatología, pediatría y ginecología. Es una construcción deteriorada de los años 90 que puede albergar de 25 a 30 pacientes, no tiene área de Terapia Intensiva ni sala de recuperación. ¿Qué hizo el gobierno en los conflictos por el Nuevo Código Penal? La ministra de Salud, Ariana Campero, que reemplazó a Juan Carlos Calvimontes, dijo que iniciaría procesos sumarios a aquellos médicos que no estuvieran cumpliendo sus horas de trabajo. Los médicos presentaron renuncias a cargos jerárquicos en las ciudades de La Paz, El Alto, Tarija, Beni y Oruro. “Trabajábamos más de ocho horas e incluso enfermas”, dice Q. ¿Cuántos ítems tenía el hospital de Caranavi? Q. dice que solo había personal transitorio que terminaba su contrato cada tres meses. Con el “Estatuto del Trabajador en Salud de Bolivia”, aprobado en 2006, el gobierno se hizo responsable de la contratación de nuevos ítems para los hospitales públicos. ¿Qué hizo Evo Morales cuando aumentaron las movilizaciones en contra del Nuevo Código Penal? Cedió a la derogación del artículo 205 antes de que iniciara el Rally Dakar en tierras bolivianas y, al final, abrogó por completo la nueva norma. Los médicos aún serían procesados con el Código Penal aprobado en la dictadura del general Hugo Banzer Suárez, en largos juicios que terminarían con fallos que en la mayoría de los casos no se cumplirían. Pienso: “En este Código no existen los delitos por negligencia médica”. 

En Caranavi, todo médico sabe lo que sucede con los pacientes que son trasladados a La Paz, considerando la altitud de La Cumbre, a 4650 metros snm. / Archivo Página Siete

V.

1. Ximena Cuellar murió el cuatro de junio en la Unidad de Terapia Intensiva del Instituto Gastroenterológico. 2. El cuerpo fue velado en un ataúd blanco, rodeado de arreglos florales, en una modesta vivienda de tres ambientes, en la calle José Agustín de Ciudad Satélite. Luego del entierro, el hermano de Martha Alípaz halló los mensajes de WhatsApp que su sobrina había intercambiado con Raquel Ticona. 3. En la prensa local salió la noticia de que unos médicos fueron internados en terapia intensiva por un virus desconocido: Marco Ortiz en la Caja Petrolera de Salud y Gustavo Vidales Mostajo en el Hospital Obrero. Este último era el gastroenterólogo que había realizado la endoscopía a Ximena Cuellar. 4. La Unidad de Epidemiología del Ministerio de Salud en coordinación con el Sistema Departamental de Salud (SEDES) de La Paz hizo un seguimiento de los casos debido a la presión mediática. 5. Mientras tanto, Martha Alípaz, asesorada por el rector de la UMSA, presentó una denuncia penal el 26 de junio, con los cargos de homicidio culposo contra la directora del Hospital Municipal de Caranavi, Adela Limachi, y la jefa del internado rotatorio, Raquel Ticona. 6. En medio de críticas al gobierno por el manejo del sistema sanitario, Gabriela Montaño, la ministra de Salud de ese entonces, tuvo que pedir ayuda a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). 7. Expertos extranjeros llegaron para tratar la infección en los pacientes, uno en el ámbito clínico y tratamiento, dos expertos en epidemiología y una doctora en el ámbito laboratorial. Alfonso Tenorio, representante de la OMS/OPS, dijo que se llevarían algunas muestras del virus desconocido a Atlanta, Estados Unidos, “para la detección de su tipología”. 8. El dos de julio, un investigador asignado al caso de Ximena Cuellar escribió en un informe policial que el historial clínico original había desaparecido. Explicó, además, que las copias jamás habían llegado al Centro Departamental de Tratamiento de Leishmaniasis, en Chulumani, donde se las archivaban. 9. En el informe también se indicaba que “los resultados originales de laboratorio estaban en paradero desconocido”. 10. En una conferencia de prensa, Gabriela Montaño informó que había otros tres casos sospechosos: todas mujeres, dos de las cuales habían tenido contacto directo con los médicos internados. 11. Los médicos ingresaron en estado de alerta: el presidente del Colegio Médico de La Paz, Luis Larrea, exigió a las autoridades nacionales de salud que se declare alerta sanitaria en el departamento y emergencia epidemiológica en Caranavi. 12. La ministra de Salud desestimó esa necesidad. No obstante, el cinco de julio daría la orden para que se activara el protocolo de bioseguridad nivel cuatro en los hospitales del departamento de La Paz, el nivel máximo, como en los casos del ébola o hantavirus. 13. “¿De qué bioseguridad habla la ministra de Salud? Cree que dar 50 batas es bioseguridad nivel cuatro”, dijo Luis Larrea en una entrevista. 14. Gustavo Vidales falleció la madrugada del 10 de julio en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Obrero. 15. Los resultados de las muestras que se enviaron al Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Atlanta (CCPEEU), Estados Unidos, llegaron poco después: la infección de los médicos había sido causada por un tipo de arenavirus.

El Dr. Gustavo Vidales falleció la madrugada del 10 de julio en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Obrero. Había atendido a Ximena Cuéllar / Archivo Página Siete

En la prensa local salió la noticia de que unos médicos fueron internados en terapia intensiva por un virus desconocido: Marco Ortiz en la Caja Petrolera de Salud y Gustavo Vidales Mostajo en el Hospital Obrero. Este último era el gastroenterólogo que había realizado la endoscopía a Ximena Cuéllar. (...) Gustavo Vidales falleció la madrugada del 10 de julio en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Obrero. (...) la infección de los médicos había sido causada por un tipo de arenavirus.

VI.

El Rotary Club de La Paz envió 150 gatos en avión a la localidad de San Joaquín del departamento del Beni en mayo de 1964. El científico estadounidense, Ronald B. Mackenzie, había descubierto el origen de una epidemia de fiebre hemorrágica. Los primeros casos aparecieron en la comunidad Yutiole en 1958. El virus era transmitido por unos roedores silvestres, los Calomys Callosus, a través de sus fluidos corporales que dejaban en el suelo o en la comida o en los utensilios de cocina. Los gatos sirvieron como una medida antiséptica efectiva para reducir la cantidad de roedores. “¿Qué síntomas provoca el arenavirus en el cuerpo?”, pregunto. R., médico residente de la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Obrero, dice que los síntomas más frecuentes son fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y hemorragias internas. “¿En qué estado se encontraba Gustavo Vidales cuando lo internaron?”. “Creímos que tenía una descompensación por el síndrome de Guillain-Barré, que es una enfermedad neurodegenerativa”. La fiebre hemorrágica es causada por un tipo de arenavirus asociado a enfermedades leves o mortales que transmiten los roedores a los humanos. En Sudamérica existe el virus Junín, de Argentina, el virus Machupo, de Bolivia, el virus Guanarito, de Venezuela, el virus Sabia, de Brasil. ¿Qué tipo de tratamiento dieron a Gustavo Vidales? “En una junta médica se decidió usar benzodiacepinas para disminuir la excitación neuronal”. Luego se empleó la metilprednisolona, un tipo de corticoide que se usa para el Guillain-Barré, pero suprime el sistema inmunitario. “El paciente tuvo una evolución desfavorable”. El segundo brote de arenavirus apareció en el Hospital Seton de la ciudad de Cochabamba en febrero de 1971. El médico, Orlando Canedo Saavedra, explica en “La historia de la fiebre hemorrágica en Bolivia”, que los contagios intrahospitalarios fueron minimizados por el gobierno de facto del general Hugo Banzer Suárez. “Cinco personas murieron sin haber recibido un tratamiento adecuado”. ¿Qué hizo el Ministerio de Salud para intentar salvar la vida de Gustavo Vidales? R. dice que se importaron pastillas de ribavirina cuando llegaron los resultados preliminares del CCPEEU. “El efecto de la ribavirina no es útil después de los 10 días de la infección por arenavirus”. Gustavo Vidales sufrió una disfunción multiorgánica, neumonía intrahospitalaria, hemorragia digestiva, lesión renal aguda, falla hepática, falla hematológica, falla neurológica, “con requerimiento de soporte vital y transfusiones de sangre periódicas”. ¿El Hospital Obrero contaba con los niveles de bioseguridad para tratar este tipo de virus? R. dice que poco antes de la muerte de Vidales, el director del SEDES les había entregado ropa protectora, guantes de látex, mascarillas y gafas. “Tuvimos que devolver todo después de que unos periodistas nos sacaron fotografías”.

¿El Hospital Obrero contaba con los niveles de bioseguridad para tratar este tipo de virus? R. dice que poco antes de la muerte de Vidales, el director del SEDES les había entregado ropa protectora, guantes de látex, mascarillas y gafas. “Tuvimos que devolver todo después de que unos periodistas nos sacaron fotografías”.

VII.

El Dr. Luis Larrea llegó tarde la reunión con la (ex)ministra Montaño. Tuvo un accidente. Ella no lo dejó hablar y este respondió: "¿Por qué no me pregunta qué me ha pasado?”. / Archivo Página Siete.

1. Luis Larrea era un hombre gordo, moreno y de labios gruesos, algo morados. Tenía la costumbre de mostrar la dentadura inferior mientras comía o discutía. Era presidente del Colegio Médico de La Paz desde inicios del 2006. Es decir, durante 13 años. 2. La muerte de Gustavo Vidales avivó el conflicto de los médicos con el gobierno de Evo Morales. 3. Luis Larrea, en compañía del director del Sindicato de Ramas Médicas de la Salud Pública de La Paz (SIRMES), Fernando Romero, organizó una misa por la muerte de Gustavo Vidales y Ximena Cuellar para el 12 de julio. Los médicos, además, ingresaron en un paro de 24 horas. 4. La misa se realizó a las afueras del hospital de Clínicas, en medio de la avenida Saavedra. Luego de la misa varios grupos de profesionales en salud y estudiantes de medicina marcharon hacia la avenida Mariscal Santa Cruz con banderas de Bolivia. 5. La marcha también se realizó en oposición a la implementación del SUS que había iniciado en marzo, con hospitales que estaban al borde del colapso, carencia de ítems e insumos. 6. En un informe de la OMS se indicaba que eran necesarios 23 médicos y enfermeras por cada 10 mil habitantes “para una atención oportuna y adecuada”. En La Paz había cinco profesionales por cada 10 mil personas, en el sistema público. 7. “Si se tiene que comenzar a cerrar hospitales, se van a cerrar hospitales porque este gobierno ha destruido todo lo que es el sistema público y la seguridad social de salud”, dijo Luis Larrea al finalizar la marcha. 8. Gabriela Montaño convocó a una primera reunión, pero el Colegio Médico de Bolivia rompió el diálogo y confirmó un paro de 48 horas para el 18 de julio. 9. Marco Ortiz continuaba internado en la Caja Petrolera, estaba intubado, tenía una falla multiorgánica y hasta el 24 de julio había recibido 90 plasmas de sangre. 10. El Comité de Defensa por la Democracia (CONADE), cívicos departamentales y líderes políticos determinaron realizar un paro nacional indefinido desde el 10 de octubre. Con esta medida de presión se quería conseguir la renuncia de Evo Morales y Álvaro García Linera como candidatos a las elecciones del 20 de octubre. 11. El 19 de agosto los médicos iniciaron un paro indefinido exigiendo la inclusión de los profesionales en Salud a la Ley General del Trabajo, “la institucionalización de cargos médicos de base, intermedios y jerárquicos”, la abrogación de la Ley 1189 de Prioridad de la Caja Nacional de Salud y la destitución de su gerente, “el fortalecimiento del Sistema Nacional de Salud, y la participación en la Ley del Cáncer”. 12. Luis Larrea llegó una hora y media tarde a una reunión de concertación con el Ministerio de Salud. Gabriela Montaño dijo, a quien quisiera escuchar, que los sindicatos de salud querían enfrentar al gobierno con los médicos. Luis Larrea levantó la mano. “Espere un ratito doctor Larrea, ha llegado tarde”. “Llegué tarde porque tuve un accidente”. Gabriela Montaño dijo que lo sentía mucho, pero era necesario que aprendiera a respetar. “Por lo menos llegue puntual a las reuniones”. “No me da la gana”. Gabriela Montaño dijo que no era manera de referirse a nadie. “¿Por qué no me pregunta qué me ha pasado?”. “Su vida personal no me interesa: aprenda a respetar. Le voy a dar la palabra cuando corresponda, doctor”. Luis Larrea pidió otra vez la palabra. Luego se levantó y se fue. “No hemos aceptado nada de esto. Es una payasada más de esta ministra”. 13. Durante el 21 de agosto el Comité Pro Santa Cruz y el CONADE lideraron un paro nacional de 24 horas en defensa del voto del referendo del 2016. En este referendo se rechazó con un 51,3 por ciento la posibilidad de modificar la Constitución Política del Estado para que Evo Morales se postulara de nuevo en las elecciones presidenciales de 2019. Sin embargo, el Tribunal Supremo Electoral lo había habilitado como candidato presidenciable a finales del 2018. 14. El 21 de agosto también se recordaba 48 años del golpe militar del general, Hugo Banzer Suárez. 15. El paro médico duró 59 días: los sindicatos médicos ingresarían en un cuarto intermedio por los incendios que arrasarían más de 450 mil hectáreas de bosques secos de la Chiquitanía boliviana en el departamento de Santa Cruz. El humo lo cubriría todo, ciudades enteras, casas, calles, kilómetros de pavimento e incluso los días que aún estaban por venir.   

 

  • Esta investigación fue desarrollada entre julio de 2019 y agosto de 2020.     

  • Mauricio Rodríguez Medrano es periodista frelance, profesor de Literatura, escritor a tiempo completo, lector cama adentro, catador de chifas, ex otaku (pro Hayao Miyazaki), degustador avícola y streamer en cuarentena.

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