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El hombre de barro

Acérquense a él para ver lo que hace. Capaz les recuerde a Joaquin Phoenix
domingo, 16 de febrero de 2020 · 00:08

Texto El hombre de barro / Foto Cecilia Lanza

A pasos del campo ferial  de la fiesta de Alasita de un año cualquiera, el hombre de barro no pronuncia ni media palabra. Acomoda el taburete donde se sube y hace el ademán de tocar una tarca. En esa posición queda como estatua que la gente al pasar contempla con sorpresa. No falta quien se acerca para dejar una monedas a sus pies y entonces la estatua de barro se mueve, ¡ay! y entrega en retribución un pequeño papel donde se lee lo siguiente:

“Agua y tierra combina dos elementos que los dioses nos dotaron. Mil y un utilidades encontraron a lo largo de la historia los humanos. Construyeron templos, palacios. Turba, barro, material natural sin prejuicio. Hoy en día embarrarse es prohibido. Ensuciarse, cochinada, mal entendido. Si es nuestra composición terrícola. Sociedades del cemento se avergüenzan sus raíces de awelos de la tierra; de aquí salen tus alimentos, no me ensucies con envolturas de tus vicios: botellas, latas, escombros, llantas, plásticos. Sepáralas, véndelas, recíclalas. Es ayuda que hace falta. Solo cáscaras naturales necesitamos para volver abono, nuevos seres vivos. Embarrarse no está mal, ayuda a la piel, cabello desenredado, deconstrucciones mentales cuestan. Pa’ las wawas es más fácil, no las frenas. Camino pachamámico sincero comienza por embarrarse, eso creo. Agricultura, arte, poesía y reflexión. Nuevo hombre pa’l futuro sin represión. El modelo modernidad antinatura fracasó. Ya es tiempo de volver al vientre corazón.

Firma: El loco lúcido. El hombre de barro te lo dice con amor.”