Editorial

Intergalácticos

domingo, 23 de febrero de 2020 · 00:02

Si es cierto que los seres humanos –uno por uno, es decir, usted y yo individualmente– somos al mismo tiempo el universo  porque somos energía pura, pues la Banda Poopó es, con absoluta certeza, intergaláctica.

Y eso lo sabrán quienes hayan tenido la dicha de vibrar involuntariamente al oír a la Poopó como se oye un poderoso estruendo que retumba en el mismo tuétano. Cómo no creer, entonces, que aquel sonido es, precisamente, intergaláctico. 

Modestia aparte, esta agrupación musical nació en una provincia orureña y, valga la redundancia, se llamó Banda Provincial Poopó. Pero como suele suceder cuando los astros se acomodan a favor de quien cree vehementemente en su camino, la historia de don Sinforiano Gonzales –que habrá de continuar  su hijo Abel– es una historia de éxito  que trasciende la provincia sin nunca separarse de ella pues más bien la lleva al mundo y a la galaxia misma en su viaje interestelar. De ahí que la  banda sea, con justicia, interestelar. 

Benjamín Chávez ha escrito esa historia y comparte aquí un fragmento que a tiempo de relatar el recorrido de esta banda –provincial, internacional e intergaláctica– apela a la pasión del niño Abel Gonzáles que allá por los años 60, cuando la banda daba sus primeros pasos, él improvisaba platillos con tapas de latas de manteca. La historia de Abel es la de muchos niños cuyas  pasiones parecen tener el destino marcado.

Aquí el apasionante recorrido  de la Banda Intergaláctica Poopó de Oruro. Ya encontrarán ellos el modo de atravesar y más aún superar todo escollo en su camino y entonces ser ultra galácticos.

Cecilia Lanza Lobo
 

 

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