HOMENAJE

La dama de la batuta

De pie, ante más de cinco mil músicos de bandas de Oruro, tomó la batuta. En la antesala del Carnaval 2020, la maestra Vannia Isabel Miranda Pinaya hizo vibrar a propios y extraños al ritmo de huayños, taquiraris y morenadas... e hizo historia.
domingo, 23 de febrero de 2020 · 00:13

Milen Saavedra

A sus 39 años, ha logrado consolidarse como una de las artistas orureñas más versátiles y reconocidas. Intérprete y cantante, pasó por la música clásica y también folklórica cosechando  premios, y  hace 12 años es parte de las bandas que participan en el Carnaval de Oruro. Esa trayectoria le valió la invitación para ser una de los cuatro directores del Festival de Bandas de Músicos Profesionales de Oruro. Así, el sábado pasado Vannia se convirtió en la primera mujer en guiar a esa marea de músicos.

“Mi mayor fortaleza es la fe. Eso de creer en lo que no es, me ha llevado a momentos, lugares y escenarios importantes porque estoy moldeada por la energía superior, que es la energía del alma”, dijo en una entrevista hace ocho años cuando no soñaba siquiera en dirigir el Festival de Bandas de Oruro. Quizás  al concluir su concierto agradeció a la Virgen del Socavón “patrona del Carnaval, que es la que nos mueve”.

Nacida en Oruro el 19 de abril de 1980, Vannia se enamoró de la música desde niña y fue  del piano. Tenía ocho años cuando su mamá, Emilia, observó que la pequeña movía sus dedos sobre el imaginario instrumento. 

Sus padres,  al ver sus dotes musicales siempre la apoyaron en su carrera artística. Se formó en la Escuela de Música González y en el Instituto Superior de Música María Luisa Luzio, donde aprendió a tocar el piano interprentando música clásica. Recuerda que la primera canción que tocó fue Tambores indios, de Tom Johnson, y que luego conoció la música de compositores de las épocas barroca, romántica y contemporánea.

El piano fue su primer  amor y éste le permitió recorrer diferentes ciudades del país y del exterior. En ese tiempo, se presentó como concertista en diversos teatros de Oruro, Tarija y Santa Cruz y ganó varios concursos para jóvenes talentos. Así el amor creció hasta que en 2012 vio su nombre inscrito en una de las piedras de la Galería de Maestros Pianistas del Festival Nacional de Piano Hernán Rivero Unzueta, del  municipio de Totora, en Cochabamba.

Apostó también por su voz y se formó en canto lírico en el Coro Polifónico de la Universidad Técnica de Oruro (UTO), donde se destacó como soprano. También es parte de la fundación del Ensamble Ad Libitvm, conjunto coral que interpreta música renacentista y barroca, en Oruro, con el que participó en varias versiones del Festival de Chiquitos.

Aunque sabía que su destino era la música, estudió y se graduó en Administración de Empresas.  Al finalizar la carrera, Vannia decidió dedicarse al folklore y, siempre con conjuntos conformados por mujeres, aprendió a tocar la guitarra. Primero fue parte del Grupo Femenino Brisa y luego fundó el Grupo Enclave. Además, integró el Grupo Femenino Bolivia, con el que participó en la versión 49 del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar (2008) en representación del país. “Una de las mejores experiencias de mi vida”, recuerda.

Para Vannia, la mejor parte de su carrera es compartir con los más jóvenes el conocimiento que fue sumando durante su carrera. Por eso actualmente es directora de la Sociedad Coral Infantil de Oruro y con ese elenco ya grabó tres discos con repertorio de música latinoamericana. 

La orureña de ñeque

Su imagen dio la vuelta al mundo cuando, emocionada hasta las lágrimas, guió a los miles de músicos de las bandas de bronce el pasado fin de semana en Oruro. Antes habían sonado kullawadas, caporales y tobas con Los Awatiñas y se aprestaba a entrar en escena el taquirari oriental. Era su primera vez en el atril de directora pero no su debut entre los bronces del Festival. Su primera participación en el Majestuoso Carnaval de Oruro, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, fue en 2008 como parte de la Banda Continental 100x100. Desde entonces asiste puntual a su cita con la Virgen de la Candelaria. “Uno de los elementos más importantes de la procesión ante la Virgen del Socavón es el músico de bronce”, comenta con firmeza esta mujer que desde hace cuatro años forma parte de la Banda San José, en  la que toca flauta traversa. 

Ya sea delante de un piano, o con una guitarra,  flauta, platillos o sosteniendo una batuta en el Carnaval de Oruro, Vannia  destaca. Desprende un brillo  que cautiva a quienes observan en ella una viva pasión por la música. En su debut frente a miles de músicos en este Carnaval orureño y boliviano, lo demostró. “Dirigir el Festival de bandas fue un privilegio demasiado grande, un plus, una bendición del cielo”, dijo Vannia,  que se define a sí misma con la sencillez de una “ pianista y soprano, mamá de Varinia”. Su hija es, ha dicho, su “mayor tesoro”.

Al finalizar el Festival de Bandas de Oruro, su primera directora, Vannia, bajó del atril entre aplausos efusivos y el júbilo del público presente. Con la batuta aún en la mano derecha, emocionada hasta las lágrimas, agradeció a Dios y a la Virgen del Socavón, a la Federación de Músicos y Bandas Profesionales de Oruro y a su familia. Simplemente agradeció.  
 

 

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