RETRATO

Entre lanas y telares

domingo, 09 de febrero de 2020 · 00:10

Claudia Adriázola Arze

Colgado ante la ventana de su escritorio gira un cristal y los rayos de sol le arrancan pequeños arcoíris que destellan sobre las paredes y sobre los libros de su biblioteca. En una esquina del cuarto hay una canasta llena de lanas que ella misma ha aprendido y también enseñado a teñir utilizando técnicas ancestrales e ingredientes diversos como la cebolla, la chinchilla y el urucú. 

Silvia solía sonreír detrás de su escritorio sobre el que están apilados libros de historia, de arte textil, de astrología, de yoga y de literatura. Era una mujer multifacética de mirada verde y curiosa que tenía la capacidad de ver el mundo a través de una sabiduría singular que trasciende el tiempo y el espacio. 

Silvia vivió la vida de forma intensa y se ocupó de todos sus quehaceres como si cada uno de ellos hubiese sido el único al que se dedicaba. Y es que todos ellos despertaban en ella una profunda pasión que se ve sempiternamente impresa en los resultados de todo su trabajo. 

Sus cinco hijos, Claudia, Valeria, Paola, Gabriel y Alejandro han crecido enredados en sus lanas y entre sus telares, acunados por la voz de Silvio y con el sonido del tecleo de su máquina de escribir que tejía incansables investigaciones, proyectos e historias que ahora son legado y obsequio para tantas personas que la amaron de manera incondicional. Y es que ella, a lo largo de su vida, ha ido tejiendo con hilos de amor indestructible relaciones imperecederas que continúan y sellan un pacto de amor que va mucho más allá el universo.

Silvia Arze (1953-2020),  investigadora del arte e  historiadora paceña.

 

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