Ojo al parche

La Academia no sabe nada / CARTELERA

domingo, 9 de febrero de 2020 · 00:05

Adrián Nieve

DAMAS Y CABALLEROS CAUCÁSICOS,  sean bienvenidos. Soy la Academia y esta noche es mi  ceremonia: los Oscar, esos premios que todos creen que se entregan a las mejores películas del año, a las actuaciones más impresionantes, o a los guiones mejor escritos. Y sí, sucede. Por coincidencia o porque no me queda otra, recuerden que tengo cierta reputación que mantener. Pero la mayor parte del tiempo ganan las que tienen que ganar, las películas cuyos productores me hayan mimado mejor. Después de todo, soy yo quien decide las nominaciones y, obviamente, quién ganará. Ya saben, más que mérito cinematográfico, es un tema del mejor postor. 

Por eso detesto cuando salen películas como Uncut gems (Josh y Benny Safie, 2019. Drama), pues son la clase de películas que se merecen muchos de mis prestigiosos premios, pero que pertenecen al tipo de cine que más detesto: el incómodo, el angustiante, el que deja a mi público pasmado y, me atrevo a decir, traumado. Esa trama, ese final, esos giros en la historia, esa construcción de personajes; todos son objetivamente buenos, y si el mundo se animara a ver películas como Uncut gems, con el tiempo dejarían de llenar los cines cuando papi Hollywood estrena sus sagas de superhéroes o la novena entrega de Rápidos y Furiosos. Esas son películas que se esmeran en mantener a nuestras audiencias complacidas y sé muy bien que nadie va al cine a pensar.

No es que Uncut gems te haga pensar. A decir verdad, más que una película es un viaje tan tenso que pensar es algo que recién se te ocurre al final, cuando el desenlace libera la tensión que se ha ido acumulando dolorosamente a lo largo del filme. Y yo no quiero eso. A mí denme películas dramáticas pero inofensivas, como The theory of everything, The shape of water, o Green book. Películas que cuentan historias para sentirse bien, que solo te hacen pensar lo necesario, o que te hacen ver inclusivo y tolerante cuando lo necesitas. Soy la Academia, necesito siempre quedar bien con ustedes, mi adorado público, aunque algunos me digan discriminador, o uno de esos inventos de los millennials. 

Por eso tampoco le otorgué una nominación a Adam Sandler. Se la merece, con todo y premio, a Mejor actor. Pero si le doy un premio por esto, no seguirá haciendo las películas tontas y terribles que tanto dinero le dan a papi Hollywood, así que tengo que mantenerlo en su lugar. No se preocupen, puse una excusa tonta: “su carrera está llena de malos roles como para nominarlo por Uncut gems”, cuando todos sabemos que el hombre probó que sabe actuar en películas como Punch drunk  love, Spanglish y The Meyerowitz stories.

Así que, por si no les quedó claro, no vean Uncut gems. O Parasite. Vuelvan a ver Joker, por favor.    

5 películas que deberían ganar esta noche, pero ni siquiera están nominadas

1Waves, 2019. Trey Edward Shults. Drama. Cualquiera diría que, dado que se me acusa de ser una Academia machista y racista, este filme sería nominado en todas las categorías. Pero es tan bueno que decidí ignorarlo. Las actuaciones, las transiciones, las cámaras, la inmersiva banda sonora, la trama, el mensaje. Todo está tan bien realizado que, de haber cumplido mis requerimientos, esta película habría arrasado con varios premios. Entre nos, les confieso que es una de las películas más poderosas del 2019, que muestra las consecuencias más graves de una paternidad tóxica, pero es tan increíble que no se detiene a condenar, sino que muestra el lado más humano de una persona en medio de la tragedia. 

2Monos, 2019. Alejandro Landes. Drama. No es que quiera censurar un tema como el de los niños guerrilleros. Solo que cuando un filme se anima a mostrarlo de una manera tan brutal, pero a la vez tan parecida a un sueño con breves momentos de pesadilla, pues, sabemos que eso no vende, así que ¿para qué nominarlo? El filme se ve bello, las actuaciones muy bien manejadas para ser un grupo de niños novatos, y qué suerte que sea una película latina porque así no se nota tanto el haberla obviado de las nominaciones. Claro que, en mi defensa, el Mejor filme extranjero es la categoría donde suelo ser más justo. 

3 Portrait of a lady on fire, 2019. Céline Sciamma. Drama. No podía, simplemente no podía, nominar este filme. No solo es extranjero sino que con imágenes preciosas y actuaciones inolvidables hace que mi público reflexione sobre cómo funciona nuestra poderosa sociedad. Y eso, en un filme tan seductor como sentimentalmente devastador, no merece premios. Si tanto les gusta, véanla en sus casas, porque los cines bolivianos tienen la misma actitud que yo y si es que se dignan a ponerla, buscarán la versión doblada por mi querido Eugenio Derbez. 

4 The farewell, 2019. Lulu Wang. Comedia, drama. Con Parasite no tuve otra más que nominarla a algo más que Mejor filme extranjero. Esa película es tan poderosa que, si no la nominaba, la gente molesta no iba a dejar de restregármelo en cara. Pero soy la Academia, demonios. Si me veo forzado a ceder en eso, al menos dejaré de lado las geniales actuaciones en este filme. Igual, es una película lindita y emocional, de esas que te hacen llorar bonito, con todo el sentimiento de pensar en un ser muy querido. Nada del otro mundo.   

5 Honey boy, 2019. Alma Har’el. Drama. ¡Ah, Shia LaBeouf, mi niño malcriado! Lo criamos para ser el favorito de papi Hollywood, y el malagradecido tuvo varias crisis emocionales que lo pusieron más del lado indie con películas íntimas y retadoras como ésta. ¡Y qué película! Juro que tendría premios por su dirección, su guión y actuaciones si no fuera por el resentimiento que le tengo a los que, como Shia, deciden dejar de lado el cine de mi adorado Michael Bay –al que prometo que un día le crearé una categoría en los Oscar para honrar su estilo de cine–. 

Y esas son solo algunas de las películas que no nominé para poder honrar al cine de siempre. Al cómodo y “de trayectoria”, como dicen los futboleros. Pero no sabrán cuáles son todas las omitidas. No de mi boca, al menos. Estoy tan ocupado ahogando al público en la publicidad de los filmes que sí quiero que vean, pues no tendrán muchas chances de encontrarlos. Pero ustedes no tienen por qué preocuparse de eso. Más bien, dejen de pensar y sintonicen mi ceremonia esta noche. ¿Quién sabe? Tal vez podría terminar sorprendiendo incluso a la gente molesta.
 

 

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