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El anciano de los pies lastimados

Si hay alguien en tu casa que no pudo venir a comer, llévale.
domingo, 1 de marzo de 2020 · 00:11

Texto y foto Satori Gigie

Cierta vez:

Doce alemanes se dirigieron hacia las rojas montañas que “habían” existido más allá del Nevado Illimani; en el suroeste.

Las mujeres y hombres del lugar les invitaron, a cada uno de ellos, un plato de papas, chuño, maíz y lechuga escarola cubierta por una gran presa de carne de cordero.

Cada alemán con su plato: “¡Qué ser esto!”, se decía a sí mismo. Pero todos ellos comieron, salvo la que sabía hablar español, no se sabe por qué.

Y los habitantes de allá formaron un círculo enorme rodeando a los alemanes, tendieron aguayos, manteles y servilletas, y vaciaron toda comida en allí. Todos comieron hasta saciarse. Y la comida —como se dice— sobró.

Fue entonces que se levantó el anciano de los pies lastimados, quien —imaginemos— había participado en la Batalla de las Lágrimas Innumerables (primera Edad del Sol - Llanuras de Anfauglith) y así conocía el sufrimiento de aquellos que nunca llegaron ni tomaron su parte en los grandes banquetes. Levantó la comida y en partes la distribuyó a las mujeres del pueblo. “Si hay alguien en tu casa que no pudo venir a comer, llévale”, les decía.

Casi a la caída del sol, los alemanes se despedían de ellos y el anciano, agradecido, gritaba: “¡gracias por los arbolitos!”

(Esta es una historia que suelen relatar funcionarios de una ong alemana que envió financiamiento para reforestar una montaña con pinos, sobre la comunidad).
 

 

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