FOTOGRAFÍA

El fotolibro

A propósito de Singani, el libro como objeto. Tocar, oler, imaginar.
domingo, 15 de marzo de 2020 · 00:11

Texto y fotos Patricio Crooker

Singani no es un libro sobre la historia del singani, ni tampoco una guía de bodegas, ni de su técnica de producción.

Singani es un fotolibro. Un objeto que debe ser apreciado con calma; son imágenes muy personales que funcionan individualmente, dejando al espectador pensar y observar; pero lo más importante: son imágenes que, en su conjunto, son un homenaje a la tierra y a la gente que produce singani en Bolivia.  

El proceso de producir un fotolibro es largo, precisamente porque son imágenes de consumo pausado. Son  varios años de viajes para captar las imágenes, luego son horas de selección y edición de las fotografías, una a una,  para ir descubriendo las mejores. Como en toda obra, se trata de un proceso de maduración y de mucha sensibilidad para lograr un trabajo que funcione en conjunto y nada quede al azar.  

Lo que hace a un buen fotolibro es la combinación de varios elementos: la secuencia de las imágenes, la elección del papel y la calidad de la impresión, el diseño de las páginas siempre dando prioridad a la foto; si hay textos, dónde van y con qué tipo de fuente, el cosido de sus páginas, el armado, el diseño y color de la tapa. Cada detalle, en conjunto, construirá una buena pieza. 

El fotolibro es y seguirá siendo un objeto para ver, tocar, hojear y oler.  Desde el momento en que abramos sus páginas y podamos oler la tinta, éste nos transportará a los lugares y emociones que el fotógrafo vivió el momento de captar las imágenes. Instagram es fantástica pero sigue siendo una plataforma digital, y las exhibiciones son importantes pero están sujetas al espacio, lugar y horarios. El fotolibro, en cambio, nos permite encontrar en la soledad de sus páginas una buena compañía, a nuestro ritmo y, sintiendo el papel con nuestros dedos, nos aleja de la pantalla digital. El fotolibro, una vez que uno se lo apropia, es para siempre; para volver a abrir sus páginas sin importar cuantas veces lo hayas visto antes, y darle sentido a tu imaginación. 

Singani es un homenaje a nuestros productores y a nuestros productos bolivianos, cuyo valor merece, precisamente, la calidad y el cariño de este fotolibro. Les invito a disfrutar Singani, acompañados de un buen Chuflay.
 

HUEVO CHIMBO

foto patricio crooker

Ingredientes

Porciones: 4

18 yemas de huevo
½ taza de singani
2 huevos
½ taza de harina
Para el almíbar
2 tazas de azúcar
1 taza de singani
1 taza de agua
1 taza de almendras tostadas
½ taza de pasas (puede macerarlas de antemano en singani para que estén “borrachas”)

Preparación

Calentar el horno a 150° C. Forrar un molde para horno de 32 x 22 x 5 cms. con papel de manteca y pasarle aceite.
Batir las yemas con huevos enteros y singani hasta que la mezcla tome un color amarillo pálido. Añadir harina, la necesaria. Poner la mezcla en el molde. Hornear en baño María por 40 minutos hasta que esté cocido como un bizcocho esponjoso. Sacar del horno y dejar enfriar unos 20 minutos y desmoldar.

Para el almíbar

Hervir azúcar con singani y agua juntos hasta que la mezcla se convierta en un almíbar ligero, cerca de 12 minutos. Retirar del fuego y dejar enfriar.
Desmoldar el huevo chimbo y cortar en cuadrados. Remojar cada pedazo en el almíbar tibio unos 4 minutos. Servir en fuente, rociarlo con el resto del almíbar. Decorar con pasas y almendras tostadas.
* Recetario de Rita del Solar. SINGANI, página 027.