Julieta Cancelli, de Buenos Aires al Nuna ¡Oléee!

Un recorrido por el mundo de las mujeres lorquianas. Es la propuesta de Lorca, poeta de tierra, teatro musical flamenco, que la bailaora argentina presenta junto a invitados nacionales este 18 en La Paz
domingo, 15 de marzo de 2020 · 00:13

 Buenos Aires es una de las capitales de mayor movimiento cultural y artístico en Latinoamérica. Pensar en esta ciudad es, entre otras cosas, escuchar el tango argentino, revivir a Gardel, Lepera, Goyeneche o Julio Sosa, entre tantos otros. Si es así para muchos, más aún para los propios porteños. No ha sido diferente para Julieta Cancelli, bailaora argentina, a quien sus abuelos le cantaban tangos en lugar de canciones de cuna. 

La niñez de Julieta fue hermosamente artística sin que, probablemente, ni ella misma lo notara. Su abuela siempre quiso cantar y actuar, pero no sucedió. Dicen que cumplimos los sueños de nuestros mayores y de alguna forma ellos viven y hacen en nosotros lo que no pudieron y anhelaron hacer. Así, llevando a los ancestros en cada paso, la familia de Julieta fue y es de artistas, incluida su abuela, quien finalmente cantó y actuó a través de la tinta y el papel, escribiendo poesía.

En este bello sentido, el arte para Julieta siempre fue un juego, una vocación, una forma de vida, una meta. En la adolescencia inició su formación artística en la escuela de Alejandra Boero, quien fundara la escuela Andamio Noventa. Comenzó así la aventura de una carrera que la llevó a Roma, su primer viaje, donde recibió una beca para cursar Comedia del Arte, una técnica del teatro de máscaras, creada justamente en la capital italiana. De ese viaje surgió la oportunidad de conocer España, donde descubrió el flamenco. Julieta se enamoró de inmediato de ese complejo y fascinante mundo que la llevó rápidamente a descubrir a Federico García Lorca, escritor, poeta y dramaturgo. Así se le abrió una puerta que con el tiempo la llevó por caminos que ni ella misma hubiera imaginado. Después de aquella primera vez en España, más concretamente Andalucía, Julieta volvió siete veces. Su formación incesante tanto en ese país como en el suyo tienen una larga lista de nombres fundamentales del mundo del flamenco. 

De regreso a Buenos Aires, comenzó  a trabajar con Pepe Cibrián, un ícono dentro del teatro musical argentino, creador de proyectos que convocan a gente joven y quien nunca dejará de gestar y dar oportunidades a futuros grandes artistas. La experiencia de cuatro años seguidos de trabajo junto a Cibrián, le dieron a Julieta la posibilidad de ser asistente, coreógrafa y actriz en uno de sus musicales, La importancia de llamarse Wild, que protagonizó junto a la madre de Cibrián, Ana Maria Campoy, una grande del teatro argentino. 

De esta manera, Julieta descubrió que la docencia es también su pasión: “El arte es una experiencia enriquecedora;  en todas sus disciplinas, enseñar es aprender, todo va de la mano. Sorprende el camino del arte porque va acompañado de mucha sinceridad con uno mismo, mucha autenticidad y una gran conexión con los demás; mi vida personal y artística están unidas”. Por eso, Buenos Aires, Boedo, su casa, su familia,  le permitieron crear su propio espacio: Arte Estudio, junto al papá de su hija Sofía a quien conoció en la Escuela de Alejandra Boero; un gran actor creativo, un excelente clown con quien comparte una relación incondicional con el arte. 

Lorca poeta de tierra 

Pues bien, Julieta estudia a García Lorca en la escuela de Boero, con el maestro Luciano Sardi. Interpreta a Doña Rosita la soltera, muy intuitivamente, sin saber, desde lo intelectual, cuán grande era Lorca. Por tanto al llegar a España, en aquel primer viaje que hizo, redescubre al gran poeta y dramaturgo andaluz. 

Al recorrer la calle de Elvira donde viven Las Manolas, Julieta no podía dejar de imaginar a los personajes lorquianos: qué palo de flamenco bailaría Yerma, qué bailaría Dona Rosita si bailara, ¿sería lo mismo de joven que después de quedar solterona? Con tantas imágenes dando vueltas en su cabeza, Julieta empieza a materializarlas gracias a sus estudios con Pepe Cibrián, en formato de musical. Así nace Lorca, poeta de tierra, una obra unipersonal de música, canto, textos y baile flamenco. Todas ramas de un árbol cuyo tronco no es otro que Federico García Lorca.

 Es justo decir que en esta aventura creativa la acompañaron Julia Lado, en el diseño de vestuario, y un gran guitarrista flamenco argentino, Maximiliano Bus. “Todo el lirismo, la pasión por su tierra y el ardor de los personajes de García Lorca están presentes en este bello espectáculo”, se lee en la crítica argentina.

Julieta Cancelli llega a La Paz, donde además de este espectáculo que contará con la presencia de Ximena Vidaurre como bailaora invitada, impartirá talleres de baile flamenco del 15 al 21 de marzo. Información:  69801472
 

 

 

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