RETRATO

Un cinéfilo apasionado

domingo, 15 de marzo de 2020 · 00:10

 Antonio Eguino Fotografía de Gustavo Soto

A mediados de la década de los setenta, me visitó un joven mochilero italiano. Venía a transmitirme una invitación del festival de Milán para que participe mi película Pueblo Chico.

Este joven, Paolo, estaba muy interesado en el cine. Luego del festival, me visitó nuevamente para seguir conversando. Él y Oscar Cacho Soria, mi socio y compañero, se entendieron muy bien. Aceptando la sugerencia de Cacho, integramos a Paolo a nuestro grupo, donde estaba también el sacerdote jesuita Luis Espinal, Ismael Saavedra y Guillermo Aguirre, que estaba preparando el guión de Chuquiago. 

Paolo tenía un amplio bagaje cultural y se lo reconocía como un buen cinéfilo. Rápidamente fue mejorando su español y entablando amistad con personas del ámbito cultural y político. Entre sus cualidades resaltaba su gran curiosidad por todo lo que pasaba en Bolivia; vivíamos entonces bajo la dictadura de Banzer.

La película Chuquiago se estrenó con gran éxito. Paolo, ya con más contactos y experiencia, se lanzó como director de la película Mi Socio, que se estrenó en 1982. Fue un arranque exitoso como director. Logró abrir el panorama del cine boliviano a una nueva propuesta: una comedia de aventura, un soplo de aire fresco en el panorama del cine boliviano. Pietro Paolo es hoy en día un renombrado cineasta italo boliviano de amplia experiencia y con mucho para aportar.

Paolo Agazzi, cineasta boliviano nacido en Italia, director de Mi socio, El día que murió el silencio y 

El atraco, entre otras.

 

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