HOMENAJE

¿Rendirse él?

domingo, 22 de marzo de 2020 · 00:14

Ladislao Cabrera

Para un país sin héroes, la amnesia es un estado natural. Por eso, lo que nos convoca demasiadas veces es la celebración de la alegría. Cada día una fiesta. La alegría nos ha curado de los uniformes y del homenaje a las victorias militares. A fin de cuentas, mejor pensemos que preferimos el baile a la marcha. Basta escuchar la familiaridad de las risas y saborear la democracia de los alcoholes en nuestro calendario, donde la disciplina y la productividad son, cuando más, un lamento.

Pero de vez en cuando convocamos a alguno de nuestros héroes. Pocos, pero necesarios para recordarnos que la victoria no forma parte de nuestra memoria, y que la derrota puede ser finalmente una virtud. Gran consuelo, porque así no celebramos la muerte del enemigo. 

Eduardo Abaroa, al final de sus días, sin alardes ni grandilocuencias, hizo su testamento y se fue al puente del Topáter. Se defendió y nos defendió mientras pudo y antes de morir nos legó, si no el más importante, nuestro más celebrado mito de origen: “¡Que se rinda su abuela, carajo!”. 
 

 

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