CINE / MÚSICA

Cine de alto voltaje con R de Rock

Dieciséis películas se exhibirán en instalaciones de Escenartes, en el Teleférico Rojo, cada jueves a las 19:00, desde el 13 de marzo hasta el 22 de octubre. Marco Basualdo lleva la batuta del debate sobre cine y rock.
domingo, 8 de marzo de 2020 · 00:12

  Desde que el cine silente empezó a hacerse sonoro, la música ha sido un componente esencial en las producciones que ganaban la pantalla grande. Y desde que el rock empezó a cambiarle el ritmo al planeta, la hermandad fue tal que un género empezó a alimentarse del otro al punto de dejar un legado que bien podría inscribirse como un nuevo subgénero de Cine y Rock: una combinación en altos decibeles de la magia del séptimo arte con la penetración de la contracultura rockera. 

Así que, asentada en esa ideal simbiosis de arte, desde marzo venidero tendremos una muy particular temporada de ocho meses de exhibición de 16 títulos de Cine y Rock en las instalaciones de Escenartes, aquel búnker cultural de la zona norte paceña que intenta inyectar de arte y cultura a los habitantes de aquellas barriadas periféricas.

La exhibición de cada película (quincenalmente, en días jueves a las 19:00), tendrá una breve explicación a cargo del periodista Marco Basualdo, para una mejor comprensión de su contenido y el intercambio con la audiencia al final de cada presentación. 

Rock y acción

La programación reúne un puñado de producciones inglesas, estadounidenses y argentinas, en las que figuran tanto realizaciones documentales como películas de ficción.

Comienza el 12 de marzo con la película lisérgica Tommy (Ken Russell), la cual narra la historia de Tommy, un adolescente que presencia el asesinato de su padre en manos de su madre y su amante, que con el transcurrir del tiempo se vuelve sordomudo y ciego y es sometido a varias curas a cargo de una prostituta (Tina Turner) y un predicador (Eric Clapton), para terminar convirtiéndose en campeón de tilín derrotando al favorito (Elton John). El 26 del mismo mes se proyectará la ya clásica Woodstock (Michael Wadleigh), que es el registro de aquel festival musical que reunió a cerca de 500.00 mil personas en esa localidad estadounidense hacia 1969, para presenciar a los mejores grupos de rock de la época. Bautizados como los hijos de las flores por su mensaje de paz, los protagonistas del filme son además los jóvenes hippies que hacen de portavoces de toda una generación que buscaba darle un giro al mundo.

En abril, el 9, se exhibirá London Rock & Roll Show (Peter Clifton), un documental del año 1972 filmado en Londres (Inglaterra), con la presentación de la crema de músicos de rock estadounidenses e ingleses. En plena explosión del hippismo, la película es pretexto para exhibir las formas de expresión de una juventud que predicaba la libertad por sobre todas las cosas. El 23 de abril será el turno de Roxy (Frank Zappa). Dirigida por el propio músico, productor, cineasta e inventor, esta película del año 1973 muestra a un Zappa prolífico capitaneando a toda una orquesta compuesta por insuperables músicos como Ruth Underwood, George Duke y Napoleon Murphy, junto a quienes despliega lo mejor de sus clásicos de locura.

Llegado el mes de mayo, el 14 se proyectará The song remains the same (Peter Clifton y Joe Massot), que documenta uno de los conciertos más extensos de una de las bandas más imprescindibles del rock, Led Zeppelin, que despliega en esta presentación de 1973, en el Madison Square Garden, todas sus composiciones que posteriormente pasarían a ser verdaderos clásicos del género. En el filme también se aprecia el perfil de cada uno de los músicos genios. Dos semanas después, el 28, será el turno de Rock hasta que se ponga el sol (Aníbal Uset), que registra las actuaciones de los principales grupos argentinos de este género en la tercera edición del Festival BA Rock de 1972 –Pappo, Sui Generis, León Gieco, Claudio Gabis, Billy Bond y Pescado Rabioso, entre otros artistas–, así como secuencias argumentales interpretadas por miembros de algunas de las agrupaciones que participaron en el festival.

El 11 de junio será turno Buenos Aires Rock (Héctor Olivera), documental donde un grupo de los mejores rockeros argentinos se reúne para dar vida a un concierto, aprovechando la apertura al rock después de la Guerra de Malvinas de 1982, entre Argentina y Gran Bretaña, que había censurado el idioma inglés y prohibido los encuentros culturales masivos. El 25 de junio se exhibirá la archiconocida The Wall (Alan Parker), película surrealista y dueña de una narrativa acorde al más exitoso disco de los Pink Floyd, cuyo guión se centra en la vida de un cantante atormentado por la fama, las drogas y un pasado que no puede esconder, que no es más que el reflejo fiel de la existencia de su prolífico bajista y activista por los derechos humanos, Roger Waters.  

Hacia julio, el 9, se proyectará Syd y Nancy (Alex Cox). Syd Vicious fue el alma decadente de uno de los grupos más extravagantes en la historia del punk rock, los Sex Pistols, a fines de los años 70. La película narra la relación del suicida bajista de la banda con la fan estadounidense y compañera de sus viajes lisérgicos, Nancy Spudgen, en una Londres (Inglaterra) marchita. The Doors (Oliver Stone) será exhibida el 23 de junio. El filme cuenta la historia de aquel cuarteto de muchachos que, al mando del estudiante de cine Jim Morrison, da vida a una agrupación que, con base en el blues y una poesía alucinada, crea un abanico de canciones que pasarían a formar parte de los himnos de toda una generación. Se trata de una película biográfica que devela el espíritu rebelde de un chamán del rock.

El 13 de agosto le tocará a Yo no estoy aquí (Todd Haynes), que se resume como un entretejido de historias en los Estados Unidos de los años 60 y 70, haciendo referencia a la dilatada carrera de Bob Dylan, aquel poeta acústico de los suburbios cuya influencia sobre músicos y escritores en general ha sido tan influyente hasta nuestros días. El 27 será proyectada Tango Feroz (Marcelo Piñeyro), la epopeya de un joven rebelde apodado Tanguito, quien convulsiona Buenos Aires (Argentina), que por esos años vivía dictadura y represión. La historia retrata a un artista entregado en cuerpo y alma a la música, pero a la vez sumido en conflictos personales. Se relatan los problemas de Tanguito con las drogas, la relación apasionada con su musa y amante Mariana, sus años en un hospital psiquiátrico y su trágica muerte en una estación de tren.

El 10 de septiembre se pasará Bohemian Rhapsody (Bryan Singer), aquel filme de reciente estreno que se traduce como una crónica del meteórico ascenso del grupo de Freddie Mercury, a través de sus icónicas canciones y su revolucionario sonido producido por el guitarrista Brian May, hasta la muerte prematura del cantante, quien había desafiado todos los estereotipos para dejar un legado de verdaderas obras de arte. El 24 se proyectará Luca vive (Jorge Coscia), que describe la vivencia de un cantante italiano, Luca Prodan, con vivencias en la Europa de fines de los 70, y quien viaja a la Argentina en los 80 para escapar de su adicción a la heroína. Allí funda un proyecto musical llamado Sumo con el que le da un vuelco a la escena rockera local, convirtiéndose en un referente para los músicos y posteriores generaciones que hasta hoy lo recuerdan.

En octubre, el 8, será el turno de Shine a light (Martin Scorsese), donde el maestro del cine negro documenta una vigorosa actuación del grupo Rolling Stones en Nueva York, (Estados Unidos), la cual ornamenta con entrevistas de décadas previas realizadas a los músicos, mostrando un antes y un después de estos jóvenes–viejos artistas influyentes en todos los rincones del planeta. Finalmente, el ciclo culminará el 22 con Encrucijada (Walter Hill), la cual narra la historia de un guitarrista en la búsqueda del sonido blues, quien junto a un anciano recorre los caminos que dieron origen a un género y a una leyenda de aquel que se dice realizó un pacto con el diablo, Robert Johnson.

En nombre del cine. Y del maldito rock.