Confesiones

La "invalidez" de las mujeres

¿Por qué las mujeres tenemos que buscar justificativos a la decisión de no ser madres o no ser esposas?
domingo, 24 de mayo de 2020 · 00:03

Nancy Vacaflor

 

Una parte de la sociedad aún piensa que las mujeres que no tienen hijos y no tienen un esposo son “inválidas”. Su percepción es de lástima y de subestimación.

¿Por qué no te has casado, por qué no tienes hijos? Empieza el interrogatorio. La respuesta es simple: ¡porque no! ¿por qué tendría que hacerlo? Aunque nunca es satisfactoria para los interlocutores, hombres y mujeres. 

¿Por qué no te has casado, por qué no tienes hijos? Empieza el interrogatorio. La respuesta es simple: ¡porque no! ¿por qué tendría que hacerlo? Aunque nunca es satisfactoria para los interlocutores, hombres y mujeres. 

¿No quieres tener una familia?, ¿quién te va a cuidar?, por lo menos deberías tener un hijito. Vuelven las preguntas, como si las primeras no hubieran sido suficientes.

Lo primero que experimentamos es una invasión a nuestra privacidad; quedamos expuestas a ser auscultadas y a rendir cuentas de nuestras decisiones que no necesariamente condicen con los “mandatos sociales”.

¿Las mujeres estamos obligadas a casarnos o a tener hijos? ¿Por qué creemos que la realización personal de una mujer está necesariamente ligada a la maternidad o a la conyugalidad?

¿Las mujeres estamos obligadas a casarnos o a tener hijos? ¿Por qué creemos que la realización personal de una mujer está necesariamente ligada a la maternidad o a la conyugalidad?

La sociedad ha construido entorno a las mujeres un paradigma “positivo” de ser madres y esposas. Desde niñas nos dieron muñecas para desarrollar nuestras habilidades para la crianza de bebés; nos dieron una cocina para que sepamos que es nuestro espacio de desarrollo doméstico. Algunas nos rebelamos, la mayoría no.

El ejercicio o la libertad sexual todavía están vinculados a la “procreación”, sin importar la cantidad de hijos que conciba una mujer; tampoco importa si existen las condiciones para su manutención, o si su pareja la ha abandonado y dejado en el olvido al bebé. No, esto no importa.

Se trata de cumplir el mandato social, ser esposa y ser madre. Si no se cumple, no cumplimos con la sociedad y entonces debemos sentir culpa. Culpables de “ser incompletas”, “inválidas”.

En pleno siglo XXI todavía cuesta entender que la sociedad avanza de manera lenta en el reconocimiento del derecho de las mujeres a decidir y elegir. Optar por ser profesionales, ser exitosas en el trabajo, disfrutar el ocio y la soledad; eso que para ellas puede ser felicidad.

Entonces, para la sociedad, se es “feliz” en tanto somos madres y esposas, y la valoración es mayor si somos abnegadas, sacrificadas, y mejor aún si aguantamos de manera estoica la violencia reconocida como “natural” y propia del ser hombre.

(...) para la sociedad, se es “feliz” en tanto somos madres y esposas, y la valoración es mayor si somos abnegadas, sacrificadas, y mejor aún si aguantamos de manera estoica la violencia reconocida como “natural” y propia del ser hombre.

Así, si no somos casadas o madres somos las “pobrecitas”, las que no encontramos  marido o hijos/as que nos cuiden. Otra vez, somos las “inválidas” y “desprotegidas”. Pero por fortuna habemos también las rebeldes.

Las mujeres solteras y no madres, por si hubiera alguna duda, tenemos, como todos y todas, mil y un formas de amar. A padres, madres y, si no hijos, digamos sobrinos, y a toda la humanidad, y a los amantes fortuitos y eternos, sin un documento que nos ate, sino en amor en libertad.

Las mujeres solteras y no madres, por si hubiera alguna duda, tenemos, como todos y todas, mil y un formas de amar. A padres, madres y, si no hijos, digamos sobrinos, y a toda la humanidad, y a los amantes fortuitos y eternos, sin un documento que nos ate, sino en amor en libertad.

Hemos conquistado a costa de luchas espacios de participación política, espacios de poder para transformar la sociedad machista, heteronormativa, misógina y violenta. Hemos luchado por la felicidad.

Esta es una reivindicación al derecho de las mujeres de elegir ser solteras y no ser madres. Dos condiciones socialmente construidas. Aún seguimos en esta lucha.

 

  • Nancy Vacaflor es periodista. Es jefa de prensa de la Agencia de Noticias Fides (ANF)

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