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La cruz del 3 de mayo

domingo, 3 de mayo de 2020 · 00:03

Marco Antonio Flores Peca

 

La Chakana, conocida en occidente como la Cruz de Sur, es el símbolo que mejor representa a las culturas de la meseta altiplánica, pues es ampliamente representada en textiles, cerámica, arquitectura precolonial, etc.

En el diccionario quechua escrito por el padre Diego de Holguín (1608), encontramos la palabra Chacana con el significado de  escalera; es decir, un medio que posibilita la conexión de dos puntos distantes. Por lo cual, la Chakana o Cruz andina podría ser entendida como una especie de puente cósmico que permite conectar el kay pacha (el mundo terrenal) con el Janaj pacha (el mundo de arriba), creando una armonía cósmica. Esta constelación andina ha dado lugar a la representación simbólica de la cruz cuadrada o “tawa chakana” que es la síntesis de los conocimientos matemáticos, filosóficos y culturales alcanzados por los naturales de estas tierras. 

Constelación Cruz del Sur / Fotografía SIHP

A inicios del mes de mayo, esta constelación andina se alinea en posición cenital formando una cruz perfecta, marcando la culminación de la temporada de cosecha, por lo cual en el Chacana Raymi o la fiesta de la Cruz, se realizan sacrificios de sangre en agradecimiento a las deidades que posibilitaron la cosecha. Además, esta fecha marca la transición de la época de lluvias al tiempo seco, por lo que se deja de tocar instrumentos musicales de agua (tarkas, pinkillos, lawatos) para pasar a la interpretación de instrumentos de viento (jula julas, sikus, suri sikus).

Además, esta fecha marca la transición de la época de lluvias al tiempo seco, por lo que se deja de tocar instrumentos musicales de agua (tarkas, pinkillos, lawatos) para pasar a la interpretación de instrumentos de viento (jula julas, sikus, suri sikus).

La extirpadora cruz católica

Durante la conquista, este símbolo llegó al nuevo mundo de la mano de los primeros sacerdotes, convirtiéndose en un instrumento de conquista y símbolo de las campañas evangelizadoras. En el Primer Concilio Limense de 1551, se instruye “que todos los ídolos y adoratorios que hubiere en pueblos donde hay indios cristianos sean quemados y derrocados; y si fuere lugar decente para ello se edifique allí iglesia, o a lo menos se ponga una cruz.” A partir de esta ordenanza, las campañas de extirpación de idolatrías, que tenían por misión acabar con los cultos idolatras y convertir a los indios al cristianismo, hacen uso de la cruz católica como un  símbolo del triunfo de la fe católica sobre las prácticas idolatras. 

Imposición de una religión sobre otra / Fotografía SIHP

Tan solo en Potosí encontramos una gran cantidad de pruebas de esta extirpación simbólica, pues en el año de 1599 el padre jesuita Josep de Arriaga destruye el santuario que se encontraba en la cúspide del Cerro Rico de Potosí colocando una cruz en su lugar, como se observa en la mayoría de cuadros, dibujos, etc.  de la época colonial. En el año 1589, los misioneros jesuitas, en su afán de eliminar el culto que los indios de Cantumarca le tenían a la wak’a de Mullu Punku (Cueva del Diablo), colocan imágenes de santos y cruces de madera en las cuevas que se encontraban en este lugar. A finales del siglo XVI, las diversas órdenes religiosas establecidas en Potosí buscan eliminar los cultos idólatras que los mitayos tenían al interior de las minas, colocando cruces de madera al ingreso de las bocaminas; cruces que más tarde darían origen al Tata K’ajcha.  La búsqueda y posterior destrucción física o simbólica de lugares sagrados, ídolos, etc. fue tal que incluso las pinturas rupestres/petroglifos fueron marcadas con cruces, como se puede observar en la cueva de Rincon Khucho a las afueras del pueblo de Betanzos, del Departamento de Potosí.  

La Chakana en medio del diagrama de Juan de Santa Cruz Pachakuti de 1613 / Fotografía SIHP

La Chacana Raymi y el Tata Wila Cruz

Era tal la devoción de los naturales a la Cruz Andina que los evangelizadores buscan asociarla con la cruz católica, aseverando que el dios cristiano habría colocado esa cruz en el cielo como un anuncio de la conversión de los indígenas al cristianismo. Más adelante, se sobrepone la celebración católica de la Invención de la Santa Cruz a las celebraciones de la Chacana Raymi, dando lugar a un sincretismo religioso sui generis.

Más adelante, se sobrepone la celebración católica de la Invención de la Santa Cruz a las celebraciones de la Chacana Raymi, dando lugar a un sincretismo religioso sui generis.

En la provincia Nor Chichas del Departamento de Potosí, en la mayoría de las comunidades, los pasantes y devotos ingresan a las iglesias el 2 de mayo, para decorar una cruz de madera, vistiéndola con ponchos, chalinas, etc. propios del lugar, además de colocar varios pillos (especie de collares) hechos de pan, ají, mazorcas de maíz, entre otros. Esta cruz o Santa Wila Cruz es conducida a la cima de una colina donde se encuentra el calvario (casa pequeña), donde el cristo es velado. Al día siguiente se lleva la cruz al pueblo, donde se realiza una gran celebración con música, bebida y demás rituales, en agradecimiento por la cosecha.

La Chakana / Fotografía SIHP

En el Norte del Departamento de Potosí, la cruz de madera o Tata Wila Cruz es ataviada con la ropa típica y la montera tradicional de los antiguos guerreros Q’ara Q’ara. Durante las veladas se colocan papas, choclos y otros productos a los pies de esta cruz, mientas la gente realiza las acostumbradas ch’allas y libaciones. El 4 de mayo, varios grupos se trasladan a la comunidad de Macha llevando al Tata Wila Cruz, y después de una acostumbrada misa, se producen las peleas rituales o tinkus, teniendo en cuenta que la sangre, e incluso las vidas que se llega a perder en estos encuentros, se constituyen en ofrendas dirigidas a la Pachamanca y al Tata Wila Cruz en agradecimiento o pago por la cosecha.

Tata Wila Cruz Macha / Fotografía SIHP​​​​

A inicios del mes de mayo, la Chakana se encuentra alineada de manera precisa con la cúspide del gran Sumaq Urqu; wak’a sagrada y antiguo observatorio astronómico de los andes, razón por que la noche del 3 de mayo, un grupo masivo de personas ascienden a la cúspide del cerro chico (Wayna Potosí), para realizar ofrendas rituales y la observación astronómica de las constelaciones claras y oscuras que cobijaron al mundo andino. Como se puede evidenciar, aunque la cruz católica trata de absorber el culto a la Chakana, las actuales manifestaciones culturales que tienen lugar el 3 de mayo, muestran la pervivencia de la simbología andina de la Cruz del Sur.  

 

  • Marco Antonio Flores Peca es vicepresidente de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP).

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