Crónica

Ratas de la alcantarilla. Brevísimo testimonio del punk en Bolivia

La Paz es, como toda ciudad que se precie, lo que no se ve. He ahí su maravilla. Y en sus alcantarillas, una movida "ander" como el punk es capaz de descifrar el contexto social y político sólo con los nombres de sus bandas. Todo un concepto y un desafío a la creatividad. Pase, sacúdase los prejuicios y sienta el universo vibrar.
domingo, 19 de julio de 2020 · 00:08

Fernando Hurtado Valdivia (Choro)

Texto y fotos

 

“Pantalones rotos, cargado de porros

ideas extrañas se vienen hacia mi,

con el pelo talco y la mente oscura

la gente del barrio me mira con temor

 Es la rata de la alcantarilla,

la que se ahoga en la depresión

es la rata de la alcantarilla

un paso más para unirte al silencio…”

Rata de la alcantarilla – Autorev[1]

 

De niño escuchaba música muy variada, todo lo que sonaba en la casa, desde rock clásico, música de protesta, zarzuelas, folklore, hasta cumbia/disco chicha[1]. En 1989, con 10 años, en la casa de un compañero de curso, su hermano algunos años mayor me preguntó si quería escuchar “rock satánico”, yo, un poco asustado, no sabía qué responder pero mi compañero me animó con la advertencia de “no contarle a nadie…”.  Y esa fue la puerta al mundo subterráneo.

Entramos a un cuarto empapelado de calaveras[2], apagó la luz y puso a todo volumen Maldito sea tu nombre y Sombras en la oscuridad[3], una experiencia algo perturbadora para un niño. Prendió la luz y puso otro cassette en el cual el cantante repetía muchas veces “mierda” y empezamos a reír porque era una palabra “prohibida”, pero decía: “mierda vitaminada, mierda concentrada, mierda deliciosa, come mierda y pagarás…”. Terminamos repitiéndola mil veces y me quedé con una extraña sensación de satisfacción y culpa. No supe qué banda era, hasta tres años después cuando otros inadaptados me hicieron escuchar Come Mierda. Ahí pude leer en el cassette pirata TDK: La Polla Records, rayado con bolígrafo. En esa época era muy difícil conseguir música, por lo tanto, nadie prestaba nada sin algo a cambio, así que no logré conseguirlo hasta muchos años después.

ilustración de Nathalia Beltrán / estudiante DGR UCB

 

Fernando Hurtado Valdivia (Choro)

Mi primer impacto en vivo y directo con el punk fue en el año 1991, un concierto en la Casa de la Cultura de La Paz. Allí conocí a una banda que desapareció sin dejar rastro, probablemente de punk, que me sorprendió por la actitud irreverente del vocalista. Durante varios años fui a conciertos como oyente, a teatros, salas de cine y hasta a hoteles[4] que eran algunos de los escenarios comunes. En la adolescencia, motivado por Nirvana, junto a otros malvivientes formamos Averno[5], con los que conocí la movida paceña de los 90. Empezamos a tocar en 1994 y el 95 tuvimos nuestro primer concierto en La Boquerón[6], el lugar más legendario de la movida subterránea paceña, donde volví a escuchar bandas punks, Scoria y 3.18, entre muchas otras de metal.

Primera alineación de la banda Scoria (El Alto)
Banda punk 3.18 (La Paz)

En esos años aparecieron bandas como moscas en las ciudades de La Paz y Cochabamba generando pequeñas escenas y a eso le llamamos movimiento ander. Aunque con pocos seguidores, se crearon grupos de afinidad musical y colectivos semi informales, conformados por bandas, amigos y fanáticos de los diferentes géneros. Algunos de los más importantes fueron: La Paz Thrash No Drogas (LPTND), Krimen Krónico, Koka Prod., Legión, Intoxikazión Akústica (participé de algunas reuniones organizativas con este colectivo), Repulssion Massiva y otros. Dentro del submundo punk surgieron: el movimiento La Paz Post Punk (LPxPP) que organizó el festival punk más importante de la década, Revolución Deskrria2 (de El Alto) y Los Luchos De La Villa (de las Villas de la Paz). En Cochabamba surgió el grupo de afinidad Julián Apaza, que organizaba tokines punks en chicherías[7] de la periferia semi-rural cochabambina. Posteriormente, algunos fueron coptados por el trotskismo en la universidad, lo que engendró un fenómeno bastante particular: los “trotskopunks”, lo cual provocó una división en el grupo. Algunos disidentes de este colectivo junto a nuevos punks formaron La Vecindad Punk, de tendencia libertaria, organizaron tocadas de garaje y publicaron fanzines en el área urbana-central de esa ciudad.

En esos años aparecieron bandas como moscas en las ciudades de La Paz y Cochabamba generando pequeñas escenas y a eso le llamamos movimiento "ander".

Esta fue la década dorada del andergraund. Se manejaba mucho la autogestión sin tener referentes teóricos ni ideas claras sobre el “hazlo tú mismo” (Do It Your Self: DIY), pero espontáneamente se realizaban todas las actividades de forma autónoma. Sin auspicios ni permisos de nadie, se organizaron muchos torciertos en diferentes lugares de La Paz como garajes, salones de fiesta, predios universitarios La Rockerón y el Hotel Milton, que fueron lugares icónicos. Los pocos boliches rockerillos que existían no daban lugar al thrash, death... ni mucho menos al punk, solo aceptaban a bandas, de pop rock latino, rock clásico y funky comercial, que estaban muy de moda en esa época.

ilustración de Kevin Valle / estudiante DGR UCB

Sin auspicios ni permisos de nadie, se organizaron muchos "torciertos" en diferentes lugares de La Paz como garajes, salones de fiesta, predios universitarios La Rockerón y el Hotel Milton, que fueron lugares icónicos.

La  primera banda punk de Bolivia fue Ni Modo[8]. Irrumpieron la escena con letras contestatarias, aunque sólo grabaron dos composiciones de ensayo y tocaron muy pocos años. En 1993, un concierto en la zona sur de La Paz presentó “La mejor propuesta del punk” que reunió a las tres únicas bandas punks de ese entonces: Bahorrina[9], Scoria[10] y Secuencia Progresiva[11]. Unos años después hubo solo un festival específico de punk: el 1er Encuentro Punk de 1996, organizado por el movimiento La Paz Post Punk (LPxPP) Los Pepes[12]. Yo estuve en este primer encuentro, precisamente en La Boquerón, aluciné con Autorev, descubrí Secuencia y fue el primer festival 100% punk ya que hasta entonces los punks compartían escenario con bandas de heavy, thrash, death, black, etc. Como dice “El Chino”, uno de los organizadores: “En La Paz, fue el primer festival no metalero, recién nos inventamos una escena alternativa y fue una sorpresa que haya estado lleno y de un público no tan negro [metalero][13]. En esa propagación de bandas de metal, el punk siempre fue minoritario y despreciado por algunos metaleños[14] cuadrados que insultaban o escupían a los punkekes[15] en el escenario, lo cual, obviamente generaba peleas. Esta intolerancia, sumada a la ideología política y a las diferencias musicales, llevaron a la división del movimiento en dos escenas, la de los metaleros y la de los punks, en el año 2000. 

La  primera banda punk de Bolivia fue Ni Modo. Irrumpieron la escena con letras contestatarias, aunque sólo grabaron dos composiciones de ensayo y tocaron muy pocos años.

En el escenario tocábamos con mal sonido, volumen extremo, guitarras con acople, desafinadas, el bajo no se oía, los micrófonos se cortaban, la batería se iba recorriendo, los amplis reventaban, los parlantes saturaban, teníamos poco tiempo, encima peleábamos y aun así era toda una experiencia tocar en vivo y el público igual lo disfrutaba. Abajo del escenario, al principio, no había una idea clara de pogo, mosh pit, circle pit, wall of death, stage diving, slam, ni nada de eso; todos nos metíamos a la agitación corporal desenfrenada, a sacarnos la mierda sin reglas, espontánea, violenta y desordenadamente.

En el escenario tocábamos con mal sonido, volumen extremo, guitarras con acople, desafinadas, el bajo no se oía, los micrófonos se cortaban, la batería se iba recorriendo, los amplis reventaban, los parlantes saturaban, teníamos poco tiempo, encima peleábamos y aun así era toda una experiencia tocar en vivo y el público igual lo disfrutaba.

En las tocadas también se vendían o intercambiaban cassettes y hubo una gran producción de fanzines[16] (la mayoría de metal), algunos incluso llegaron a convertirse en revistas impresas. El Primer zine con mucha información punk de La Paz fue el Epidemia Social (1993), posteriormente Enemigo Público Nº1. Luego salieron varios otros como ContraAtaque, Sociedad Decadente, Lacra, Aquí Les Va La Contra, Libertad y Amor, Rompe El Silencio, Rebuelta, etc. También publiqué mi propio fanzine, Grito Contracorriente, que servía de moneda de intercambio con otros editores. En Cochabamba[17] salieron Insultos, Kolores, AlternativA, Resistencia, Monte De Venus[18], El Monstruo, etc.; también un zine trotskopunk Hacia La Insurrección; en Tarija salieron Insumisión, Oveja Negra, y en Sucre,  Nada.

Fanzines punks

“La escena”, como le decíamos a todo este conglomerado de gente, tenía como núcleo de atracción a las bandas, que eran el ente aglutinador en torno a las cuales nos autoconvocábamos, es decir, asistíamos a las tocadas, torciertos o tokines. Las bandas, al crear música, letras, o adoptar una estética, un género, subgénero, estilo, una posición política, ideológica, filosófica o artística, generaban grupos de adeptos identificados con ellas. Éstos, organizaban conciertos, hacían programas de radio[19], editaban compilados o creaban fanzines para difundir música, ideología y/o promocionar bandas locales, lo cual a su vez generaba una retroalimentación, mayor interés y más seguidores para la escena[20].

Las mayores influencias musicales fueron La Polla Records, Los Violadores, Sex Pistols, 2’, Attaque 77, Todos Tus Muertos, (el punk mediatizado) que generó una corriente fuertemente replicada por bandas de la ciudad de La Paz, lo que según yo creó un “estilo paceño” característico (no general), con bandas como Scoria, 3.18, Los Tuberculosos (LxTx), Anarkotizados. Por otro lado, en la ciudad de Cochabamba en la primera mitad de la década surgieron los primeros hardcore (HxC) punk: Llajtay Kjaparin con influencias de grupos más anders latinos, como Narcosis Huasipungo o Los Crudos, con contenido muy político y comprometido socialmente, mostrando la realidad de pobreza y protestas sociales contra el neoliberalismo, los pacos y la clase política gobernante. Por otro lado Psicosis Social[21] reivindicaba su idioma cantando punk en quechua con temas como Sumaj Punchay Chayamonqa y otros. En 1997 llegó la banda argentina Fun People, fue el primer concierto de una banda punk extranjera, un evento muy importante dentro de la escena punk cochala. Este concierto generó una oleada de bandas influenciadas por su corriente hardcore melódico, como 7’31, Parche, Radio Urbano, Ofensiva Sónica, que crearon el “estilo cochala” y como afirma Waskar (de Llajtay): “estas bandas tenían una politización no tan evidente y tocaban temáticas más personales”[22].

ilustración de Victoria Delgado / estudiante DGR UCB

En 1997 llegó la banda argentina Fun People, fue el primer concierto de una banda punk extranjera, un evento muy importante dentro de la escena punk cochala.

Las bandas que se recuerdan son únicamente las que lograron realizar alguna grabación, entre ellas las precursoras en La Paz durante los 90 fueron: Secuencia Progresiva (punk rock urbano), Scoria (HxC), Autorev (industrial post punk), 3.18 (punk con llajwa), Ballache (post punk industrial) D.A.C., Llawar, Pantano (HxC), Los Tuberculosos (LxTx) (punk, ska, dark), Ska- Lavera[23] (ska punk), y Punkracia (punk rock). El año 2000, al entrar a la universidad, reencontré algunos amigos de colegio que tocaban en LxTx, ya para ese año el grupo se había dividido y dos de los fundadores me invitaron a formar una nueva banda, Ciudad Líquida. Hacíamos dark, post punk, y toqué con ellos un año hasta que me invitaron a ser el bajista oficial de Los Tuberculosos (LxTx)[24], entonces pude vivir desde adentro la evolución, involución y destrucción del punk en Bolivia. En otras ciudades no se llegó a generar una escena tan grande como en La Paz o Cochabamba, pero hubo algunas bandas punks o afines, como en Sucre Los Arrestados (1995 hardcore punk) y Escatofagia (1996 grind-noise-crust contestatario); en Tarija No Represor (1995). Fueron bandas únicas en su género en los 90 y a pesar de haber grabado discos de vinilo, cassettes o participado en compilados, nacionales e internacionales, terminaron desapareciendo pero dejaron una huella importante.

Banda Amukim Nunka Más (Tarija)
Banda Autorev (La Paz)
Afiche del primer festival de punk en 1996

En esa década, la proliferación de ratas llegó hasta Santa Cruz y apareció la primera banda de HxCx punk contestatario en esa ciudad, Brazo Obrero, semilla de la gran movida punk actual en esa ciudad. En Tarija aparecieron Amukim Nunka Más (anarcopunk), Llokakka Feo, Sí Pero No, Toy Machine. En esta época se separó el punk del metal y empezaron a realizarse conciertos específicos, ya no en canchas o salones alquilados sino en pubs o cafés anders que recibían a todo tipo de bandas. El Café 68 fue uno de los más importantes y organizó uno de los festivales punks más grandes de la década, que duró tres noches consecutivas reuniendo a bandas de La Paz, El Alto y unos invitados de Cochabamba. En esa época formé parte del colectivo Chuquiago Transfer[25] y organizamos varias tocadas en el Tiahuanacu Pub. Otros boliches alternativos que apoyaban la movida y recibían punks fueron: La Luna, Marañas (El Alto), Café Carcajada, Best Café, Shakespeare’s head, El Calabozo, Bronce Pub, Fakin’ Tako, Target Urbano, Ttkos, Caza Duende, Las Calderas y Almatroste.

Brazo Obrero, primera banda punk de Santa Cruz

En esa década, la proliferación de ratas llegó hasta Santa Cruz y apareció la primera banda de HxCx punk contestatario en esa ciudad, Brazo Obrero, semilla de la gran movida punk actual en esa ciudad.

El 2001 hubo un evento clave en La Paz, llegó por primera vez Attaque 77 y se realizó en el pub Equinoccio organizado por la banda Los Fardos, y fue un impulso importante para la explosión del punk en esta década. También llegaron muchas bandas punks anders de Latinoamérica como: Los Rezios, Dizpareunia, Autonomía, Generación Perdida, La Base, Sin Patria (Perú), El Indio De 2’, Los Insurrektos, 448, Movil Visión (Argentina) Am-Necia (Ecuador), No Rest (Brasil), La Vitrolaska, Paradoja, Anarkia Tropikal (Chile), Pirexia (Uruguay), etc. Empezaron a surgir muchas bandas punks, hardcore y ramas afines en El Alto y La Paz como: Muñecas Rotas,[26], I.N.D.I.O., Renkor, Trauma, Desgarrador, Falso Paraíso, Pogo, Surfin Wagner, Supay, K’umunta, Anfisbena; en Cochabamba: Flúor, Lúdicos de Mierda, Zion Fútbol Club, Súper Polillas, Hielo, Plasma, Uchpa[27], Marionetas, A Veces Siento Tanto Odio, Desarme, etc.

Banda Muñecas Rotas (La Paz)

El 2001 hubo un evento clave en La Paz, llegó por primera vez Attaque 77 y se realizó en el pub Equinoccio organizado por la banda Los Fardos, y fue un impulso importante para la explosión del punk en esta década.

Posteriormente en La Paz, con varios amigxs conformamos el Suicidio Colectivo, que muy pronto pasó a denominarse No Dejes Que. Organizamos varios eventos, conciertos, acciones de protesta, contrainformación y activismo libertario. Las compañeras, formaron su propio colectivo feminista Las Niñas Dinamiteras, el cual publicaba fanzines y organizaba diferentes actividades, y surgió el primer grupo feminista cumbia-punk: Malditas Dinamiteras. Luego el 2005, en torno a un pequeñísimo café, El Sabrosito, junto a otros colectivos e individualidades autoconvocadas (no necesariamente afines al punk) formamos un gran colectivo libertario, sin etiqueta, con el cual organizamos “La Contraferia del Libro” que duró una semana entera totalmente autogestionada con publicaciones independientes, fanzines, piratería, fotocopias, venta, intercambio y difusión de libros, música y documentales, además de charlas informativas, debates videos, teatro, etc., y cerramos el encuentro con un festival punk callejero con bandas locales y extranjeras, el cual se replicó durante tres años en La Paz. También hubo otros eventos similares como la “Rebelión de las Wak’as” y el “Encuentro Libertario” en Cochabamba.

Nina Cortez, vocalista de Las Malditas Dinamiteras

Las compañeras, formaron su propio colectivo feminista Las Niñas Dinamiteras, el cual publicaba fanzines y organizaba diferentes actividades, y surgió el primer grupo feminista cumbia-punk: Malditas Dinamiteras.

El año 2003, con el guitarrista de mi exbanda, LxTx, en el festejo de un matrimonio tradicional de pueblo, en Huari, tuvimos un reencuentro y un redescubrimiento de Los Ronisch, Iberia, Maroyu, etc., la música “cumbia/disco chicha” de los años 80. Esta música forma parte de la memoria de muchos niños ochenteros, pero en ese entonces era menospreciada por ser considerada “música de indios o de cholos”. En medio del alcohol, la fiesta y la añoranza de la niñez sonó el tema Soledad de Los Ronisch y en ese momento tuve una revelación identificando, encadenando eventos y relacionando mi historia personal con el bagaje punk que tenía, y coincidimos con mi guitarrista en que ese tipo de música, marginado y discriminado, tenía una fuerte influencia del sonido disco, post punk, new wave, dark, gótico, pero con identidad, y esta revelación nos llevó a un éxtasis musical. Al volver del viaje compartimos la experiencia con el grupo y decidimos sacar una versión de ese tema. Fue una cuestión de sentimientos e identificación personal y para homenajear a esa gran banda. Fue natural, espontáneo, sin pretensiones, y en el proceso fuimos entendiendo la carga de esa “otra” identidad sonora, que la cumbia/disco-chicha podría aportar al rock boliviano[28]. Sin embargo este fenómeno de conectar la cumbia con el punk no fue una coincidencia, nosotros ya tocábamos uno de nuestros temas punks (P.T.J.) en versión cumbia[29]y nos acercamos a otros estilos y géneros sin prejuicios, como el ska, reggae, grindcore, metal y hasta el rapcore junto a Ukamau y Ké.

Llajtay Kjaparin, primera banda hardcore punk de Cochabamba

...la música “cumbia/disco chicha” de los años 80. Esta música forma parte de la memoria de muchos niños ochenteros, pero en ese entonces era menospreciada por ser considerada “música de indios o de cholos”.

El 2005, surge La Komunidad Anarko Punk (KxAxPx) en La Paz, conformada por: Kontaminación Akústika, AxKxExRxSx, Not Nation’s, Black Cross, Rudo Antisistema (RxAxSx) y Autodefensa. En este contexto, a finales de la década, surge “La Coordinadora Antifascista” con gente de diferentes tendencias ideológicas de izquierda, estilos y géneros musicales como el punk y el hip hop aymara. Aparecen varias otras bandas en La Paz, como: Gato Diablo, Kharisiri, Kx11, Indignación, Cultura Anónima (base para la movida rude-skin, antifascista). En Cochabamba surgen: Charly Table, Los Fermentadoz[30], en Santa Cruz: Don Adhelky, Sin Futuro, Motivo Motor, Meo, Crap. También surgen colectivos activista y militantes como el colectivo Muralista MD2 (Kenko), OARS (La Paz), El Monstruo (Cochabamba), Revolución 51 (Oruro), ¡Gritos! y Comunidad Hardcorepunk (Tarija). Algunos de estos colectivos se organizaban, difundían ideas en fábricas, realizaban eventos, conciertos, protestas artísticas callejeras, producían fanzines, propuestas políticas alternativas, pintaban murales barriales y apoyaban demandas de movimientos sociales y pueblos indígenas insumisos al gobierno. 

Ilustración de José Alejandro Zapata Padilla / estudiante DGR UCB

El 2012, la situación política y la credibilidad del gobierno populista del MAS empieza a decaer y en este contexto se genera una criminalización de la protesta y del punk. El aparato represivo estatal lanza una persecución y arresta a una docena de jóvenes en su mayoría punks, entre hombres y mujeres, incriminándoles de atentados explosivos, y sirven de chivos expiatorios para sofocar las protestas y críticas al gobierno. Algunxs son expuestxs como terroristas en TV a nivel nacional, mostrando parches y fanzines punks como supuestas pruebas y pasan de uno a dos años en la cárcel. Este fuerte golpe desarticuló la movida punk paceña, ya que generó un estigma social sobre la estética punk, los conciertos, la música, y fue determinante para la anulación, persecución y la subsecuente paranoia interna, lo que hundió casi definitivamente el emergente movimiento. Se cancelaron conciertos, ferias, encuentros y no se vieron por varios años chamarras, parches, crestas, tachas, púas; se desintegraron grupos, colectivos, amistades e hicimos exactamente lo que ellos querían: enfrentarnos entre nosotros mismos. Quedaron muy pocas bandas en La Paz, mientras que en Santa Cruz, por el contrario, el punk creció considerablemente.

ilustración de Leyla Manjón / estudiante DGR UCB

El 2012, la situación política y la credibilidad del gobierno populista del MAS empieza a decaer y en este contexto se genera una criminalización de la protesta y del punk.

En la última década llegaron pocas bandas internacionales, algunas de las más importantes fueron: Los Miserables, Ratos De Porao, 2’, Bulldog,  Boom Boom Kid, Skaldik. Los últimos años hubo un rebrote de bandas de diferentes estilos en torno al punk, como en La Paz: Ni Olvido Ni Perdón, The Prestes, Rabia, Deskiciado, Kalazo, Antidope, Las Warmiputas, Las Skuirts, Anarkotizados y Kimsacharani; en Cochabamba: Q.T.I., Kogollo Púrpura, Motín, Amantes Secretos, Ceniza; en Santa Cruz: Lúcido, Desarme, The Filer, Desorden 86, Six, The Shit, Feminapalm, Sektor 7G, Las Deudas, Turiros, Los Aplazados; en Tarija: Flojera Masiva; en el centro minero Huanuni: Los Eskizofrénikos; en Oruro: Masturbados; en Sucre: Civil Mortis y Capitán Yote. También surgen algunos colectivos en diferentes ciudades como: Bolivia Rude Club (La Paz), Colectivo Cólera (Oruro), Colectivo Tarija Hardcore (Tarija); Unitas Sound System y La Biblioteka Valluna (Cochabamba), etc. Algunos de los boliches anders que apoyan el punk en La Paz y El Alto son: Subterránea, La Casa del Zipo, Los Rockodrilos y Manzana 2.

Los Eskizofrénikos del Centro Minero Huanuni
Logos de bandas punks de Bolivia

Finalmente, está en proceso la serie documental Hazlo tú mismo, del director punk Pedro Rodríguez, con la cual pretendemos retratar la historia de la escena punk en Bolivia a través de biografías de las bandas más representativas de cada época, en su contexto social, político, los procesos que vivieron, su participación y aporte a la escena punk boliviana. Esta nueva camada de punks aparece con muchos estilos, tendencias, posturas y opciones muy diversas, desde destroys sin futuro hasta veganos, etc. Algunos otres reivindican su identidad, aportan nuevos sonidos, difunden ideologías, muestran la realidad, denuncian, exigen, militan la autogestión, la organización, la introspección, o la revolución subjetiva.

¡Porque el punk persiste y resiste!

La Paz – Bolivia, cuarentena 2020 (en medio de la pandemia)

 

  • Este texto se publicó originalmente en el fanzine Cuarentena, Caracas junio 2020.
  • Fernando Hurtado Valdivia es antropólogo, bajista en Kimsacharani (2016- 2020), Los Tuberculosos, (2000-2012) conductor del programa radial y Productora Kimsacharani en Radio Wayna Tambo (2001-2005). Editor del fanzine Grito Contracorriente (2001), productor de la serie documental Hazlo Tú Mismo. Historia del Punk en Bolivia y colaborador de la revista underground Atrofia.

 

[1] Himno del punk subterráneo de los años 90 en La Paz, composición de Paul Sirham Calle Chavarría.

[1] Maroyu, Ronisch, Iberia, Climax, etc.

[2] Años después descubrí que esas “calaveras” eran la mascota Eddie de Iron Maiden.

[3] Ángeles del Infierno.

[4] Teatro Casa de la Cultura, Cine Tesla y Hotel Torino.

[5] Tocábamos Nirvana, luego Sepultura, a.n.i.m.a.l. y Brujería, grabamos dos composiciones Nación sin Voz y No más Milicia (Ulupika Records 1997), nos separamos el 98.

[6] Federación Sindical de Trabajadores en Construcción ubicada en la calle Boquerón #1234 de la ciudad de La Paz, la cual después se conoció popularmente como Rockerón.

[7] Bar popular de venta de chicha.

[8] Según Elías Álcons, vocalista de la misma, desde 1987-90, de El Alto.

[9] Algunos de sus miembros pasaron a formar la banda Autorev.

[10] Banda con mayor producción musical hasta la fecha, iniciaron en la ciudad de El Alto.

[11] La segunda banda de Bolivia, Punk Rock Urbano boliviano.

[12] Del cual participaban miembros de la banda 3.18.

[13] Entrevista a Gabriel Mizutani “El Chino” 05/05/2020.

[14] Jerga punk para referirnos a los metaleros.

[15] Jerga metalera para referirnos a los punks.

[16] Siendo adolescente sin kivo (dinero) era muy difícil comprar cassettes, los fanzines eran más accesibles.

[17] Rodríguez G., Waskar: 2005, Gritos de Papel, subculturas, fanzines y publicaciones independientes en Bolivia.

[18] 1er fanzine feminista y punk.

[19] “Ellos dicen mierda nosotros también”, 1er programa Punk de La Paz, parte de Ruido Metálico.

[20] El Fanzine AlternativA me hizo conocer más sobre punk, anarquismo y me motivó a publicar el mío.

[21] También surgen Inopia y Patria Amarga en Cochabamba.

[22] Entrevista 8 de mayo 2020.

[23] Ex Geds, participaron en el 1er Encuentro Punk.

[24] Con los cuales toqué hasta el 2012.

[25] Chuquiago: nombre aymara de la Ciudad de La Paz. El colectivo estaba conformado por miembros de las bandas Autorev, LxTx, Ciudad Líquida y nuestro grupo de música tradicional andina: K’oa.

[26] La primera banda punk de mujeres.

[27] 1era banda de post punk de mujeres en Cochabamba, actualmente Ceniza.

[28] Javier Rodríguez y Giovanni Bello tienen artículos sobre esta conexión entre cumbia-punk y hacen referencia a LxTx. bello 2013: Mix Tape; Rodríguez: 2013 Kosmische Cumbia.

[29] Claramente no fuimos los únicos, varios años antes, Attaque 77 o 2’ ya hicieron ese enganche y algunas otras bandas como skaces o super polillas también sacaron versiones ska/punk de cumbia.

[30] Participaron en la Película Boliviana El Olor de tu Ausencia (2013).

 

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

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