Homenaje

La primera médica boliviana

Ahora que los médicos, hombres y mujeres, están presentes como nunca en la vida cotidiana del mundo en emergencia, es bueno recordar a Amelia Chopitea Villa, la primera mujer boliviana que logró graduarse como médica allí donde sólo cabían hombres. Más aún, gracias a ella muchos siguieron su camino.
domingo, 5 de julio de 2020 · 00:02

Óscar Córdova Sánchez

 

A través de los años, la inclusión de las mujeres en ramas médicas se ha ido incrementando, siendo su aporte en el ámbito tecnológico y científico cada día más notable. La capacidad profesional que ofrecen a la sociedad ha significado una gran influencia para que muchas mujeres vean un ejemplo a seguir. Pero todo esto era inimaginable en una sociedad cerrada, misógina y excluyente como fue la Bolivia de principios del siglo XX. Sin embargo, una mujer  fue pionera en el área de la salud y la formación médica, a pesar de las burlas y del sector médico que sólo admitía varones.

María Amelia Chopitea Villa nació en la localidad de Colquechaca, departamento de Potosí, el 20 de marzo de 1900. Hija de Antonio Chopitea y Amelia Villa, la familia se trasladó a la ciudad de Sucre cuando Amelia era todavía niña. Fue allí que junto a su hermana Elia (segunda médica de Bolivia, quien participó activamente en la Guerra del Chaco llegando a obtener el grado de Mayor de Sanidad), descubrió su pasión por las Ciencias Biológicas. A partir de sus primeras lecciones sobre el funcionamiento del cuerpo humano, los latidos cardíacos resonaban en la mente de Amelia, y sumados a la observación aguda de los cambios fisiológicos naturales a su pubertad, ella sintió la necesidad de cursar estudios complementarios, afirmando su vocación por la medicina, una carrera que había deseado durante años.

...los latidos cardíacos resonaban en la mente de Amelia, y sumados a la observación aguda de los cambios fisiológicos naturales a su pubertad, ella sintió la necesidad de cursar estudios complementarios, afirmando su vocación por la medicina...

Al terminar el bachillerato, e influida por Julia Begand, una "notable educacionista" que había llegado a Bolivia con la famosa Misión Belga, Amelia decidió estudiar medicina en la Universidad Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca. Sin embargo, su ingreso a la casa superior de estudios no fue fácil, pues la formación que se brindaba era sólo para varones, siendo aún más restrictiva la norma para aquellos que se decidían por la carrera de Medicina.

Sin embargo, su ingreso a la casa superior de estudios no fue fácil, pues la formación que se brindaba era sólo para varones, siendo aún más restrictiva la norma para aquellos que se decidían por la carrera de Medicina.

Después de la presentación de varios documentos y de pasar por varios trámites, logró ser parte del conglomerado de estudiantes y fue recibida fraternalmente por el Decano, siendo una señal de augurio para que más mujeres se animaran a estudiar esta carrera e hicieran de ella su profesión.

Durante siete años de estudio y sacrificio, logró aprobar cada materia. Fue practicante y ayudante en el Hospital Santa Bárbara, donde sentó las bases prácticas en el análisis y diagnóstico de los pacientes. Amelia, mostrando dotes de excelencia, llegó a culminar sus estudios facultativos el 25 de junio de 1926, siendo la primera mujer médica boliviana. Su tesis Causas de la Mortalidad Infantil es uno de los primeros documentos referidos a la especialidad pediátrica del país, iniciando los estudios de puericultura en Bolivia junto al Dr. Néstor Morales Villazón con su libro Al pie de la cuna y junto al escritor y médico Dr. Jaime Mendoza con la atención de niños en el Hospital Santa Bárbara. Posteriormente, la Dra. Chopitea fue también profesora de Puericultura en la escuela Adolfo Ballivián.

La tesis Causas de la Mortalidad Infantil, de Amelia Chopitea, es uno de los primeros documentos referidos a la especialidad pediátrica del país, iniciando los estudios de puericultura en Bolivia.

Tres meses después de su defensa y su egreso como Médica Profesional, el Congreso Nacional por Ley de septiembre de 1926, envió a la Dra. Chopitea a perfeccionar sus estudios a Europa. En París fue alumna de los más grandes maestros, siempre dedicada con ahínco a sus estudios y teniendo en alto el nombre de Bolivia. Llegó a especializarse en Ginecología, Obstetricia y Pediatría. En abril de 1927 se llamó en París al Congreso de Médicas, donde acudieron representantes de varios países del mundo y fue la Dra. Chopitea la única representante de Sudamérica. Imparable, Amelia recorría el mundo, recibiendo elogios y diplomas por su trabajo en los hospitales Maternidad Baudeloque, Tarnioer o Enfants Malades.

Su sueño se había realizado con esfuerzo, empeño y entusiasmo, sin ceder a las limitaciones de aquella sociedad machista. Amelia abrió nuevas puertas de estudio y brindó a la población la salud que requería. La Dra. Chopitea volvió a nuestro país, y con el conocimiento adquirido y la práctica eficaz, se dirigió a la ciudad de Oruro donde brilló no sólo por su capacidad de curar pacientes. A decir del Dr. Luis Dubravcic, entre sus beneficiosas labores llegó a ser Profesora de Higiene en el Liceo María Josefa Mujía en Sucre, promotora de la construcción del Pabellón Infantil en el Hospital de Oruro, médica ad honorem de varias instituciones sociales como el Asilo de Ancianos, el Asilo Carlos Villegas o del Asilo Huérfanos de Guerra, ayudó a las familias de los soldados durante la Guerra del Chaco y fue presidenta de la Cruz Roja de Oruro.

Su sueño se había realizado con esfuerzo, empeño y entusiasmo, sin ceder a las limitaciones de aquella sociedad machista. Amelia abrió nuevas puertas de estudio y brindó a la población la salud que requería.

Con su humilde personalidad y desempeño laboral fue una gran influencia en la lucha por equidad de las mujeres y fue pionera en la labor médica en nuestro país. Prometía mucho más, pero en su mejor momento se fue de este mundo, el año 1952. A pesar de su partida, las labores encomiables y la obra de Amelia Chopitea tienen un gran valor y peso en nuestra historia. Muchas médicas mujeres le deben a ella la posibilidad de tener las puertas abiertas a al mundo de la medicina, así como le debemos como país la capacidad de muchos otros profesionales trabajando por la salud.

 

  • Óscar Córdova Sánchez es estudiante de medicina y gestor cultural en NEXOS Bolivia.

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