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Nayasexualidad

Entre las diversas prácticas sexuales existentes, posiblemente la que más gente experimenta pero de la que menos se habla es la masturbación. ¿Cuál es su relación con la nayasexualidad? ¿Qué implica para nuestra vida sexual?
domingo, 20 de septiembre de 2020 · 00:01

Natalia Lucía Siles Costa

 

Después de haberme interesado por años en temas de sexualidad e indagar sobre las distintas formas de identificarse sexualmente (heterosexual, bisexual, etc.), hoy me defino como nayasexual.

No te sorprendas de no conocer el término, acabo de inventarlo tomando el prefijo del vocablo aymara “naya” que significa “yo”. La nayasexualidad se trata pues de la relación sexual que una persona tiene con sí misma. Sí, estoy refiriéndome a eso que incluso hasta hoy en día sigue siendo un tabú: la masturbación.

Durante siglos y gracias a los esfuerzos de la moral cristiana, la masturbación fue condenada. Hoy en día, sabemos que no causa vellos en las manos, ceguera, ni ningún otro efecto nefasto, sino que más bien trae beneficios para la salud. En general los estudios hallan que la mayoría de las personas lo hacen, aunque claro que esto varía según la cultura, clase social, edad, género, religión, educación, etc., pero no podemos negar que es una práctica muy común y, yo diría, muy importante.

Durante siglos y gracias a los esfuerzos de la moral cristiana, la masturbación fue condenada. Hoy en día, sabemos que no causa vellos en las manos, ceguera, ni ningún otro efecto nefasto; más bien trae beneficios para la
salud /  Fotografía Erwan Le Touche en Pixabay 

Importante porque es nuestra mejor herramienta para realmente conocer de qué tratan el placer y la energía sexual. Muchísimas mujeres, si bien tienen relaciones sexuales, nunca se han masturbado e incluso ni siquiera saben en qué consiste el aparato genital femenino. Este desconocimiento, que es también resultado de la cultura patriarcal, da como resultado que deleguen su placer a parejas que no necesariamente saben cómo darlo. Los hombres, si bien más comúnmente se masturban e incluso hablan entre ellos al respecto, suelen hacerlo de manera rutinaria o compulsiva, acudiendo al porno y sin estar conscientes de qué están haciendo o por qué; lo que da como resultado que tampoco ellos conozcan realmente la energía sexual o cómo dar o recibir placer.

La nayasexualidad, entonces, no se trata de una oda a la masturbación o de una preferencia por ella antes que por un encuentro sexual con otra persona. Es más bien una búsqueda de autoconocimiento y placer que, claro está, puede combinarse con cualquiera de las otras identidades sexuales.

La masturbación femenina continúa siendo un tabú, incluso hasta ahora / Pixabay

La nayasexualidad, entonces, no se trata de una oda a la masturbación o de una preferencia por ella antes que por un encuentro sexual con otra persona. Es más bien una búsqueda de autoconocimiento y placer que, claro está, puede combinarse con cualquiera de las otras identidades sexuales.

Hermosas prácticas que pueden ser parte de la nayasexualidad serían: el autotoque erótico amoroso (AEA) que consiste en acariciarse no sólo las partes erógenas sino todo el cuerpo con mucho amor, como si estuviéramos dando cariño a un cachorro (pueden buscar en internet más información sobre el AEA); el observarse el cuerpo desnudo frente al espejo sin juzgarlo; el masturbarse sin utilizar pornografía o ni siquiera pensar en sexo o en otra persona sino sólo estando conscientes de las sensaciones y el momento presente; y el aprender sobre sexualidad para tener el mejor criterio posible al momento de decidir cómo vivirla.

La nayasexualidad trabaja en el conocimiento sobre nuestra propia sexualidad / Fotografía José Jovisur en Pixabay

En resumen, la nayasexualidad se trata de trabajar en el conocimiento sobre nuestra sexualidad viéndonos a nosotros mismos antes que volcándonos hacia afuera y a depender de otros. A partir de una autoexploración podremos recién saber cómo compartir nuestra sexualidad con la persona que deseemos.

 

  • Natalia Lucía Siles Costa es escritora en Talleres de Lu en Facebook, madre de estrenitos, bruja de la luna y aprendiz del retorno de la luz. Es socióloga con publicaciones sobre sexualidad y vendedora en Sacred Sex.

 

 


   

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