Música

Rompan todo

Desde un jovencito Enrique Guzmán hasta una independiente Mon Laferte, el documental de Netflix "Rompan Todo" pretende abarcar casi 60 años de rock iberoamericano. Si lo viste, seguro estás renegando porque falta alguno de tus rockeros favoritos o porque figuran algunos "poperos". A fin de cuentas, ¿qué es el rock?
domingo, 10 de enero de 2021 · 00:05

Sergio Antezana

 

"Rompan todo” es un documental que describe el desarrollo del rock en América Latina, desde México hasta Argentina. La narración del documental se hace a partir de los comentarios de varios protagonistas del género: Gustavo Santaolalla (productor y ganador dos veces del premio Óscar), Humberto Calderón (músico y productor musical mejicano), Billy Bond (músico, gestor cultural, manager y productor musical), además de varios músicos: Javier Bátiz, integrantes de Café Tacvba, Aterciopelados, Maná, Los Prisioneros, Juanes, El Tri, Control Machete, entre muchos otros.

Se habla desde el inicio bailador y divertido del Rock and Roll hasta la apropiación del género y su integración con la música latinoamericana. En esta primera época (décadas de los 50 y 60), se ve cómo el Rock and Roll era una copia de lo hecho especialmente en Estados Unidos: jovencitos bailando al son de un grupo que toca música banal, mientras un comentarista –más alegre de lo normal– entrevista al más churro del grupo y coquetea con la bailarina que tiene una mini escandalosa para su época.

Se habla desde el inicio bailador y divertido del Rock and Roll hasta la apropiación del género y su integración con la música latinoamericana.

Ese era el Rock and Roll de Elvis y así surgieron sus copias en el sur. Cada país tenía un pequeño clon de Elvis, algunos con más o menos personalidad, pero prácticamente ninguno con temas propios. Tampoco Elvis tenía composiciones, su mérito estaba en la interpretación. Sus clones latinos hacían versiones en español de temas populares en gringolandia; muchos de estos grupos tenían nombres en inglés como muestra el documental, por ejemplo, los Teen Tops, los Shakers, los Spitfires, o el propio Tri que se llamaba inicialmente Three Souls in my Mind (tres almas en mi mente). El rock en ese inicio estaba (y quizá sigue) vinculado más las clases medias que al “barrio”.

Desde Enrique Guzmán hasta Mon Laferte, "Rompan todo" abarca casi 60 años de historia musical.

En cada capítulo, el documental se toma un tiempo en dar contexto a la música, mostrando la situación política y social del continente. Se habla de los hippies, de las oprobiosas dictaduras al sur y la fuerte represión mejicana hasta fines de los años setenta-mediados del ochenta, luego de lo cual se van recuperando las democracias en América Latina y el rock se va haciendo menos local y más regional. Ya no son solo fenómenos locales que no tienen ninguna repercusión fuera de sus países, sino que los grupos van llegando –de a poco y gracias a las transnacionales de la música– a otros mercados.

El documental se toma un tiempo en dar contexto a la música, mostrando la situación política y social del continente. Se habla de los hippies, de las oprobiosas dictaduras al sur y la fuerte represión mejicana.

Soda Stereo es uno de los pioneros en hacer esos saltos de frontera, y después se da una mezcolanza generalizada en la que Maldita Vecindad, Café Tacvba, Los Enanitos Verdes, Los Aterciopleados, La Ley y una larga lista de bandas salen a festivales fuera de sus países y comienzan a vender no miles, sino cientos de miles de discos. Es un salto enorme con relación a los mercados locales en que se movían las bandas de rock de los años setenta y ochenta. Es el libre mercado puro y duro aplicado a la música, donde hasta ser under vende: Molotov anunció que vendería sus discos en “camiones” ubicados en puntos estratégicos del DF y terminó vendiendo dos millones de copias a nivel mundial.

Aplausos y críticas

El documental ha generado comentarios de todo tipo a lo largo y ancho de la región. Los más comunes, son:

  • Hay un esfuerzo loable por contextualizar el desarrollo de la movida rockera, pero la relación entre política y rock parece a veces forzada. Desde el título, se quiere mostrar al rock como un alma indómita: “Rompan todo”, pero a veces da la impresión de que la rebeldía está más en el corte de pelo, o en reunirse “cuando es prohibido”, que en una elocuente crítica social al sistema. Lo objetivo es que los músicos exiliados y perseguidos no fueron rockeros, sino gente como Mercedes Sosa, Inti Illimani, entre otros. El rock –en general– no fue perseguido por su crítica social, y es que en el rock habitan muchas corrientes que conviven con total armonía: Soda Stereo no emitía opinión política alguna, pero Los Prisioneros sí tenían mensajes “grosos” para su momento; Molotov parece una broma adolescente, pero Maldita Vecindad mostraba una realidad de México que nunca hubiésemos conocido si no fuera por ellos. Una de cal y una de arena.
  • Se ha criticado que el documental se enfoca en la movida más comercial del rock y que exacerba el rol de MTV y de Gustavo Santaolalla en el crecimiento del rock a nivel regional, pero la verdad es que MTV Latino le da un lugar al género que antes no existía y Santaolalla es el productor de muchas bandas de rock. Es cierto que ese énfasis deja de lado a varios exponentes con peso propio en la escena. En esa larga lista de ausentes, caben: Eduardo Mateo, Fernando Cabrera, Pedro y Pablo, el Indio Solari, Wara, La Sarita, Uchpa, Puya, Río, etcétera, etcétera. La más inexplicable de estas ausencias, para mí, es la de Robi Draco Rosa, quien dijo públicamente que le pidieron una entrevista, pero que no le interesaba encasillarse en un género. Creo que aún sin entrevista, valía la pena mencionarlo.
  • En la misma línea de lo anterior, hay quienes critican el documental bajo el argumento: “eso no es rock” y añaden que “los productores se olvidan a propósito de la movida under, que es la más auténtica” (desde la visión de los “unders”, claro). Quizá sea cierto, pero hablar del “under” de 20 países a lo largo de cinco décadas sería inabarcable, y quizá solo sea interesante para el público más especializado, ya que la mayoría de nosotros no conocemos ni siquiera la movida under de nuestro país. Hay quienes argumentan que Maná no es rock; pero ese es un debate estéril, porque no hay una definición exacta de rock y mucho menos de rock latino. En todo caso, cabría preguntarse ¿si Maná no es rock, Los Prisioneros sí lo es? ¿La Ley es rock? ¿Qué es el rock latino? ¿Es Palito Ortega cantando que quiere “media novia” o Maldita diciendo “Ya llegó su Pachucote”? Yo no sé, me parece que ambas cosas son rock.
  • Entre lo meritorio del documental, cabe resaltar el uso de varias imágenes de archivo que nos muestran a un montón de jóvenes haciendo rock en todo tipo de lugares: desde antros mugrosos, hasta imponentes conciertos para miles de personas; desde Maldita tocando en una camioneta, hasta Billy Bond rompiéndola en el Luna Park y Juanes cantando en Ekhymosis. También es meritorio que se entreviste a músicos ubicados en varios países y de diferentes épocas. Finalmente, rescato que se hable de Los Saicos en Perú, que rara vez se mencionaban en la historia del “punk rock” regional.
Las mujeres rockeras también tienen cabida en el documental.

Lo objetivo es que los músicos exiliados y perseguidos no fueron rockeros, sino gente como Mercedes Sosa, Inti Illimani, entre otros. El rock –en general– no fue perseguido por su crítica social, y es que en el rock habitan muchas corrientes que conviven con total armonía.

El rock latino siempre se ha movido entre lo comercial y lo under. Es un fenómeno de masas que también tiene cabida en los sótanos, es música gringa a la que le hemos puesto nuestra identidad y que hoy en día abarca música tan disímil como Aterciopelados y Pappo's blues, o Maná y Pescado Rabioso. Más allá de las críticas y los elogios, vale la pena ver el documental y tomarlo como un insumo para análisis propios.

  • Sergio Antezana es desempleado a tiempo completo y aparapita sanzeano por vocación.

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