Artes

Los Andes are cool

¿Qué es el Arte Andino Pop? ¿Quién es Gutu Ajayu? En un taller de Paris, vestido con smoking dando coloridas e irreverentes pinceladas de rockstar, lo encontrarán. “Alegoría de la Noche”, su obra inspirada en un guerrero tiwanacota, ha ganado el primer lugar del certamen “Identity”, de la galería The Holy Arts, en Londres.
domingo, 28 de febrero de 2021 · 00:05

Claudia Escobar

Dicen que al pintar se liberan las fauces del alma. Son los trazos abiertos y cerrados el lenguaje del pintor; lo que el pentagrama es para el músico o las letras para el escritor. Se comenta entre recovecos que el excentricismo siempre será parte de los hombres del sueño, hombres que han cedido su alma al viento para que este les permita renacer.

Así pareciera imponerse ante Augusto el horizonte: avenidas largas rodeadas por arcos del triunfo, escalones serpenteantes en busca del cielo y callejones persiguiendo su punto de fuga. Esa sería una fotografía de Francia, lugar donde Augusto Mendoza Mendieta ha decidido hacer su hogar hace poco más de tres años. 

La firma de un artista

Augusto Mendoza es el nombre que sus padres anotaron en el registro civil, pero el que él lleva por amor y por vocación es “Guto Ajayu”, creador del Arte Andino Pop. 

No tardó en advertirlo, su frondosa cabellera de alguna manera le otorga esa pinta de artista; unas ondas sutilmente delineadas acompañan la elegancia de una camisa blanca bien planchada y unos pantalones de tela oscura sujetados por unos tirantes son parte de su firma. Guto sabe de la importancia de vestir elegante, tanto, que ha llevado esa elegancia hasta su mismo taller, donde durante horas frente al lienzo, da sus pinceladas vestido de smoking.

Augusto Mendoza es el nombre que sus padres anotaron en el registro civil, pero el que él lleva por amor y por vocación es “Guto Ajayu”, creador del Arte Andino Pop. 

Firme y ligero, como si hiciera bailar el pincel y los dedos en una especie de rito entre lo terrenal y lo divino, donde el esmalte y el acrílico se unen en un solo cuerpo, derramando sobre el lienzo la encandilada libertad de los guerreros, así es como Guto comienza a contar la historia a través de sus cuadros.

Guto en acción / foto gentileza de la autora.

“Pretendo llamar a la reflexión sobre la importancia de mirar hacia el pasado y nuestros orígenes, para entender mejor los tiempos contemporáneos”, dice, con una voz suave pero firme; es a partir de ella que intento descifrar el color de su alma, un alma penetrada por la magia y por el soplo de los Andes. Y es que para este joven artista “Los Andes are Cool”. Así nombró a una de sus muestras en una galería de España, donde la simbología de sus pinturas advierte más que un despertar.

Un pintor de mundo

Es necesario mirar a través de sus pupilas para encontrarse avasallada por el mundo; y del calor de su pincel, recorrer la luz de Francia, las montañas de España, el contorneo lento de las aguas de Suiza, el misticismo de los jardines de Holanda o los cielos grises de Luxemburgo. Lugares que, a través del arte, Guto ha podido descubrir y que, seguramente, también se encuentran plasmados en el lienzo o simplemente en una hoja de papel.

Desde su llegada a Europa ha participado en una serie de exhibiciones en reconocidas galerías de arte, donde tuvo el placer de conocer a insignes artistas, como Concha Aizpuru, Álvaro Alcázar, Topacio Fresh, Manuel Mendoza, Mario Vaquerizo, entre otros. Su trabajo ha sido catalogado como un arte de renovadora inspiración, pues en sus colores, tan vibrantes como irreverentes, propios de una filosofía plagada de ironía y cinismo, resalta el caudal aguerrido de la simbología precolombina.

Desde su llegada a Europa ha participado en una serie de exhibiciones en reconocidas galerías de arte, donde tuvo el placer de conocer a insignes artistas, como: Concha Aizpuru, Álvaro Alcázar, Topacio Fresh, Manuel Mendoza, Mario Vaquerizo, entre otros.

Después de haber obtenido la licenciatura en Bellas Artes de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), sin pensarlo dos veces –es más, sin pensarlo–, Augusto adquirió el pasaje que lo llevaría a cumplir sus objetivos, empacó en la maleta lo necesario y, al subir al avión, dejó del otro lado la vivencia criolla de su natal La Paz. Decidió envolver en un pañuelo la nostalgia, abrazándola fuerte al lado izquierdo de su pecho; solo así podría conquistar el viejo continente. No estaba equivocado.

Allegorie de la nuit. Obra ganadora / foto gentileza de la autora.

Mentalidad de acero

“Desde pequeño mis metas fueron altas. Creo firmemente que si un artista quiere triunfar, debe tener una mentalidad de acero, disciplina y seriedad”, dice en tono profundo y con la mirada fija, casi como si se hubiera preparado para dar vida a su rol protagónico al abrirse el telón. Pareciera que su destino estuviera resuelto desde la infancia. Lo cierto es que Guto tuvo que empezar de cero en un país aferrado por la conquista, cuyas costumbres en nada se parecen a las que lo abrigaron desde el vientre de su madre y donde las personas hablan fríamente en singular; el todo o la dualidad de los Andes no está inscrita en la memoria de sus habitantes, quizá por ello Guto se redescubre, inspirado en ese ajayu que le da las alas para dejarse ser.

“Desde pequeño mis metas fueron altas. Creo firmemente que si un artista quiere triunfar, debe tener una mentalidad de acero, disciplina y seriedad”.

Sorteando caminos, Guto Ajayu se abrió paso entre artistas y galeristas, en un contexto en el que hacer arte es la gloria de eruditos y el tesoro inalcanzable de los desposeídos. No tiene miedo al decir que es necesario ver al arte como un negocio si se pretende triunfar, pues se declara un capitalista neto; probablemente ese sea uno de los ingredientes de su éxito. El creador del Arte Andino Pop, que combina elementos del Street Art y el Pop Art con la simbología andina, ha participado en numerosos concursos, obteniendo condecoraciones que lo han llevado a estar bajo la lupa de importantes agentes de arte en países como España, Francia, Holanda, Londres, Luxemburgo, México y Suiza.

El despertar de los Andes

Mientras escucho, intentando recorrer con la mente las galerías de Londres o Madrid, el trazo firme de un rojo salvaje acechado por líneas pesadas y ligeras color noche, que a su vez están rodeadas por curvas de un tono oro, me da la sensación de ser presa de un grito, no del mío, sino del hombre retratado que se posa frente a mí. Es el guerrero tiwanakota. Es el alma de los pueblos. Guto la llama “Alegoría de Noche”, obra que, inspirada en un guerrero divino de Tiwanaku en pleno grito de guerra nocturno, ha ganado el primer lugar del certamen “Identity”, organizado por la galería The Holy Arts, en Londres.

Antoinette / foto gentileza de la autora.

“Haber ganado este concurso es un hito en mi carrera, sobre todo al competir con artistas destacados, cuyo trabajo en la pintura es admirable. Sin embargo, todo esto se debe al compromiso con el que he venido trabajando todos estos años y que me ha permitido superarme a mí mismo”, dice con una sonrisa coqueta. Me queda claro que Augusto no se conforma con ello y va en busca de mayores logros. ¿Será él quien permita a Bolivia estar en el Louvre o en Museo Nacional del Prado?

“Alegoría de noche” representa la fuerza de los pueblos y se impone ante todos con el coraje y la potestad de la cultura andina; cada símbolo encubre la riqueza histórica del pasado que, al plasmarse, se encuentra con el presente. Este es el sentir de una filosofía que Guto Ajayu transmite y que ha dejado ver tras su participación junto a 156 artistas de todo el mundo, donde ha logrado consagrarse de forma meritoria en un primer lugar.       

Ahora se ha hecho más conocido, casi como un rockstar; los galeristas y coleccionistas de arte se han enterado de su obra y de los galardones obtenidos, pero Guto Ajayu no ha perdido la esencia, un tanto excéntrica, un tanto rebelde, un tanto y un poco de todo, pero siempre conservando la sublimidad de un alma que abraza gratitud.

Ahora se ha hecho más conocido, casi como un rockstar; los galeristas y coleccionistas de arte se han enterado de su obra y de los galardones obtenidos, pero Guto Ajayu no ha perdido la esencia...

Dicen que el mundo del arte salpica, y cuando lo hace uno no quiere limpiarse, entonces, deja que la salpicadura se quede en la piel y de a poco habite el alma; ese ajayu, que con ferocidad se enciende, encandila todo lo que alrededor se encuentra, tan solo en ese momento, los ecos retumban y el cielo se abre. Así es como trasciende la vida de un artista.

 

  • Claudia Escobar es comunicadora, caminante de las letras, aprendiz de fotografía y aventurera de la magia de los viajes. Alma rebelde en la fiesta. Si no hace nada, se desespera, así que, normalmente busca doblarle la esquina al día. 

     

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