Memoria

Balearse con un idiota. Los duelos en Bolivia

En tiempos en que la palabra era cosa seria, hablar sólo “por tener boca” no era posible. Había que cuidar lo que de la boca salía pues las ofensas proferidas bien podían costar la vida. Los hombres, a nombre del honor, se agarraban a pistoletazos. Muy caballeros, ellos.
domingo, 28 de marzo de 2021 · 00:03

Óscar Córdova Sánchez

 

El duelo, aquel enfrentamiento entre dos personas a causa de la rivalidad o enemistad que tuvieran, era una forma de defender el honor, la dignidad y la valía de un hombre. En el duelo a "pistola" se tenían reglas específicas de acuerdo al trato que tanto el desafiante como el desafiado mantenían. Con testigos, médicos y algunos acompañantes de los duelistas, tenía lugar la defensa del honor. 

Algunos duelos famosos sucedieron en los siglos XIX y XX. Es el caso del poeta ruso Alexander Pushkin que falleció frente al arma del militar francés Georges d'Anthes. El enfrentamiento surgió a partir del rumor de que D’Anthes era amante de la esposa del poeta romántico. Sucedió en el año 1837. 

Entre los duelos políticos, podemos citar dos hechos conocidos. El primero es el duelo de Alexander Hamilton, uno de los padres de la Independencia de Estados Unidos, miembro del partido Federalista y un gran estadista, economista y abogado, que se batió con el militar y político Aaron Burr. En ese encuentro de 1804, Hamilton falleció. El segundo es el duelo entre los chilenos Salvador Allende y Raúl Rettig en 1952, aunque éstos erraron los tiros y no hubo ni muertos ni heridos. La razón fue la rivalidad política entre el Partido Socialista de Allende y el Partido Radical de Rettig. 

Bolivia y sus duelos “a pistola”

En la Bolivia del siglo XX hubo una inmensidad de duelos entre políticos. Uno de los hechos más conocidos, es del año 1908; fue el duelo entre los senadores Adolfo Trigo Achá y Emilio Fernández Molina, este último falleció a causa de la bala disparada por Trigo. 

Molina falleció a causa de la bala disparada por Trigo / Imagen de Carlos Ruiz para Pixabay.

Otro hecho igualmente político sucedió entre el poeta Franz Tamayo y el abogado Tomás Manuel Elío, a causa de que Elio se adhirió a las filas del partido Liberalista. Elio anteriormente pertenecía al Partido Radical del que Tamayo formaba parte. Tanta fue la polémica que Elio retó a un duelo a Franz Tamayo. La respuesta del poeta fue negativa: "Mi contendor no es un caballero, escoja por tanto entre mis 600 pongos para batirse con uno de ellos". Así, Tamayo, con una sagacidad en la letra rechazó la propuesta de Elio. 

La respuesta del poeta fue negativa: "Mi contendor no es un caballero, escoja por tanto entre mis 600 pongos para batirse con uno de ellos". Así, Tamayo, con una sagacidad en la letra rechazó la propuesta de Elio. 

En otros duelos, en este caso en el ámbito militar, se cuenta el del entonces presidente Germán Busch y el Comandante en Jefe del Ejército, general Enrique Peñaranda. Sucedió en enero de 1938, cuando Busch se enteró que Peñaranda "supuestamente" lideraba un plan de golpe de Estado hacia su gobierno. Furioso y hormonal, Busch retó a duelo al general, en pleno palacio de Gobierno sacó su Colt calibre 32 y dirigió estas palabras a Peñaranda: " Abajo está mi coche. Subimos al Alto, nos batimos y el que salga vivo vuelve al Palacio y se encarga de la presidencia". Minutos después Peñaranda, miedoso, rechazó el reto y dejó el cargo de Comandante en Jefe del Ejército. 

"Abajo está mi coche. Subimos al Alto, nos batimos y el que salga vivo vuelve al Palacio y se encarga de la presidencia". Minutos después Quintanilla, miedoso rechazó el reto y dejó el cargo de Comandante en Jefe del Ejército. 

En los años 60 se retaron a duelo los diputados Dick Oblitas de la Falange Socialista Boliviana y Rodolfo Luzio del Partido Social Demócrata. Ambos, después del duelo, salieron ilesos ya que la Iglesia los iba a excomulgar por dicho acto. Entonces prefirieron evitar ese acto de "honor". 

Pero hubo un hombre, en especial, que sostenía que el honor era una cuestión de vida. Ese hombre era Augusto Céspedes, escritor, político, polemista y sobre todo un gran problema para la "rosca minero - feudal" que imperaba en la primera mitad del siglo XX. 

Cartas, duelos y actas

Mariano Baptista Gumucio, periodista y escritor, recogió unas cartas y recortes de periódico que su amigo Céspedes dejó para la historia. Son bastante detalladas y muestran al Céspedes de combate, lleno de orgullo y sin temor a las consecuencias. 

"Mamita: Te dirijo estas líneas para decirte que, dentro de unos momentos, he de batirme. Perdóname si llega a sucederme algo y ten en cuenta que mi actitud responde al deseo de mantener siempre firme mi prestigio de caballero, prestigio que va unido al tuyo y al de las chicas. Te beso con toda mi alma y a Yola, Agar y Aída. Son ustedes todo mi amor. Tu Augusto". 

Así se despedía de su madre, mientras que a su amigo informaba de otra manera su duelo: "Enrique: En este momento voy a ir a balearme con un idiota, representativo del disidentismo. Esta actitud es la culminación consiguiente a la campaña que he emprendido desde que estoy aquí. Si llegase a ser fregado por el analfabeto de mi contendor, te dejo el encargo de cuidar que el partido nuevo y el presidente Siles, por quienes he llegado a esta situación, se acuerden que tengo familia, a la cual están obligados de ayudar. Hasta luego. Augusto Céspedes". 

"Enrique: En este momento voy a ir a balearme con un idiota, representativo del disidentismo..."

Estas cartas pertenecen a la primera vez que se batió a duelo con Joaquín Espada en 1927. Espada era director del diario El Republicano y Céspedes de El Comercio. El conflicto se debió a un problema interno del partido Republicano. Céspedes, con sólo 23 años, se agarró con Espada en un duelo. 

El suceso fue previsto para el 11 de enero de ese año. Sólo tres meses después El Republicano dio a conocer este hecho, publicando la correspondencia entre Espada y Céspedes. Además en las actas difundidas se dio a conocer a los personeros de Joaquín Espada: Luis Calvo y José Espada Aguirre. En el caso de Augusto Céspedes fueron los señores Aniceto Solares y Enrique Salinas Unzueta. 

De las tres actas redactadas, la segunda tiene información sobre el suceso y menciona lo siguiente: 

"Se concertó un duelo entre los señores Joaquín Espada y Augusto Céspedes, cuyas condiciones son estas:

Arma, revólver Smith Wesson, calibre 32; día y hora, 11 del presente y a las 18:30, médico, Dr. Carlos Araníbar Orozco; director del duelo, señor José Espada Aguirre; posición de los duelistas, mirándose de frente; distancia entre los contendientes, treinta pasos. (Fdo).- Luis Calvo, José Espada Aguirre, Aniceto Solares, Enrique Salinas Unzueta". 

Lo único que acordaron ese mismo día fue el lugar y la cantidad de disparos que cada uno debía realizar. El suceso no dejó víctimas.

Meses después, en mayo del 27, el presidente Siles decidió crear su propio partido con base en la juventud reaccionaria ante los cambios y perfilándose en el futuro pensamiento de Bolivia. Así se creó el Partido Nacionalista, mayormente integrado por los jóvenes, entre ellos: Augusto Céspedes, Carlos Medinaceli, Gustavo Adolfo Otero, Carlos Montenegro, Enrique Baldivieso. Así es como Céspedes incursionó en el partido de gobierno de ese entonces y que sería el germen del Movimiento Nacionalista Revolucionario. 

La valentía e ideales del Chueco se orientaban a un futuro prometedor como periodista y escritor de tendencia nacionalista. Más aún cuando fue corresponsal de El Universal de La Paz, viajando al teatro de operaciones en el Chaco, el año 1933. Ahí pudo ver la triste tragedia del soldado boliviano. Muchos años después las crónicas que escribió para ese diario fueron recopiladas en un libro, bajo el nombre de “Crónicas Heroicas de una Guerra Estúpida”. 

Fundó con Armando Arce, José Cuadros Quiroga y Carlos Montenegro el periódico La Calle en 1936, que tantas glorias como cierres de imprenta tuvo. 

Con las nuevas experiencias, Céspedes junto con Montenegro realizaron acusaciones, aseveraciones y críticas a ciertas instituciones como personajes, convirtiéndose algunas en polémicas declaraciones que escribía en el periódico La Calle. Nuevamente Céspedes volvería a los resabios que a sus 23 años le animaron a estar al frente de un revólver.

Augusto Céspedes / Fotografía archivo Página Siete.

 

En el año 1942, la pelea entre los periódicos Última Hora y La Calle subió de tono al difamarse el uno al otro, acusandose de judíos y nazis respectivamente; fue un juego que al "Chueco" no le gustó y decidió que sólo había una manera de terminar con las injurias. El resultado: Céspedes retó a duelo al director de Última Hora, el señor Jorge Canedo Reyes. 

En representación de Canedo Reyes fue Arturo Otero aceptando el reto de Céspedes en las condiciones usuales que se pactaban en los duelos. 

"Se señaló el día 1° de abril a horas nueve y treinta de la mañana para la realización del lance en la explanada situada al pie de la curva del Parque Forestal. Constituidos en el sitio señalado los señores Otero y Céspedes, acompañados por los señores Hugo Pol y Fernando Díez de Medina, intervino espontáneamente el señor Pedro Zilvety Arce haciendo un llamado a la cordura y que el lance se realice de acuerdo al Código de Honor. 

Aceptando por los amigos de los contendientes y después de vencer la tenaz persistencia de los señores Céspedes y Otero, se concertó el lance en severas condiciones, acordándose que de inmediato se cambien dos disparos a distancia de quince pasos.

Producido el cambio de disparos sin resultado, ambos duelistas fueron invitados a reconciliarse, negándose a ello, con lo que terminó el incidente. 

(Fdo.) Mayor Hugo René Pol. Fernando Diez de Medina". 

Parte del recorte del periódico, que a decir de Baptista Gumucio, no tiene fecha ni nombre. 

La vida del Chueco siguió influyendo luego como parte de la fundación del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), llevada a cabo el 7 de junio de 1942. Se defendía desde las trincheras escritas escribiendo novelas y artículos donde el poder de su pluma hacía temblar al que nombraba. Hubo también famosos debates como el sostenido con Fernando Díez de Medina o José Luis Roca, pero estos, por el bien nuestro, no llegaron a mayores consecuencias. Augusto Céspedes nos demostró una vez más que “no es escritor de escritorio, sino un escritor de combate”. 

 

  • Óscar Córdova Sánchez es estudiante de medicina y gestor cultural en NEXOS Bolivia

 

Datos 

Baptista Gumucio, M. (2019). Evocación de Augusto Céspedes (2a. ed.). La Paz, Bolivia: Plural Editores. 

Fernández, V. (2017). "Los duelos más famosos de la historia". https://www.quo.es/ser-humano/g66400/duelos-mas-famosos/ 

Lora, M. (2018). Germán Busch, el Centauro del Chaco: la legendaria vida y oscura muerte del héroe boliviano (1a. ed.). La Paz, Bolivia: Ediciones Scorpio. 

Schelchkov, A. (2018). Socialistas-Militares: El laberinto boliviano de la experimentación social (1936 - 1939) (1a. ed.). Bolivia: Vicepresidencia del Estado Plurinacional. 

Hemerografía 

"La Historia de los Duelos en Bolivia". (22 de mayo de 2012). El Diario.

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