Artes

Las 12. Mujeres en el cine boliviano

12 mujeres videastas firmaron un manifiesto. De ahí en adelante, la historia. ¿Quiénes son? ¿Qué hicieron? ¿Qué datos, nombres y títulos de películas otorga la historia escrita? ¿Cuáles olvida? Las mujeres en el cine boliviano, los caminos de una investigación y su exposición.
domingo, 23 de mayo de 2021 · 00:01

Las 12

Mujeres en el cine boliviano

“Las mujeres en la tarea de una valoración de nuestro trabajo, de auto-valorar nuestra temática y ante la discriminación que se manifiesta en lo cotidiano, proponemos […]” Así comienza el Manifiesto de Videastas de Bolivia, firmado el 1 de junio de 1989 por 12 realizadoras: Eva Urquidi, Cecilia Quiroga, Carmen Guarachi, Raquel Romero, Liliana de la Quintana, Catalina Delgado, María Teresa Flores, María Eugenia Muñoz, Gabriela Ávila, Esperanza Pinto, Beatriz Mena y Patricia Flores. Este documento fue publicado en una de las pocas revistas de cine editadas en Bolivia: Imagen, instrumento de difusión del Movimiento del Nuevo Cine y Video Boliviano, con once números de vida durante seis años (1986-1991). Desconocido, olvidado o menospreciado por el relato oficial de la historia del cine boliviano, este documento nos encontró en 2019, cuando Sergio Zapata, colega en la crítica de cine y gestión cultural, me comentó sobre su existencia, recuperada en el artículo de la investigadora argentina María Aimaretti, “El aporte de las videastas documentalistas a la escena boliviana en el retorno democrático: sensibilidades, prácticas y discursos” (2017). 

En el documento de 1989, quedaba claro que las mujeres demandaban condiciones diferentes para su actuar en el campo cinematográfico.

En este artículo –una de las primeras publicaciones de la larga investigación de Aimaretti sobre el audiovisual boliviano de fines del siglo XX, que concluyó en 2020 con la publicación de su libro Video boliviano de los ‘80– se recogen y articulan las búsquedas, perspectivas y visiones de algunas de las realizadoras firmantes del Manifiesto –Liliana de la Quintana, Raquel Romero, Cecilia Quiroga, María Eugenia Muñoz– y de mujeres articuladas a otros espacios de la producción audiovisual, el pensamiento y la universidad en La Paz –Beatriz Palacios, Silvia Rivera, Elizabeth Peredo–. En el documento de 1989, quedaba claro que las mujeres demandaban condiciones diferentes para su actuar en el campo cinematográfico, con propuestas concretas como la apertura de espacios de profesionalización, una categoría especial en el Concurso Cóndor de Plata o la creación de un fichero nacional, planteadas desde la organización y el agrupamiento, como mecanismos para alcanzar resultados y transformar las realidades cotidianas de discriminación y machismo. 

1 de junio de 1989

Eva Urquidi, Cecilia Quiroga, Carmen Guarachi, Raquel Romero, Liliana de la Quintana, Catalina Delgado, María Teresa Flores, María Eugenia Muñoz, Gabriela Ávila, Esperanza Pinto, Beatriz Mena y Patricia Flores.

A la luz de este dato, nos preguntamos acerca del video boliviano, de las mujeres protagonistas de este fenómeno en las décadas de 1980 y 1990, de las formas en las que produjeron y se organizaron, de otras mujeres en el cine, antes y después de este documento extrañamente ignorado. Nos preguntamos también acerca de cómo opera el enfoque y cuáles son las estrategias de legitimación socio-cultural en el discurso de la historia hegemónica. Nombres de varones desfilan con pausa y detalle por las páginas de las historias del cine boliviano, pero se ven a la sombra y se cuentan con los dedos de una mano las mujeres mencionadas en estos mismos volúmenes. ¿Quiénes precedieron a las 12 firmantes del Manifiesto de Videastas de 1989? ¿Qué datos, nombres y títulos de películas otorga la historia escrita? ¿Cuáles olvida? 

Revisando estos volúmenes, entra en diálogo con el documento de realizadoras de 1989 el dato de la primera película boliviana dirigida por una mujer en Bolivia: Warmi, de Danielle Caillet, cortometraje en 16 mm presentado en Bolivia y en festivales internacionales en 1980. En La aventura del cine boliviano, Carlos Mesa presenta en un apartado a Caillet y a Raquel Romero, apuntando: “Si bien es cierto que la participación de la mujer en el cine boliviano ha empezado a crecer en los años 80, la desproporción entre hombres y mujeres cineastas es abrumadora. Varias mujeres han incursionado en el cine en estos años en trabajos importantes y de responsabilidad, pero son pocas las que han logrado hacer realizaciones propias. Las únicas dos cineastas con obra propia hasta hoy son Danielle Caillet y Raquel Romero, ambas surgidas del seno de Ukamau” (1985: 90). La presentación que realiza Mesa confirma algunos de los lineamientos que configuran su relato histórico: el rol de dirección y en solitario es aquel que se ha privilegiado para hablar de cine boliviano. En relación con esta valoración vertical del rol de autoría-dirección, la contextualización que señala la desproporción cuantitativa entre mujeres y hombres a pesar de un incremento reciente de las primeras, además de la mención del espacio en el que comienzan a trabajar Caillet y Romero, parecen contradictorias y no tienen en cuenta la diversidad de roles, además de la dirección, que mujeres y hombres ejercen en la producción de una película. Surgieron, entonces, más preguntas: si las mujeres estaban ahí pero no dirigían, ¿qué hacían? ¿cómo y con quiénes? ¿en qué contextos? 

Con estas y otras preguntas, junto con Sergio Zapata comenzamos a articular las primeras ideas para configurar un proyecto de investigación que pueda dar cuenta de la participación y los aportes de las mujeres en el cine boliviano, respondiendo crítica y activamente a estos vacíos de la historia oficial, poniendo en obra enfoques y metodologías que también puedan discutir con el discurso hegemónico. Es así que, con la complicidad y el apoyo del Centro Cultural de España en La Paz, en septiembre de 2019, en el marco del Festival de Cine Radical, lanzamos la convocatoria para la conformación de un equipo para realizar una investigación-acción, es decir, un proceso que combine procesos de investigación con estrategias de incidencia para la transformación de un contexto, en este caso, el campo cultural cinematográfico en Bolivia y las formas en las que este configura y modela a sus sujetos y procesos. 

Surgieron, entonces, más preguntas: si las mujeres estaban ahí pero no dirigían, ¿qué hacían? ¿cómo y con quiénes? ¿en qué contextos? 

El equipo de la investigación MUJERES/CINE: Bolivia 1960-2020, conformado por Denisse Calle Conde, Lourdes Carol Choque Condori, Ignacio Alexandro Fernández Mansilla, María Ángela Huanca López, José Alejandro Mendoza Cortez, Adriana Montenegro Oporto y Cecilia Peñaranda del Carpio comenzó a trabajar en febrero de 2020*, a partir de unas primeras líneas propuestas, que fueron completando sus alcances durante el proceso investigativo: cineclubismo y cinefilia entre 1960 y 1980; Ukamau, en tanto Grupo y Productora; la producción audiovisual en video en los ochenta; las transformaciones en el campo del cine desde fines del siglo XX hasta la actualidad. 

El periodo de trabajo en colectivo se desarrolló hasta noviembre de 2020: la llegada a Bolivia del COVID-19 (en marzo), la pandemia, la cuarentena y la serie de restricciones articuladas, transformaron algunas de las metodologías inicialmente planteadas y limitaron el acceso a fuentes de información –aunque, indudablemente, la “virtualización” general de las interacciones y encuentros posibilitó diálogos y entrevistas que hubiera sido difícil concretar de manera presencial. En medio de la pandemia, la investigación-acción se llevó a cabo: el compromiso del equipo de investigación posibilitó el desarrollo, la continuidad y el nuevo rumbo de las actividades diversas de investigación y difusión de resultados parciales. 

La identificación y configuración del objeto-problema de la investigación, las hipótesis de trabajo y las acciones de solución planteadas fueron mutando, alrededor de un objetivo que fue concretando sus alcances: recuperar, articular y visibilizar en el campo cultural, con una mirada crítica al relato de la historia hegemónica del cine boliviano, los aportes y las participaciones diversas de las mujeres a lo largo de las seis últimas décadas. El resultado de todo este trabajo se presenta a través de una serie de actividades en abril y mayo de 2021, con una exposición museográfica como dispositivo y propuesta principal para visibilizar a las mujeres en el cine boliviano, dar cuenta de sus aportes y obras, enriquecer y cuestionar las formas en las que hemos leído y hemos contado la historia del cine boliviano. 

Exposición en el Centro Cultural de España en La Paz.
Exposición en el Centro Cultural de España en La Paz.
Exposición en el Centro Cultural de España en La Paz.

Esta exposición hace un recuento y una articulación, que consideramos es inédita en el campo cultural boliviano. Buscamos aportar a la recuperación de la historia y la memoria de las mujeres, con una acción concreta que ponga en escena perfiles, proyectos, obras, visiones en diálogo y en tensión. Las mujeres que se reúnen y articulan, a través de la cronología histórica de 1963 a 2021 que organiza la exposición, no conforman un grupo homogéneo al cual es posible abordar a partir de unos mismos lineamientos y sensibilidades. Buscamos poner en escena y circular información, hacer nuestro un enfoque que se acerque al cine boliviano más allá de los grandes nombres y figuras masculinas que lo han configurado casi exclusivamente hasta hoy. Buscamos abrir las miradas hacia otras formas de ver la producción audiovisual, como un complejo campo de encuentros de sensibilidades y quehaceres de diversos actores culturales que, en el caso de Bolivia, han contribuido a un camino complejo, lleno de carencias e inestabilidades, pero de una profunda y heterogénea creatividad en sus procesos y sujetos. 

La ambición de este proyecto, de su resultado en la exposición abierta en las salas del Centro Cultural de España en La Paz y de todas sus actividades paralelas hasta el 29 de mayo, es abrir el diálogo en el campo cultural del cine y despejar las miradas, aquellas que resultan de un enfoque que sistemáticamente relega, ensombrece y olvida a las mujeres, sujetos activos que hacen a una serie de espacios y momentos de la producción audiovisual nacional, que no solo “colaboraron” o “ayudaron” a los hombres, que pensaron porque y cómo quisieron, haciendo suyas las imágenes, pensándose a sí mismas y a la sociedad desde estas. El recorrido permanece abierto una semana más y, esperamos, pueda abrir otros en el futuro. La urgencia permanece. 

 * Por motivos personales, no pudieron completar el proceso de investigación dos de lxs investigadorxs seleccionadxs inicialmente: Camilo Agramont y Andrea Cazas. Sus aportes en primeras reuniones y coordinaciones, así como algunas entrevistas, son importantes y contribuyen en los resultados del proyecto.
  • Mary Carmen Molina Ergueta es investigadora y editora en literatura y cine. Gestora y productora de proyectos para la circulación y difusión del audiovisual boliviano; es parte del Festival de Cine Radical. Tiene investigaciones y publicaciones sobre poesía boliviana y sobre literatura escritas por mujeres. Desde 2017 escribe y reflexiona sobre moda e indumentaria, prácticas de vestimenta vinculadas con identidades e imágenes.

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