Noticia en la mina San José

martes, 15 de octubre de 2013 · 12:25
Mil quinientos periodistas. Todos de cacería noticiosa, es decir, de búsqueda de un ángulo distinto a un solo evento, el rescate de los mineros.
Fuimos testigos de cómo, día tras día, los colegas -y en especial los de la TV -agotaban esfuerzos y creatividad para sostener una transmisión que no acababa nunca. Y el denuedo fue mayor todavía en las horas finales en las que la ya famosa cápsula Fénix subió y bajó 40 veces.
La solución para diferenciarse fueron las crónicas que los periodistas llamamos "de interés humano” y que según los cánones son aquellas  capaces de producir una respuesta afectiva o emocional en los receptores. Los cínicos del oficio dicen que es la noticia que arranca una lágrima.
Buscando emociones, los periodistas que habían tomado por asalto el campamento arrasaron con todo, es decir, no quedó pariente, amigo, vecino, médico, colega minero, psicólogo, experto, novia, esposa, sin entrevistar; hurgaron en casas, tiendas, vecindarios…
En eso de "buscar la noticia” les cuento una historia. Hacia 1960 la representación local de las máquinas de escribir Olivetti convocó a un concurso periodístico, cuyo jurado presidía el irreprochable colega Alfonso Delboy. Luego de una selección elemental ("no pasan los que tienen faltas de ortografía”) se citó a una treintena de participantes en la Sala Perú del Hotel Crillón, en La Colmena. Allí los aguardaban otras tantas Olivettis.
La sorpresa llegó cuando en vez de invitarlos inmediatamente a escribir los condujeron a un bus que los llevó a la playa Conchán, a unos 30 km al sur, allí donde un barco petrolero, el "Cuyahoga”, había encallado días atrás. Los reunieron en la playa y Delboy les dijo: "Allí está su noticia… tienen dos horas, luego volveremos para que la escriban”.
Velozmente uno comenzó a desvestirse y luego se lanzó al agua para intentar subir al barco mientras los marineros observaban curiosos y divertidos las maniobras de aquellos jóvenes que les arrojaban papelitos con preguntas, gritaban, intentaban subir por los cables.
Agotados, retornaron al Crillón y se instalaron frente a las máquinas.
¿Quién ganó? Enrique Paredes Paz, quien redactó una hermosa y animada crónica de color contando todo lo que hicieron los participantes para lograr hacer noticia.
Paredes pasó inmediatamente al periodismo y se distinguió en Expreso de los 70 como un insuperable reportero. Murió tempranamente, hace pocos años.
La moraleja es que no importa cuántos periodistas estén detrás de una noticia, porque siempre habrá espacio para el ingenio y la creatividad.
 
No importa cuántos periodistas están detrás de una noticia porque siempre habrá espacio para el ingenio.

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