Hasta hace poco, los comunarios de Villa Bella, Pando, veían cómo salía la madera de los bosques sin obtener rédito alguno. Ahora participan en la actividad forestal.

Comunarios en el negocio forestal

Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza
viernes, 25 de octubre de 2013 · 14:35
José Lázaro Gonzales Huanuhiri forma parte y es uno de los cuatro representantes legales de la comunidad Villa Bella en el municipio Porvenir, Pando. Entre los meses de diciembre y marzo, los habitantes se dedican a la recolección de castaña.
Hasta hace poco, además de la recolección de este fruto, no había otra actividad para generar ingresos, por lo que muchos comunarios se iban a la ciudad; ello a pesar de que los meses restantes son apropiados para la explotación forestal.
El problema era que los comunarios de Villa Bella no participaban ni obtenían beneficio alguno por el proceso de extracción de madera, pues esta actividad estaba en manos de madereros informales, quienes ingresaban a la zona para extraer la madera sin dejar rédito alguno a los habitantes de la región, pues además llevaban su propia gente al bosque, donde ubicaban los árboles para talarlos y sacarlos.
"Si estábamos presentes era solamente para presenciar cómo se iba la madera”, dice Gonzales. "Nosotros estábamos ahí y no sabíamos que hacían”, asegura.
Algo similar ocurría con el otro gran recurso de Pando,   la castaña, pues antes de la zafra llegaban los rescatadores informales y mediante el "habilito” comprometían la futura cosecha de los pobladores.
El habilito consiste en "comprar” la cosecha de los comunarios anticipadamente, para lo cual los rescatistas entregan un anticipo que consiste en dinero o en especies, como azúcar y café.  
"Es un método perverso porque el empresario da al comunario capital de operación en especie -azúcar, café o lo que fuere-, para que vaya, recolecte y le entregue el producto”, dice la responsable de Comunicación de la Fundación PUMA Fondo Ambiental (PFA), Marlene Berríos.
Los comunarios no terminaban de pagar los anticipos recibidos, por lo que quedaba un saldo a favor del informal, que de esta manera "amarraba” a los habitantes de la región para la siguiente zafra. "Acabábamos debiendo”, recuerda Gonzales.
Hasta hace poco, éste era el panorama para los comunarios de Villa Bella, que veían cómo salía la madera y además quedaban endeudados con los rescatistas de castaña. Pero esto está cambiando, pues desde 2010 forman parte del  Proyecto Forestal Baba Carapa que se desarrolla en los departamentos de La Paz, Pando y Santa Cruz.
Villa Bella
La comunidad Villa Bella es parte del municipio Porvenir en Pando y está formada por 19 familias.
Esta comunidad no es parte de la red nacional de tendido eléctrico, pues la energía proviene de un generador de luz, que por la escasez de combustible funciona día por medio; por este servicio, 13 familias pagan 70 bolivianos al mes. Asimismo, el agua la obtienen de arroyos y pozos. "Hay que andar un poco lejos para traer agua limpia”, dice Gonzales.
La cobertura de teléfonos móviles tampoco llega hasta la comunidad Villa Bella, por lo que para comunicarse los habitantes deben salir o caminar unos cuantos kilómetros.
Hasta hace poco, dos de los comunarios tenían antenas parabólicas, con las que podían elegir entre un mínimo de 70 canales de televisión, pero de pronto se quedaron sólo con dos. "Ahora la radio es el único medio por el que nos enteramos de lo que está ocurriendo”, dice Gonzales. En la zona escuchan radios de Cobija y de La Paz, como Fides, Erbol y Panamericana.
En Villa Bella, para obtener carne, los comunarios crían gallinas y cerdos. Pero también la obtienen de los peces de los arroyos y de los animales que viven en el bosque y que se pueden consumir, como el jochi, la perdiz y el caimán. Con la carne de la cola de lagarto se prepara chicharrón, dice Gonzales.
En la zona se cosecha arroz, yuca, plátano y castaña; con esta última, se puede preparar sopa, pero también "tablilla” - el alimento preferido de  Gonzales-, la cual se hace mezclando castaña rallada con azúcar. La mezcla se hace hervir, se aplasta y así se forma una pasta "muy rica”.
En la zona habitan animales peligrosos como las pucararas, que son serpientes venenosas; a ellas les gusta estar debajo de las flores de castaña, cuenta Gonzales. Otra especie peligrosa es la víbora jergón, agrega.
En época de lluvias, estos animales se mojan y se confunden con las hojas y por eso se debe tener cuidado y  usar botas. También hay especies constrictoras como la boye y la sicurí. Asimismo, en el monte hay felinos, pero cuando éstos ven a una persona huyen, cuenta Gonzales.
Al igual que los comunarios de Villa Bella, José Gonzales aprovecha la madera de las distintas especies que crecen en la zona; por ejemplo, con la madera de aliso fabrica sus muebles. "El aliso lo utilizamos acá para cerco, piso y muebles y la itauba para los pilares de una pared”, dice.
Hace cinco años, junto a su esposa y sus hermanos, Gonzales construyó su casa. Una casa así dura entre 15 a 20 años; pero ello depende de la forma del techado.
Para el techo se emplean hojas de jatata que se entretejen entre sí y mantienen un ambiente fresco; mientras más hojas se empleen, el techo es más tupido y dura más.
Gonzales dice que sus abuelos le enseñaron a techar sólo con las hojas de la jatata, para que así las plantas "no se mueran”. "Hay que saber tejer”, dice, pues hay personas que usan la planta entera.
En la zona crece plátano en abundancia, pero no se lo puede sacar porque los comunarios no cuentan con un medio de transporte. Hace unos años se desarrolló un proyecto de cultivo de plátano y yuca, pero éste no tuvo buenos resultados, porque a pesar de que los comunarios cumplieron y entregaron los productos, los responsables no retornaron y no les pagaron. Por esta y otras malas experiencias los comunarios se mostraban escépticos cuando escuchaban sobre nuevos proyectos para la zona.
Baba Carapa
La comunidad Villa Bella es una de las 350 comunidades afiliadas a la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Pando (FSUTCP). Un día, mediante esta organización, Gonzales  conoció que la fundación PUMA Fondo Ambiental (PFA) desarrollaba el Proyecto Forestal Baba Carapa (PFBC) que se lanzó en marzo de 2010 en la Expo-Forest de Santa Cruz.
Baba Carapa es una expresión tacana que significa "La casa grande del Yanacona” y también es el nombre de una ceremonia que se lleva a cabo en el bosque a principios de año. A través de ella, los tacanas "rinden un homenaje al bosque”, afirma Berríos.
El PFBC es un sistema integral e innovador que contempla no sólo el tumbado de árboles y el cortado de tablas, sino también el secado y el afinamiento de la madera, que son operaciones que dan valor agregado a la materia prima. Estas operaciones se desarrollan en los Centros Comunitarios de Negocios Forestales (CONFOR), los cuales han sido construidos en Ixiamas, La Paz; Urubichá, Santa Cruz, y Porvenir, Pando.
Los CONFOR
Cada uno de los CONFOR tiene un área de influencia de 100 kilómetros a la redonda, dice Berríos. Cada uno de los centros, además, involucra a las comunidades aledañas.
En el caso del CONFOR Pando, las comunidades que la abastecen con madera son Villa Bella y Limón, las cuales están certificadas, además de otras como Nueva Belén, Holanda y San Francisco. Con esta última, la relación que se tiene es de compra y venta.
Los fondos que se emplearon para organizar el PFBC provienen de los Estados de Holanda y Suecia. Estos fondos se transfieren a las comunidades según la modalidad de Contrato de Donación con Carga, que garantiza un empleo adecuado y responsable de los recursos.

El objetivo principal a largo plazo es que los comunarios se capaciten en cada CONFOR, para que más adelante se hagan cargo de su administración, dice Berríos,  y así desarrollen y se involucren en toda la cadena productiva de la madera. Por ello también se propicia un acercamiento entre comunidades y sectores privados "para que hagan acuerdos de mutuo interés en condiciones equitativas”.
Proyectos
Gonzales recuerda que en un principio, cuando los comunarios escucharon sobre el PFBC, desconfiaron, pues recordaban las malas experiencias que tuvieron con el plátano y la yuca. Sin embargo, 15 de las 19 familias de la comunidad se involucraron y ahora, ante los buenos resultados, las restantes están en proceso de hacerlo.
Poco después de que la comunidad Villa Bella conociera el PFBC, mediante  la FSUTCP presentaron una idea de proyecto. Los comunarios de las comunidades cuyos proyectos fueron aprobados formaron parte de las Escuelas de Proyectos, en las cuales, en un primer ciclo, aprendieron a elaborar un perfil, que era sometido a evaluación de los comunarios, para después, en un segundo ciclo, hacer el diseño final, con el presupuesto requerido.
En Cobija la Escuela de Proyectos funcionó en 2010 y tuvo entre sus asistentes al representante legal de Villa Bella, José Lázaro Gonzales Huanuhiri.
Posteriormente se comprobó que todos los comunarios estaban de acuerdo y el Representante Legal de Villa Bella defendió el proyecto ante un tribunal. De esta forma, el proyecto pasó a consideración del directorio de PFA, que lo aprobó, por lo que se procedió a firmar la Donación con Carga para la comunidad Villa Bella.
Ahora los comunarios de Villa Bella, al igual que los miembros de las otras comunidades vinculadas al CONFOR Pando, comienzan a participar en las diferentes etapas de la extracción de madera. Por ejemplo, son ellos quienes hacen los censos forestales, en los cuales se identifican las especies de madera aprovechables y, además, han formado parte de la denominada "cubicada”, que se refiere al cálculo del volumen extraído del bosque en metros cúbicos.
En base a este cálculo, se hace la conciliación para el pago respectivo, ello, claro, considerando las mermas que hay por aspectos fitosanitarios y el valor agregado que obtiene la madera con cada operación en el CONFOR.
"Todo lo que sale se mide”, dice el Responsable de Manejo de Bosques del CONFOR Pando, el ingeniero Alvin Alemán, lo cual queda registrado en los Certificados Forestales de Origen.
Todos estos procesos se hacen en coordinación con la estatal Autoridad de Bosques y Territorio (ABT).
Pagos
Los comunarios ya recibieron pagos por la madera extraída, los cuales se definen en los contratos que se firman con las comunidades.
A la firma de los mismos, a veces, dice Alemán, los miembros de la comunidad especifican  que se les entregue cierto porcentaje antes de la fiesta de Villa Bella o bien antes de que comience la zafra de la castaña, que en este caso les sirve como una suerte de capital de operaciones.
Así se los libra del "habilito”, dice Berríos, y los comunarios pueden vender su castaña al precio que quieran y a quien quieran, sin que estén obligados por ese sistema que antes los dejaba endeudados.
El representante legal de Villa Bella, José Lázaro Gonzales Huanuhiri, está entusiasmado con el PFBC y afirma que la meta es llegar a ser una empresa forestal comunitaria en la que los comunarios trabajen en diferentes áreas como, por ejemplo, la parte contable y comercialización. "Paso a paso lo vamos a lograr”, dice.
Con cada capacitación que reciben, Gonzales y sus compañeros, en este caso del CONFOR Pando, dan un paso más hacia ese objetivo. Y además, como dice Alemán, a partir de ahora, cada uno de los comunarios, al ver salir la madera de los bosques, podrá decir "yo he cortado ese árbol” y después disfrutar de parte de los beneficios que genere su venta.


 

 El PFBC es un sistema integral e innovador que contempla no sólo el tumbado de árboles y el cortado de tablas, sino también el secado y el afinamiento.

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