Una visita a Cusco, desde donde se puede llegar a la mítica ciudadela de Machu Picchu y a otros lugares turísticos cercanos. Una guía para el visitante de esos milenarios sitios.

Un paso por el Ombligo del Mundo

Ricardo López Valverde
viernes, 25 de octubre de 2013 · 16:39
Para entender el Cusco es necesario comprender un poco del proceso histórico vivido en este territorio.
Han pasado muchos años pero   Cusco y sus alrededores conservan la historia de lo que alguna vez fue el imperio de los incas, calles estrechas, acueductos en piedra, muros tallados con perfectas losetas, entre otros, que hacen de este espacio único. Además de ello, la combinación con la arquitectura colonial, en la cual  se observa grandes iglesias con tallados en piedra, refleja la convivencia de dos mundos lejanos y a la vez cercanos.
Las leyendas de la fundación de la ciudad de Cusco pueden ser atribuidas a dos orígenes distintos. Según el primero, debe su nombre a Manco Cápac, quien llegó al lugar gracias a la iluminación del Dios Sol, llamado Inti, después de una larga peregrinación por el Valle Sagrado de los Incas. En segundo lugar, la historia, a través de los antropólogos e historiadores, encuentra ese origen en el colapso del reino de Tiwanaku y la posterior migración de un grupo de hombres al valle de Cusco. Ambos, en un periodo histórico anterior a la llegada de las embarcaciones españolas y los conquistadores.
Otra parte de la historia se atribuye a la llegada de los españoles al territorio actualmente peruano; tras la captura del inca Atahuallpa, la comitiva española inicio su camino hacia el Cusco, pues ellos sabían que tomar la capital del imperio inca les daría todo el poder. Así fue que el 23 de marzo de 1534 Francisco Pizarro fundó a la usanza española la ciudad de Cusco y estableció como plaza de armas la actual plaza principal de la ciudad cusqueña.
 El ombligo del mundo
La actual ciudad se desarrolla en un valle delimitado por el río Huatanay y por los cerros aledaños, lo cual le da una similitud con urbes andinas rodeadas de montañas. El clima generalmente templado y ventoso por la depresión de los valles hacen de este lugar agradable para el visitante. La provincia del Cusco, formada por ocho subterritorios, nos invita  a conocer paisajes  y espacios inigualables.
También llamado el Ombligo del Mundo, que es la traducción literal del quechua,  Cusco es el puerto de llegada para muchos turistas que visitarán otros lugares cercanos. Entre ellos, Machu Picchu, Moray, Maras, Ollantaytambo y el Valle Sagrado, entre otros.
La ciudad es un centro turístico que atrapa a los visitantes y vacía sus billeteras a cada paso, por la belleza de las esculturas o los servicios que ofrece; la tentación está a cada paso. Tiendas de ropa de tejidos de alpaca, esculturas enchapadas en metales preciosos, comida gourmet y deliciosas bebidas preparadas con la mejor calidad.
Hay para todo bolsillo: para el que no tiene mucho y vive de hamburguesas con queso en McDonald’s, que tienen un toque especial de ají amarillo único de Perú, hasta el que puede disfrutar de un buen platillo con toda su atención. Entre ellos Limo, ubicado en la plaza central, ofrece una exquisita comida, además de deliciosas bebidas.
En cuanto a la oferta hotelera, hay para todos: desde hoteles de 10 soles hasta 800 dólares la noche, todo depende de cuánto uno esté dispuesto a gastar, y cuán guerrero sea en su estadía. Los mejores hoteles están ubicados en el barrio de San Blas, que con sus calles delgadas y atrapadas en el tiempo dan un aspecto único al lugar.
Entre los turistas, en  jerga se  alerta a los visitantes para que  no crucen el arco  en calle Santa Clara y plaza San Francisco. Después del arco, tanto el hospedaje como la alimentación tienen precios  más reducidos, pues esta zona deja de ser netamente turística. También el mercado de artesanías, donde podrá comprar esculturas a reducido costo.
Maras – Moray
Ubicado a una hora de la ciudad de Cusco está el circuito turístico de Maras –Moray, donde se puede apreciar un poco del deslumbrante trabajo de los incas.
Moray tiene una serie de terrazas en desnivel de una profundidad de 150 metros. A primera vista, pareciera un lugar mágico de meditación o un templo, pero era sólo un lugar para la agricultura.
Los guías turísticos aseguran que la construcción de estos terraplenes sirvió como un laboratorio de cultivo, ya que cada terraplén conserva condiciones microclímicas diferentes.
Diversas teorías explican la construcción de Moray; una de ellas es la del historiador Edward Ranney, quien afirma que los incas usaron este sitio para sus cultivos más preciados, entre ellos los de la hoja de coca. En cambio,  John Earls sostiene que cada terraza de Moray reproduce las condiciones climáticas de diferentes zonas del imperio incaico; por tanto,  cada uno de los andenes representaría mil metros de altitud en condiciones normales de labranza.
El siguiente circuito turístico es Maras, que fue el principal abastecedor de sal durante el virreinato. Las salinas de maras o salineras de maras, como también se las llama, son minas de sal cuya explotación es tan antigua como el Tawantinsuyo.
El lugar está ubicado en las faldas del cerro y las salineras tienen terrazas donde discurren ríos de agua salada y nutren a las piscinas.
La vista del conjunto de pozas es increíble: un conjunto de 5.000 pozas de un metro cuadrado componen el paisaje.
La sal es cosechada de cada poza después de un mes, luego de que la acción del sol favorece la evaporación del agua y la cristalización de la sal.
Machu Picchu
Para llegar a Machu Picchu, hay dos caminos: la vía del tren o el bus. Si uno toma el tren, la travesía comienza en la compra del paquete turístico, por la gran oferta de precios que uno puede encontrar. Hay dos líneas de tren que llegan hasta el poblado de aguas calientes: Perú Rail e Inca Rail, un poco más económico.
El precio   está entre 100 y 140 dólares, ida y vuelta, pero si uno quiere consentirse un poco más puede pagar boletos más caros, con mejores servicios. Los espacios en el tren son únicamente para turistas, hay otros vagones para ciudadanos y una que otra llama que desea visitar la ciudadela de Macchu Picchu.
La última estación del tren es Aguas Calientes o Machu Picchu Pueblo. Su ubicación a pocos minutos de Machu Picchu hace de este lugar un espacio que no se debe dejar de visitar. Una  amplia oferta hotelera y de servicios nos aguarda antes de tomar el bus que nos llevará al parque.
También se llega a  Machu Picchu Pueblo en un viaje en bus hasta la "hidroeléctrica”, desde donde el pasaje en tren cuesta 20 dólares. En caso de tener poco  dinero, ésta es una buena opción para el viajero, pero el viaje es largo y se requiere partir hacia el poblado con horas de anticipación.  
Cusco y sus alrededores son un lugar que no podemos dejar de visitar; la amplia oferta de paquetes turísticos dan muchas posibilidades a todos los viajeros.

Desde centros arqueológicos hasta shows de danza, esta ciudad está compuesta por un dinamismo único, lleno de vida, por la gran cantidad de turistas que la visitan día a día.

En cuanto a la oferta hotelera, hay para todos: desde hoteles de 10 soles hasta 800 dólares la noche; todo depende de cuánto uno esté dispuesto a gastar y cuán guerrero sea en su estadía.

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