Recuerdos de mis viajes

viernes, 25 de octubre de 2013 · 15:18
En realidad viajar no es exactamente mi actividad favorita, soy muy casero, pero una vez que me embarco ya está, trato de pasar lo mejor posible, nunca una mala cara o mala actitud, ¡jamas!  Para mi es como sacar una vendita de la piel, ¡zas! De golpe y adentro.
No puedo quedarme con un solo viaje, varios vienen a mi memoria.
La Paz
La primera vez que vine a La Paz (soy potosino), debí tener unos seis o siete años. Me alucinó todo, el olor de Sopocachi, los autos, la cantidad de gente, ¡las jugueterías! Era la época de la Casa Falcon, fue la primera vez que tome Coca Cola, Pepsi, y los helados Frigo, Superel.  Además, alimenté a las palomas en la plaza Murillo. Fueron todas cosas nuevas y diferentes. Mi tío Gubby   vivía en la calle Montevideo y recuerdo jugar en las gradas de la calle con mis Matchbox, desde esa grada se podía ver la Cancha Zapata, donde había una feria de juegos. Mi abuelo Nemo  me llevó a dar unas vueltas en unos aviones que parecían tiburones, eso es lo que recuerdo de ese viaje.
Tarija
Un viaje que hice a Tarija en un convoy de tres camiones con mi tío Óscar fue una maravilla. Dormí viendo las estrellas en la carrocería, sobre sacos de azúcar La Bélgica. Recuerdo especialmente la llegada a Bermejo; el calor me estaba matando, y lógicamente me acerque al baño, a la pila para tomar agua fría y sorpresa ¡Recaliente!  Para un potosino, que salga agua caliente de la pila era algo inexplicable. Fuimos a comprar aceite en una moto, en un pueblo de esos y ¡pum! La moto saltó y  ensucié mi camisa nueva con aceite de camión. En Tarija hice unos cuantos amigos, era una cosa de locos. Las lluvias eran muy fuertes y los rayos caían directo a los árboles y los veías arder, me alojé con mi tía Reina y mi prima Andrea en la casa de mis tíos Gubby  y Susana, que tenía dos alucinantes particularidades: estaba llena de fantasmas y tenía piscina. Todo el tiempo se abrían y cerraban puertas, pero no daba miedo, ¿se entiende? Y la piscina, ¡imagínense para mi! nunca había visto una en una casa. Tenía unos nueve  años, con mi primo Gubby  nos metimos desde las 8:00; congelados, con los labios azules, que chistoso recordar eso. Hubo un par de minidramas también, por travieso me puse a abrir la cámara de mi tía y velé las fotos, ¡la carajeada que me gane! Un día que llovía estábamos los tres primos jugando en el jardín cerca  a la piscina con autitos usando el borde de la misma como carretera. Andreita tenía un par de años y de repente la nena se cayó al agua, no pensé mucho y me metí a sacarla, no sabía nadar así que mientras la agarraba a puro instinto, caminé hacia la parte más baja, además llovía ¡eh! Me sentí Batman y ahora que lo recuerdo, me siento muy bien, ¡fue un gran viaje!
santa Cruz
Mi primer viaje solo con mi papá se debió a un encargo de su trabajo. Creo que era recoger un camión o algo así; fuimos en una volqueta vieja y volvimos en una nuevita. Mi papá trabajó durante años en la Corporación de Desarrollo de Potosí (Cordepo) y el destino era Santa Cruz. Llovía a morir, otra vez los olores nuevos y el nombre de un pueblo que se llamaba Comarapa, que se quedó grabado en mi memoria, creo que por lo raro, je. Fuimos al mercado, supongo que eran las siete  calles y mi papá me compró un cóndor, el aliado robot de Falcon.  ¡Listo! Tremendo shopping para un niño. Otra cosa que recuerdo era que tenía una confusión terrible con una gorra que nos regalaron, pues decía tatu, que es armadillo en portugués. Para mi sólo existía un Tatu y era el de La isla de la fantasía, que risa me da hoy. No sufrí el calor de Santa Cruz, porque llovió todo el tiempo que permanecimos. Creo que estuvimos dos días, aún así fue superlindo.
Miami
Mi último viaje fue este año a Miami y fue una maravilla. Les repito no me gusta viajar, pero soy entusiasta cuando estoy a bordo. Llevar a mis tres wawas (Catalina, Luciana Mara y Romeo Francisco) a Disney es siempre una experiencia. Para empezar, si algún papá esta leyendo esto y ha llevado a sus hijos a Magic Kingdom sabe  de que hablo. Ves tipos destruidos en las filas, mi suegro Paco Gimenez, me contó que desarrolló un sistema de dormir  parado en las filas. Es una tortura para el papá; la mami y las crías ni se enteran, en cada esquina hay un hombre cuidando 20 bolsas y el carrito de bebé y dormido, algunos agachados con la cabeza entre las piernas, muy chistoso. Eso sería lo único medio fregado, el resto, pura diversión. La alegría de los niños fue impagable, además pasar tiempo con la familia, playa, comer delicioso y comprar.

Tengo una cuenta pendiente con mi familia y es conocer Samaipata, Uyuni y el TIPNIS, no estoy saltando de alegría planeando estos viajes para el futuro, pero creo necesario que mis hijos conozcan bien su patria.

Nemo Rivero Auza cuenta los mejores viajes que hizo desde su niñez. Aunque viajar no es su actividad favorita, ahora considera que debe llevar a sus hijos a conocer los distintos rincones de su patria.

 

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