Adoptados por extranjeros

jueves, 3 de octubre de 2013 · 14:28
Hace pocas semanas, Bruno y Antonio Denza visitaron Bolivia por un par de semanas. Ellos son hermanos mellizos y fueron adoptados por una pareja italiana cuando apenas contaban con dos meses de edad. En Italia, afirman, tienen fotos con su familia a partir de los tres meses de edad.
Antes de partir para Bolivia, Bruno y Antonio Denza se contactaron con la embajada boliviana en Italia para obtener información, pero no lograron comunicarse, pues afirman que en aquella legación diplomática sólo hablan español y nadie habla italiano o inglés.
Los padres de los hermanos les proporcionaron la información que necesitaban, sobre todo de personas que colaboraron con ellos cuando llegaron al país. Los hermanos no encontraron a aquellas personas, excepto a un italiano residente en Bolivia, quien ahora tiene 75 años, que se ocupó de la traducción de los documentos de adopción.
El hogar Virgen de Fátima
Los hermanos sabían que antes de ser adoptados estaban internados en el hogar Virgen de Fátima, de la zona de Obrajes de La Paz. Con esta información se dirigieron a dicho centro y vieron que en él los niños estaban felices, bien atendidos y bien cuidados.
Los hermanos Denza estaban muy interesados en conocer el hogar Virgen de Fátima, pues querían agradecer a las personas que trabajan en dicho centro. A ellos les gustó ver que aunque los niños no tienen familia están bien. Además, en el centro les pusieron en contacto con Carlos Remuzzi, quien también fue adoptado por italianos y ahora vive en Bolivia.
Carlos Remuzzi nació en 1983 y su proceso de adopción acabó a fines de 1985. Hace tres años, Remuzzi llegó por primera vez a Bolivia para conocer sus orígenes y obtener información sobre sus padres biológicos.
Antes de venir a Bolivia, Remuzzi supo por sus padres que estaba internado en el hogar Virgen de Fátima con el nombre Carlos Paredes; pero ya en el país no pudo averiguar más. "Supongo que a muchos niños los abandonan de verdad de forma anónima y no dejan información por alguna razón”, dice.
Ahora él está contento y feliz de haber conocido el hogar en el que pasó sus primeros meses de vida.
Revelación
Carlos Remuzzi y los hermanos Bruno y Antonio Denza siempre supieron que fueron adoptados y que nacieron en Bolivia. 
Cuando Bruno Denza tenía cuatro o cinco años, notó que tenía rasgos diferentes con respecto a los de sus padres y de su hermana Elena, quien nació después de que ellos llegaran a Italia. Sin embargo, sus padres explicaban a los tres hermanos que ellos fueron adoptados en Bolivia y que los amaban por igual.
Remuzzi también supo desde pequeño que había sido adoptado en Bolivia. En las paredes de su casa, recuerda, había fotos de él jugando en los parques de Obrajes.
Carlos Remuzzi y los hermanos Denza querían conocer Bolivia, sus costumbres y su sociedad, para de alguna forma imaginar lo que habría sido de sus vidas  sin que sus padres los adoptaran. 
Ojos extranjeros
En Italia, Bruno y Antonio Denza sólo sabían que Bolivia es uno de los países más pobres de América Latina. Bruno Denza dice que al llegar al aeropuerto de El Alto quedó conmovido por la realidad que circunda a la terminal aérea.
Antonio Denza dice que le llamó la atención ver gente fisonómicamente parecida a él. También  notó que se lleva una forma de vida diferente, que es otra cultura. Entre las diferencias que pudo notar con Europa está la circulación en las calles. "Aquí el tránsito es caótico, no te dan paso cuando cruzas la calle”, afirma.
Carlos Remuzzi  afirma que como él se crió en Italia tiene ojos de italiano y aunque se integre a  esta sociedad, por ejemplo, al tener una novia boliviana, como es su caso, siempre se queda con los ojos de extranjero, lo cual no quiere decir que no le guste el país, pues al contrario afirma que le encanta vivir en La Paz. 
"Es diferente, es otra dimensión social, tienen otra forma de compartir y celebrar las cosas. Es como aprender cada día algo diferente y me encanta”; cada día "conozco más este país hermoso”.
En los dos años que ha vivido en Bolivia, Remuzzi conoció Cobija, Santa Cruz, Cochabamba, Sucre, el Salar de Uyuni y espera conocer pronto Tarija, porque todos se lo recomiendan. "Debe ser hermoso”, dice al añadir que también recorrerá el oriente y la Amazonia.
"Se come bien rico”
Además de conocer esos lugares del país, Carlos Remuzzi ya se familiarizó con la comida boliviana; su plato favorito es el falso conejo, el cual está aprendiendo a preparar, además se acostumbró a comer marraqueta.  También disfruta el chairo y el pique macho, y le encantan los almuerzos que se ofrecen en las pensiones; "se come bien rico”, afirma. Como vive cerca de su lugar de trabajo, Remuzzi tiene  tiempo para preparar su almuerzo. Una de sus especialidades italianas es el spaghetti a la carbonera.
Durante su permanencia, Bruno y Antonio Denza sólo comieron en hoteles y restaurantes, y no tuvieron la oportunidad de conocer la comida tradicional, que ellos llaman "la casera, la verdadera” comida. Cuando los hermanos asistieron al clásico paceño The Strongest – Bolívar, veían que la gente se servía comida especial, "con cebollas, muy condimentada, con mucho sabor”. No obstante, reconocen que no se animaron a probarla; lo que sí degustaron fue carne de llama y les encantó.
Bruno Denza pudo notar otra sutil diferencia entre la realidad boliviana e italiana, pues afirma que en el país hay una dimensión social mucho más desarrollada que en Europa. Allá se trabaja mucho y uno se la pasa yendo del trabajo a la casa y viceversa, en cambio aquí "la gente comparte mucho más”, dice.
Bruno y Antonio Denza afirman que cuando vuelvan harán más cosas, pues dos semanas es muy poco. Antonio Denza explica que, cuando retorne, irá al lago Titicaca, a las islas del Sol y de la Luna; además hará trekking, bicicleta,  visitará el Illimani y otras montañas.
Vida en Europa
Antonio y Bruno Denza dicen que en Italia llevan una vida normal. Ellos asistieron a una escuela de tiempo completo; había peleas de niños, pero era algo normal, recuerdan. Carlos Remuzzi también dice que en la escuela llevó una vida normal. "A veces los niños pueden decir maldades, pero es como cuando hay un niño gordo en la clase y lo molestan”, asegura.

 

Remuzzi cree que no sufrió discriminación, pero reconoce que en Europa sí pueden discriminar por el color de la piel, aunque en los últimos años "la sociedad cambió bastante”.
Migrantes
En los últimos años grandes cantidades de latinoamericanos han migrado a Europa. Para Bruno Denza se trata de un fenómeno ligado a la pobreza y a la desesperación. La gente que deja su país y familia necesita ayuda, dice.
En Europa se tiene la idea de que los migrantes son muy pobres; sin embargo, las comunidades, que ellos formaron en los distintos países del Viejo Mundo cada vez se están fortaleciendo y cada día ganan más respeto y se integran a la sociedad.
En Italia, Bruno y Antonio no conocieron a bolivianos; pero Carlos Remuzzi sí, aunque no en Italia, sino cuando se mudó a Londres, donde vivió entre seis a siete años.
"En Londres no sé por qué, pero circulan más latinos e interactúan mucho más”, dice. Allá, Remuzzi conoció a bolivianos, ecuatorianos y gente de otros países latinoamericanos.
Antonio Denza alguna vez se cruzó en el transporte público con migrantes hispanoamericanos, pero sólo se saludaron y nada más. Su hermano mellizo Bruno sí conoció a gente de América Latina al practicar fútbol, que es uno de sus deportes favoritos.
Retribución
Antes de que viniera al país, Marta, esposa de Bruno Denza, le dijo que debía volver con un niño, pues ambos desean adoptar. Bruno está muy interesado en la adopción internacional, pues busca otorgar las mismas oportunidades que le dieron a él sus padres  a un niño abandonado o huérfano.
Mientras se renuevan los convenios internacionales, Bruno Denza iniciará los trámites en Italia, pues se debe pasar cursos y ser habilitado para adoptar. Él estima que esto demorará alrededor de un año; en ese tiempo, espera que los convenios de adopción internacional entre Bolivia y otros países sean renovados.
Adopción internacional
En Bolivia, Carlos Remuzzi forma parte de la Asociación Nacional de Familias Adoptivas, en la cual es secretario de relaciones. "Cada vez que voy a Italia hablo con instituciones, tengo la tarea de hablar, de ser la voz de la Asociación”, afirma.
En opinión de Remuzzi, todavía no se han renovado los acuerdos internacionales porque en Bolivia se están replanteando las leyes para evitar la trata y tráfico de niños. 
Sin embargo, afirma que si bien existe un riesgo, también hay acuerdos internacionales con el Tribunal Internacional de La Haya que garantizan los trámites de adopción internacional.
Además, los países como Italia o Francia ya tienen organismos de control bastante fuertes que responden a la comunidad europea, por lo cual "no se debería desconfiar tanto como para volver a escribir toda la ley del niño”.
Carlos Remuzzi espera que esto se corrija pronto, pues cada año hay más niños en situación de abandono y cuando pasan los tres o cuatro años tienen menos posibilidades de ser adoptados, pues la mayoría de las personas prefiere darles un nuevo hogar a los  bebés.
     

 

 

Familia Antezana
Uno de los objetivos de los hermanos Denza en La Paz era encontrar a una familia paceña de apellido Antezana. 
Querían encontrarlos y conocerlos para agradecerles, pues sus padres, cuando llegaron hace más de 30 años, fueron hospedados por esta familia.
Lo único que saben es que la familia que buscan tiene hijos de entre 33 y 35 años y que el padre se llama Antonio Antezana.

 

Carlos Remuzzi
Tiene 30 años de edad y en Italia vivía en Bérgamo. 
Sus padres son Giuseppe Remuzzi y Manuela Livio, y sus hermanos Livio (1987) y Wara (1981), que fue adoptada antes que él en Cochabamba.
Es ingeniero biomédico y trabaja en Bolivia en el área de telemedicina. Su empresa trabaja en la organización de una red nacional de teleconsulta "para que los médicos rurales puedan comunicarse y consultar con los especialistas de la ciudad; es un sistema informático que se va armando”, dice.
Carlos Remuzzi, en La Paz, vive junto a su novia, quien trabaja en una ONG que trabaja por los derechos de los niños. 
Se conocieron después de que él dio una charla sobre adopción internacional. En semanas pasadas ambos asistieron a un congreso en Italia, en el cual la novia dio una charla sobre su trabajo y sus resultados.
En Italia, Carlos practicaba deportes de invierno, sobre todo snowboard, pues vivía cerca de Los Alpes. 
También le gusta tocar tambores africanos y forma parte de un grupo en La Paz llamado Tumbao. Ahora, además, junto a su novia, cría un cachorrito.

 


 

Sobre la última encuesta de Página Siete

Si usted es de los que necesita estar bien informado, puede acceder a la encuesta electoral completa de Página Siete, suscribiéndose a la aplicación PaginaSietePro que puede descargar de App Store o Google Play

 


   

62
1

Comentarios

Otras Noticias