Mujeres en la construcción

viernes, 8 de noviembre de 2013 · 19:08
El boom de la construcción que se observa en la ciudad de La Paz y El Alto causó el aumento de la demanda de mano de obra. En la actualidad, un buen constructor llega a ganar entre 250 y 300 bolivianos por día; estos ingresos atraen a segmentos de la población no tradicionales en el rubro, como por ejemplo las  mujeres.
Ahora, en las obras también trabajan mujeres, que en su mayoría se desempeñan como ayudantes o peones. "Cuando entras de ayudante te hacen hacer los trabajos más difíciles, los más pesados, (como) traer escombros, llevar materiales”, explica Aurora Arias Huanca, que tiene experiencia en la construcción.
Pero las mujeres reciben una paga menor que sus colegas hombres. "Si una mujer gana 80 como obrera, el hombre gana 100”, dice Arias. Incluso si una mujer asciende hasta contramaestre, gana 100 bolivianos por día, cifra inferior a los 120 ó 130 bolivianos que gana un varón en el mismo puesto, asegura Verónica Villca Quenta.
Elisavet Ticona  considera que a los hombres no les gusta tener competencia femenina, puesto que no siempre les dejan acabar las tareas que les encomiendan, pues les interrumpen y les dicen "yo nomás voy a hacer”.
Si una trabajadora se queja con los supervisores, éstos no le hacen caso, o bien "le hacen trabajar peor;  la jaripean (maltratan)”, dice Arias. Los contratantes no hacen caso a los reclamos de las mujeres, porque saben que podrán conseguir a otra persona dispuesta a trabajar según las condiciones que ellos impongan. Pero los derechos de las mujeres también se vulneran en otros rubros.
Derechos que no se cumplen
"Pese a que tenemos derechos, éstos no se cumplen”, denuncia Sonia Quispe Ventura. En años pasados, Quispe trabajaba en una empresa de catering. Al quedar embarazada, la retiraron de su trabajo y cuando su bebé cumplió tres meses de edad la contrataron nuevamente. No obstante, cuando ella quedó en estado de gestación de su segundo hijo la retiraron otra vez.
En aquella ocasión, Quispe presentó una denuncia al Ministerio de Trabajo,  pero no obtuvo nada; ella cree que su abogado se coaligó con la empresa y el Ministerio, pues la denuncia no prosperó y los documentos que presentó en la dependencia estatal desaparecieron.
La situación de injusticia que sufren las mujeres es aceptada porque ellas necesitan obtener recursos para mantener a sus hijos, en el caso de aquellas que son cabeza de hogar; o porque sus parejas les entregan recursos limitados, en el caso de las que sufren violencia económica.
Violencia económica
La violencia económica se da cuando el varón entrega a su pareja un monto limitado, cuya forma de gastar es celosamente controlada. "Les limitan en cada cosa” y siempre controlan y preguntan "¿en qué estás gastando, para qué?”, dice Aurora Arias.
Una forma de acabar con esta situación es la especialización en determinadas actividades de la construcción que no requieren esfuerzo físico, como la plomería, la electricidad y la pintura.  
Bajo esta premisa, la Red Hábitat desde hace algunos años ofrece becas de capacitación diseñadas exclusivamente para mujeres, que contemplan una formación técnica y humana, mediante las cuales las participantes se especializan en pintura.
La responsable del Programa de Derechos de la Red Hábitat, Anelise Meléndez, considera que la pintura es ideal para la mujer, pues no requiere esfuerzo físico y explota aptitudes innatas como la atención a los detalles y la paciencia. Además, la capacitación ayudará a que las mujeres asciendan hasta contramaestre e incluso hasta  obtener ingresos iguales a los de sus colegas varones.
La Red Hábitat, entre en junio de 2010 y agosto de 2012, capacitó a 229 mujeres, de las cuales el 65% trabajaba como obrera en el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP). Actualmente se desarrolla otro proyecto que comenzó en septiembre de 2012 y que durará hasta diciembre de 2014.
Las OEMC
Los nuevos cursos apuestan a que las mujeres conformen Organizaciones Económicas de Mujeres Constructoras (OEMC), dentro de la economía plural que propugna la Constitución Política del Estado.
Desde septiembre de 2012,  se llevaron a cabo cinco versiones, en las cuales participaron entre 120 a 130 mujeres. Cada curso se divide en tres módulos; en el primer módulo, aprendieron construcción básica; en el segundo, fortalecimiento, que implica el conocimiento de derechos, puntualidad, liderazgo, política, violencia, género, etc. y en el tercer módulo, en coordinación con Monopol, se especializaron en pintura.
En el tercer módulo, las participantes aprendieron 15 técnicas de pintado; y ahora, por ejemplo, saben que no es lo mismo pintar una pared nueva que una vieja. Si una pared es nueva se debe poner sellador "para que no chupe la pintura”, dice Villca.
Las participantes además aprendieron a usar masa para hacer texturas rayadas y adquirieron nociones para combinar colores y así  obtener diferentes diseños.  Ahora son capaces de leer planos, manejar escalas, plomería y electricidad; y tienen principios de administración de empresas, por lo que pueden elaborar presupuestos y proyectos; e incluso conocen los pasos que se deben seguir para obtener una personería jurídica.
Prácticas con beneficio
Durante la formación se hicieron prácticas de campo con beneficio social. Para ello,  se buscaron espacios públicos, o municipales, como escuelas u otros centros que requerían restauración o mantenimiento.
Hace un par de semanas, por ejemplo, el grupo de 23 mujeres que acabó la última versión de los cursos  rindió una prueba final que consistió en el pintado de los murales del Barrio de Verdad Kupini 2.
Pero el mayor beneficio lo obtienen las participantes, pues la formación les permite ampliar sus horizontes.
Santusa Amaru dice que el curso le sirvió bastante  porque ella estaba "muy encerrada” y no sabía nada de construcción. Ahora sabe dibujar planos,  y también conoce sus derechos y cómo hablar con las personas. Al principio, Amaru tuvo dificultad con la parte de la escritura y la lectura, lo cual está empeñada en corregir. Pero también quiere profundizar sus conocimientos para así hacer cálculos y contratos.
Las 23 mujeres de la quinta versión, divididas en cuatro grupos, están en proceso de constituirse en OEMC. Sus representantes son Aurora Arias Huanca, Verónica Villca Quenta, Sonia Quispe Ventura y Santusa Amaru.
El proyecto de la Red Hábitat ha dado sus primeros frutos, ya que la OEMC Arco Iris obtuvo contratos.
Arco Iris
Elisavet Ticona Ticona es la representante de la OECM Arco Iris conformada por cinco mujeres, entre las cuales se encuentra su hija Ruth Magaly. Para promocionarse, ellas visitaron los medios de comunicación y consiguieron contratos con la Embajada de Canadá y RTP. Sin embargo, Ticona admite que no consiguieron más trabajos porque todavía no son conocidas.
Los ingresos que generó los destinó al pago de cuentas, pero cuando Arco Iris consiga más contratos Ticona tendrá excedentes que le permitirán ahorrar.
Ella está bastante motivada no sólo para seguir especializándose en pintura de interiores y exteriores, sino también para hacer cuadros, ya que muchas personas, al enterarse que es especialista en pintura, le demandaron pinturas de paisajes.
Ella dice que está muy interesada y junto a su hija aprenderá y pintará cuadros.

"Yo lo hago”, dice "¿o quién no quiere trabajar?”, se pregunta.

Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza

Las mujeres se desempeñan en diferentes oficios del rubro de la construcción y la Red Hábitat les ofrece capacitación para especializarse y obtener mejores ingresos.

Si una trabajadora se queja no le hacen caso, o bien "le hacen trabajar peor; la jaripean”.

Bolsa de oportunidades
Las Organizaciones Económicas de Mujeres Constructoras (OEMC) cuentan con el apoyo de la Red Hábitat para la promoción de sus servicios, pero también sus miembros deben gestionar nuevos contratos  y convencer a posibles clientes.
Las familias de las integrantes de las OEMC también apoyan en la difusión de los servicios. Por ejemplo, cuando la madre de Aurora Arias vio una muestra de lo que ella aprendió en los cursos, se dirigió a sus vecinos y orgullosa les mostró el trabajo, al tiempo que decía: "Mi hija sabe hacer esto, si tú quieres ella te lo puede hacer”.
La Red Hábitat (2422276 – 2422285) maneja una bolsa de oportunidades que forma parte del proyecto "Fortalecimiento y Empoderamiento de Mujeres Constructoras del Hábitat”, a través de la cual se puede contratar a una OEMC.

 

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