Un artista reciclador

El rápido avance de la tecnología implica la generación de desechos mecánicos, electrónicos e informáticos. Felipe Chávez Santos usa estos materiales para construir figuras a escala libre.
viernes, 22 de noviembre de 2013 · 22:53
Perdigones, cadenas de motocicleta, crucetas, rodamientos, bujías, pedazos de madera, tarjetas electrónicas, ruedas de patinetas, ruedas de carriolas de bebé, ruedas de goma, cañerías, láminas de zinc, plástico y muchos más son los materiales con los cuales Felipe Chávez Santos arma figuras a escala libre. Estas piezas las adquiere en la Feria 16 de Julio o bien en talleres electrónicos, mecánicos y de carpintería.
Felipe Chávez Santos nació en La Paz y radicó en Cochabamba por 23 años. Hace dos años, este artista retornó a sede de gobierno y trajo consigo una importante cantidad de chatarra junto a más de 40 piezas terminadas. Entre sus creaciones tiene sobre todo vehículos militares, pero también figuras folklóricas, locomotoras, motos y muchas más.
"Arte chatarra”
Chávez afirma que lo que él hace es "arte chatarra”, pues usa todo lo que le puede servir; además está convencido de que hace reciclaje porque no pierde ni una sola pieza. Antes los mecánicos le regalaban la chatarra que botaban, pero desde hace algunos años se la venden. "Ahora todo se vende por kilo o por pieza”, afirma.
El artista dice que hace lo que le gusta, pues le encanta construir sus figuras  pieza por pieza. "Cuando me inspiro, lo hago hasta terminar”, afirma.
Ya pasaron 15 años desde que Chávez comenzó a armar piezas con componentes reciclados. En ese entonces, el futuro artista trabajaba en un taller de metalmecánica en Cochabamba como ayudante, en el cual hacía tinglados, puertas, barandas, pasamanos y muchos trabajos más. Aquella experiencia le sirvió para adquirir conocimientos técnicos para trabajar con chatarra.
"Hazme una motito”
Chávez recuerda que un día acudió un cliente y le dijo: "Hazme una motito”.
Aquella noche, Chávez no pudo dormir pensando cómo haría la moto, pero al día siguiente se levantó inspirado y con ideas. Para comenzar, diseñó la moto en papel, sacó las medidas, hizo trazos y después comenzó a armar la figura, para después pintarla. Lo más difícil fue hacer el diseño en papel y sacar las medidas, afirma.
Cuando el cliente vio el trabajo quedó sorprendido y satisfecho, pues le encargó muchos más.
Para hacer sus figuras, él emplea soldadura de punto que hace con arco u oxígeno. Pero a pesar de que utiliza un protector, admite que esta labor le ha afectado  la vista.
El tiempo que emplea para hacer cada una de sus figuras es relativo y depende de la dificultad, pero en general demora entre una semana a un mes. Chávez no sabe cuántas figuras ha armado hasta la fecha.
Militares
Los principales clientes del artesano son militares, quienes le encargan tanques, aviones, helicópteros, cañones de artillería y otros vehículos de combate. Una vez hizo un helicóptero Cobra para una exposición  y un coronel que asistió a ella quedó enamorado de la figura y no cejó en su empeño por adquirirla hasta que Chávez se la vendió.
En otra ocasión, el artista construyó un cañón de artillería que disparaba un proyectil con un alcance de 500 metros. Esta figura fue encargada por los alumnos de un curso de la Escuela de Sargentos de Muyurina, en Cochabamba. Para pagarle "hicieron vaquita” entre todos, cuenta.
El artista considera que la figura más rara que le han encargado hacer fue una torre Eiffel que medía 90 centímetros, la cual le tomó una semana de trabajo. También ha hecho figuras folklóricas como un moreno que ganó un premio. Además, en Cochabamba trabajaba a encargo para tiendas de adornos, que  sobre todo  le pedían candelabros y lámparas.

Con sus figuras, Chávez participó en algunos concursos, en los cuales obtuvo reconocimientos. Por ejemplo, en la ciudad de La Paz fue parte del concurso Sumaj Lurata (bien hecho, en aymara) organizado por el municipio de La Paz, en el cual obtuvo una mención honorífica con una locomotora. Asimismo, participó en un concurso nacional convocado por el Ministerio de Culturas y la Unesco, al cual se presentó con un moreno que obtuvo un premio.
El moreno y la locomotora, junto a una moto y un helicóptero, son las piezas que el artesano más aprecia. Mucha gente quiere comprárselas, pero él rechaza las ofertas. "Son mi mayor orgullo”, dice convencido. Sin embargo, ha hecho muchas réplicas de estas figuras, pero ninguna sale idéntica a la original.
El artista nace
Chávez está convencido de que nació para hacer "arte chatarra”. Cada vez que le encargan figuras complicadas, él lo toma como un reto que le gusta vencer. "Para mí es más difícil hacer una puerta o una baranda, a pesar de que son líneas rectas”, dice.
Para Chávez, el artista nace. En su caso, el gusto por moldear figuras comenzó de manera espontánea en su niñez y nunca siguió algún curso de formación artística. "Solito me he iniciado”, dice. Cuando era niño utilizaba arcilla para moldear figuras.
David Tarqui Gonzales es amigo de Chávez desde hace 28 años, cuando ambos cursaban el colegio. El amigo recuerda que desde que conoció al artesano, éste tenía la inquietud de crear. "Hacía paneros y motitos con latas de cerveza”, recuerda.
Felipe Chávez dice que quiere ser famoso por sus obras, sin embargo, él todavía no las firma. Ahora está empeñado en promocionarse y darse a conocer.
Mientras llegue la fama, dice, continuará recorriendo la Feria 16 de Julio y los talleres para obtener la materia prima con la cual armará más figuras.
Quiere enseñar
¿Cuál es su meta en el futuro?
Mi meta es promocionarme,  enseñar y capacitar.
¿Tuvo alguna experiencia?
En Cochabamba iba a trabajar a la cárcel; con el Sedeges enseñaba a hacer tractores a los internos.
¿Le gusta enseñar?
En eso estoy ahora, quiero enseñar. La soldadura te arruina la vista.
¿Tiene discípulos?
Claro, incluso han salido mejores que yo. Lo malo es que muchos de ellos no se dedican y lo hacen sólo por un rato.
¿Alguno siguió sus pasos?
Creo que sí en Cochabamba, pero ya no estoy en contacto.
¿Quisiera que sus hijos sean artistas?
No sé, depende; uno no sabe. Tienen que decidir ellos.

El artista dice que hace lo que le gusta, pues le encanta construir sus figuras  pieza por pieza. "Cuando me inspiro, lo hago hasta terminar”, afirma.

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