En Noruega están las prisiones más confortables y ecológicas del mundo

La escasa tasa de reincidencia que registra la isla prisión de Bastoy parece confirmar que funciona un sistema en el que los guardias andan desarmados y los internos gozan de comodidades.
viernes, 22 de noviembre de 2013 · 23:06
 ABC
Madrid
La idea que habitualmente se asocia a una cárcel es la de un edificio de largos pasillos con celdas a los lados y rodeado de altos muros y alambradas en el que las sensaciones de opresión y falta de libertad son constantes.
Sin embargo, ese concepto es justo lo opuesto a lo que puede verse en Bastoy, una pequeña isla noruega que, tal y como descubrimos en el blog Mal gusto.co, alberga una prisión que se asemeja a un complejo vacacional.
Situada a poco más de 70 kilómetros de Oslo, en pleno fiordo noruego, la isla-prisión de Bastoy acoge a 115 reclusos que no viven en celdas sino en pequeñas casas de madera en las que desarrollan una actividad similar a la que se espera llevarán en cuanto salgan en libertad.
Porque, como señala el blog Hechos del mundo, el objetivo de esta prisión, que sus responsables califican como la primera cárcel ecológica y humana del mundo, es ayudar a la reinserción en la sociedad de prisioneros que han cometido toda clase de delitos, desde asesinatos o robos a  tráfico de drogas o armas. Por ello, sólo los presos que han cumplido la mayor parte de su condena pueden solicitar el traslado a la isla. Una vez allí, los reclusos tienen la obligación de trabajar de ocho y media de la mañana a tres y media de la tarde.
Entre los trabajos que desempeñan están: cuidar de los animales de la granja, cultivar verduras, fruta y legumbres que se consumen en la isla, u ocuparse de servicios como la lavandería, el taller de reparación de bicicletas, pilotar el ferry que une la isla con el continente o las labores de mantenimiento de la propia prisión.
Una vez cumplida su jornada laboral, por la que cobran unos siete  euros diarios que emplean en comprar en el pequeño supermercado de la isla los productos necesarios para prepararse el desayuno y la cena, los internos de esta peculiar prisión disponen de tiempo libre para practicar toda clase de deportes y actividades al aire libre. Canchas de fútbol y baloncesto, pistas de tenis o saunas son algunas de las instalaciones con las que cuenta esta isla de 2,6 kilómetros cuadrados.
Tan sólo la necesidad de presentarse a los diversos recuentos que se realizan a lo largo de la jornada recuerda que esta paradisiaca isla es una prisión y no un centro de turismo rural, puesto que los 70 funcionarios que trabajan en ella no van armados y tan sólo la mitad llevan uniforme.
 Pero Noruega también tiene el penal Halden Felgsen, que es conocido como la prisión más humana del mundo. En ella, el personal también anda desarmado  y los internos gozan del lujo de las instalaciones y estancias.
Cada habitación está dotada de pantalla plana de televisión, luz natural, mobiliario moderno, baño y nevera, y a cada docena de ellas le corresponde una cocina y una sala de estar.

Entre la oferta cultural de la que pueden disfrutar sus 252 presos se encuentran actividades y lugares tan dispares como lecciones de música, librería, rocódromo, estudio de grabación, gimnasio, campos de baloncesto y de fútbol.

Cada habitación está dotada de pantalla plana de televisión.

Confidencial

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