Monty Python: La sonrisa no envejece

Referentes de la sátira absurda de los 70, han realizado películas y series de televisión que los han convertido en uno de los íconos del humor más significativos de los últimos tiempos.
jueves, 12 de diciembre de 2013 · 20:28
Samuel Regueira
La risa no tiene edad. Así lo demuestran los incombustibles Monty Python tras anunciar su regreso para julio de 2014, un referente vivo de la comedia en la actualidad, cuyos "sketches” de hace 30 años triunfan hoy en internet como reflejo de una sociedad tan desquiciada como su sentido del humor.
A lo largo de las décadas de los 70 y parte de los 80, el grupo cosechó el aplauso unánime de crítica y público gracias a sus irreverentes trabajos en la televisión y en el cine.
Un éxito que pretenden resucitar con un espectáculo teatral programado del 1 al 5 de julio en Londres, en el que rescatarán sus mayores éxitos para deleite de los admiradores de entonces y ahora.
La función tendrá "un poco de comedia, algo de ‘pathos’, música y una pizca de sexo antiguo”, en palabras del componente John Cleese, quien asegura que este reencuentro le costará a los espectadores menos que ir a "un concierto de los Rolling Stones”.
"Esperamos que el público se haya olvidado (de los números antiguos) y le parezcan nuevos”, apuntó el miembro Eric Idle, que quiso recordar al único miembro fallecido de los Monty Python, Graham Chapman, y deseó que de alguna manera estuviera presente en el aire: "Le hemos dicho que vamos a hacerlo y, si existe un dios, se pasará por allí”.
Delirantes entrevistas de trabajo, partidos de fútbol entre filósofos reputados de la historia, caballeros que solo dicen "ni” o el chiste más divertido del mundo son sólo algunos de los marcos en los que Chapman, Cleese, Terry Gilliam, Idle, Terry Jones y Michael Palin dieron rienda suelta a agudezas sin límite, que caricaturizaban los estereotipos del ciudadano británico medio.
Íconos del humor
La fuerza cómica de cada uno de los miembros de Monty Python vino muy marcada por su educación: Chapman, Greese y Idle estudiaron en Cambridge y su punto fuerte residía en los diálogos y los ingenios lingüísticos, mientras que Jones y Palin, exalumnos de Oxford, eran más duchos en el humor visual.
Terry Gilliam, el único estadounidense del conjunto, se dedicó en su mayor parte a diseñar las estrambóticas y surrealistas animaciones que jalonaban muchas de las pausas entre los distintos chistes.
La confluencia de los seis talentos cristalizó en la televisión en 1969 con Monty Python’s Flying Circus, una colección de "sketches” a cuál más absurdo; inmenso cúmulo de ocurrencias tan extremas que en ocasiones los humoristas se disculpaban ante la cámara por cuánto se les había ido de las manos.
También fue llamativa la presencia recurrente de la actriz Carol Cleveland, frecuentemente bautizada como "la séptima Python”, que apoyaba a la agrupación en sus números cómicos interpretando el papel de "rubia explosiva”.
A estos recursos se sumó un lenguaje que rompía la cuarta pared con el telespectador o personajes que ridiculizaban la calidad de sus propios chistes, y se popularizaron varias de las frases del programa, como "And now for something completely different” o "Nobody expects the Spanish inquisition”.
La serie supuso uno de los hitos más representativos de la pequeña pantalla británica y sentó las bases del humor absurdo aderezado con una reflexión social e histórica, que en décadas posteriores volverían a abordar, aunque desde enfoques parcialmente distintos, otras series británicas como Blackadder o Yes, Minister.
El salto al cine
Con el cierre de la serie en 1974 tras la partida de John Cleese, no pasó mucho tiempo hasta que estrenaron una película: una enloquecedora parodia artúrica con caballeros que se desmembran y conejos asesinos titulada Monty Python and the Holy Grail.
La cinta fue el primer largometraje de ficción oficial del grupo, aunque ya había estrenado alguna recopilación de sus mejores trabajos, y fue un éxito rompedor que se diría insuperable, si no fuera por el estreno, cinco años después, de la que fue para muchos expertos y fans la obra maestra del conjunto: Life of Brian.
Los avatares de un joven hebreo que vive paralelamente a Jesucristo culminaban en una disparatada crucifixión al ritmo de la hoy célebre "Always look on the bright side of life”, invitando al público a "mirar siempre el lado positivo de la vida”.
La película también fue un éxito dados los enormes guiños y mensajes que tenía para los espectadores avezados en el humor del conjunto, como el que sugería al final de los créditos que los espectadores entrasen a ver La notte de Antonioni, una cinta "completamente diferente”.
El periplo del grupo por el celuloide concluyó con Monty Python's meaning of life, una cinta más afín en estructura a la serie para televisión, que sin embargo no cuajó con la misma fuerza que sus anteriores incursiones en el séptimo arte.
Un esperado reencuentro entre los seis humoristas se vio truncado el día previo a su 20 aniversario por la muerte de Graham Chapman por un cáncer en la columna. En su funeral, sonó el icónico tema final de Life of Brian, y Jones, al ver la conmemoración del grupo truncada, se refirió a él amargamente como "el mayor aguafiestas” que había conocido.
Por separado
Las décadas posteriores conllevaron la separación del grupo, cuyos miembros discurrieron en actuaciones en solitario con mayor o menor fortuna y recurriendo, con frecuencia, a sus antiguos colaboradores y amigos, en distintos proyectos cómicos o serios.
Quien más busco reciclarse fue Terry Gilliam, que se sirvió de sus dotes para el surrealismo y la sordidez con el fin de crear clásicos de culto como director en Fear and Loathing in Las Vegas, Brazil o 12 monkeys.
John Cleese ha cosechado éxito  como actor en el cine (A fish called Wanda, Shrek 2 o Harry Potter and the Sorcerer’s Stone), mientras Idle se sumó a su excompañero en la tercera parte de la saga del ogro verde, un nuevo paso en una carrera reorientada al doblaje de dibujos animados en televisión como The Simpson.
Palin protagonizó junto a Cleese A fish called Wanda y su secuela, Fierce Creatures, y actuó a las órdenes de Gilliam en Brazil, pero su proyección pública, sobre todo a partir del nuevo milenio, se ha limitado a documentales sobre viajes para la BBC.
Igual suerte corrió Jones, que tras dirigir sin éxito la comedia Personal Services se reinventó trabajando con músicos y como autor de libros infantiles.

Su texto más aplaudido es una carta escrita a George Bush y publicada en The Observer en 2003, en la que satirizaba las políticas internacionales del expresidente y demostraba que si él las ponía en práctica en su comunidad terminaría por exterminar a todo el vecindario (EFE Reportajes).

La serie supuso uno de los hitos más representativos de la pequeña pantalla británica y sentó las bases del humor absurdo aderezado con una reflexión social e histórica.


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