Pobladores de un municipio argentino pretenden detener a una corporación

La compañía Monsanto es una de las mayores fabricantes de semillas transgénicas del mundo que construye una planta en Malvinas Argentinas en Córdoba. Los vecinos denuncian riesgos para la salud.
jueves, 12 de diciembre de 2013 · 20:31

Fabiana Frayssinet/  Especial para la revista Miradas

 

Monsanto es una corporación de biotecnología, inventora del herbicida glifosato y una de las principales fabricantes mundiales de semillas genéticamente modificadas.
Ahora Monsanto construye una planta  para acondicionar simientes de maíz en Malvinas Argentinas, municipio de la provincia de Córdoba. Pero, la obra fue paralizada en octubre en medio de protestas y demandas judiciales de los vecinos.
En Malvinas Argentinas todos conocen a alguien con problemas respiratorios o alergias que coinciden con fumigaciones sobre los campos de Córdoba.
Muchas de las aspersiones se realizan con Roundup, marca comercial del glifosato de Monsanto. Según la Red Universitaria de Ambiente y Salud - Médicos de Pueblos Fumigados, la fumigación se expande por casi 22 millones de hectáreas plantadas con soja, maíz y otros cultivos transgénicos en 12 provincias argentinas.
El biólogo Raúl Montenegro, de la Universidad Nacional de Córdoba, explica que no hay monitoreos oficiales de morbilidad y mortalidad. Tampoco existe un control adecuado de los contenidos de plaguicidas en la sangre ni un monitoreo ambiental que detecte esos residuos en tanques de agua, agrega Montenegro, presidente de la Fundación para la Defensa del Ambiente.
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, creó en 2009 la Comisión Nacional de Investigación sobre Agroquímicos, para investigar, prevenir y tratar sus efectos en la salud humana y ambiental. Pero Argentina es también un "paraíso” de los transgénicos, cuya autorización depende de "información técnica principalmente aportada por las corporaciones biotecnológicas”, asevera Montenegro.
El proceso de los transgénicos involucra "plaguicidas externos”, como los que se fumigan, y plaguicidas que "salen de adentro” de las semillas, como la proteína insecticida CryIAb que produce el maíz MON 810.
Daniela Pérez, madre de cinco hijos, cuenta que éste "era un pueblo tranquilo”, donde la gente apenas se quejaba por problemas como la falta de pavimento.
"Ahora lo que está en juego es la salud de los niños. Nos da una impotencia... no hay nadie que nos defienda”, dice.
Ni el gobierno provincial ni la empresa respondieron al pedido de entrevista de Tierramérica.
Un comunicado emitido por Monsanto en septiembre señala que la obra cuenta con "las aprobaciones correspondientes” del Concejo Deliberante de Malvinas Argentinas, y que el Estudio de Impacto Ambiental está en análisis por el gobierno provincial.

Valorar noticia

Comentarios

Otras Noticias