El primer panda que salió de China

En 1936, una diseñadora de modas llevó un pequeño oso a EEUU para venderlo a un zoológico. Poco después el animal murió.
jueves, 12 de diciembre de 2013 · 20:00
Hace casi 80 años salió el primer panda gigante con vida de China. Ruth Harkness, una diseñadora de moda neoyorkina de 35 años, estaba más acostumbrada a sostener un cigarrillo y un cóctel, pero tras la muerte de su esposo en 1936, llegó hasta China para cumplir su sueño de llevar un panda gigante a Estados Unidos.
Harkness encontró un guía estadounidense de origen chino de 22 años, Quentin Young, para que la ayudara a atravesar el territorio frecuentado por bandidos en las escarpadas montañas de China central. Ella y Young dejaron Shanghái el 26 de septiembre de 1936 en un barco de vapor  y se dirigieron a Chengdú, donde contrataron a un equipo de ayudantes.
"No sé si será humanamente posible conseguir un panda o no, pero creo que sí lo es, yo lo conseguiré. Después de todo, querido, probablemente no hay más de tres personas de raza blanca que hayan visto alguna vez uno y nadie conoce sus hábitos o lo que comen, ni nada de eso”, escribió Harkness en una de sus muchas cartas a un amigo llamado Perkie, quien estaba en EEUU.
Durante los siguientes dos meses surgió un romance entre Harkness y Young.
"Él no la encontró especialmente atractiva y no creo que sólo fue porque ella no era oriental”, dice la sobrina de Young, Jolly Young King. "Sin embargo, creo que él admiraba su determinación. Nunca pudo entender por qué siempre llevaba una máquina de escribir con ella, a todas partes”.
A principios de noviembre de aquel año, la expedición llegó a los bosques de bambú: el hogar del panda gigante.
"Estamos acampados en un lugar precioso, un riachuelo en el valle y la nieve a 600 o 700 metros arriba de nosotros. Quentin cazó esta mañana un goral, una especie de cabra, y comimos hígado en el almuerzo”, escribió Harkness.
Tres días más tarde, tras enterarse que había pandas cerca, oyeron gritos que procedían de la espesura del bosque, seguidos de un disparo. Entonces, Young encontró un pequeño cachorro de panda acurrucado en el hueco de un árbol. "Había oído un disparo poco antes de encontrar al bebé así que pensó que probablemente alguien había matado a la mamá, pero no estaba seguro”, le dice King a la BBC.
Harkness estaba estática y puso al cachorro el nombre Su Lin, que significa "un poco de algo precioso”. Ella mantuvo al bebé panda vivo durante el camino de regreso por el bosque.
"Tenía la leche en polvo y se guió por sus instintos: le daban comida al bebé cada tanto, lo mantenían abrigado y cómodo, se turnaban para cargarlo en una canasta”, explica King.
Harkness, quien nunca había tenido hijos, escribió: "Siento no saber más sobre bebés... a veces pienso que eso es lo único que no he experimentado”.
Su siguiente reto era sacar al animal de China pero cuando llegó al puerto de Shanghái, los agentes de emigración lo confiscaron. Su barco se fue sin ella y se quedó en el cobertizo de la aduana con el panda toda la noche hasta que finalmente lo dejaron salir y pudo llevárselo registrándolo como si fuera un perro.
Durante varios meses, Su Lin vivió en el apartamento de Harkness en Nueva York, pero el plan siempre había sido venderlo. Su Lin se convirtió en una estrella en el zoológico Brookfield de Chicago.
Harkness volvió a China al año siguiente y sacó otro panda, Mei Mei, quien vivió por un breve periodo con Su Lin, pero éste último murió de neumonía poco después. Hoy , su cuerpo está exhibido en el Museo Field de Chicago. Mei Mei murió en 1942.
Harkness escribió un libro sobre sus aventuras titulado  La dama y el panda.  Ella murió en 1947 a la edad de 46 años.

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