¡Mamá, gané el concurso!

Fernanda Lola Carrasco Paz ganó un concurso de escritura en su infancia. El premio era un viaje al oriente boliviano que hizo junto a su mamá. Juntas disfrutaron la belleza que tiene Chiquitos.
miércoles, 4 de diciembre de 2013 · 21:55
Mamá, mamá, gané el concurso de escritura!
Esta primera frase es la que enmarca y describe el inicio del mejor viaje de mi vida, que dio paso para que descubra al hermoso país en el cual vivo y  estoy orgullosa de haber nacido, Bolivia; y más que todo el que permitió que pase días muy felices con mi mamá.
Era un día soleado, normal y tranquilo. Me encontraba de ida al colegio, pero el día se pintaba tan bonito, que hasta me parecía extraño. Esa mañana  los rayos de sol irradiaban muy delicadamente a las flores y rosas que encontraba en  mi camino, los pajaritos cantaban y el cielo se pintaba de un celeste vivo, que daba luz y alegría. Todo eso me hacía sentir muy feliz.
Todo iba muy bien, la mañana se sentía agradable. Mis clases me divertían con todo lo que aprendía, hasta que llegó a mi curso la nota del director del colegio que informaba que yo había ganado el Concurso de Escritura Infantil.
¡Oh, por Dios! Era increíble para mí recibir  esa noticia. No lo podía creer, lo que había soñado se había concretado, era tan genial lo que sentía, que no encontraba palabras para expresarlo. En ese tiempo tenía siete  años y como toda niña propia de esa edad, lo único que atiné en pensar fue en el premio.
Entonces me pidieron que me dirigiera a la dirección, donde me entrevisté con el director y además con el representante del concurso de escritura infantil. Ambos me felicitaron porque el cuento que había escrito había sido el mejor; me felicitaron también por la creatividad y la imaginación. Yo no podía más, estaba muy feliz.
Pero bueno, luego de recibir tantos bellos y buenos halagos mi inocencia de niña me ganó y decidí preguntar por el premio, no pude aguantarlo. El representante del concurso muy amablemente me dijo: ¡No te preocupes! Tu premio es un viaje a la Chiquitania de Bolivia.
Yo no lo podía creer, ¡oh qué increíble! Ése era otro de mis sueños porque siempre veía en la televisión los mágicos lugares que tiene la Chiquitania; más que todo la cultura y la historia que tiene me apasionaban.
El director y el representante del concurso se quedaron atónitos por las expresiones de mi cara y por la felicidad  que irradiaba. No lo creían, no entendían  que un viaje  me llenase de tanta alegría .
En fin, la reunión en la oficina del director ya casi terminaba pero faltaba un detalle más, ese detalle precisamente era saber la fecha de mi viaje. Me informaron que sería en diciembre, pero la fecha dependía de mi decisión. Yo feliz e inocente, les dije que lo pensaría.
Y así terminó la reunión, ambos volvieron a felicitarme y me motivaron para que siga escribiendo. Muy agradecida yo, me despedí y salí corriendo para mi curso, porque aún faltaban dos horas, las últimas para que terminen las clases y por supuesto para que termine el año escolar, ¡oh qué felicidad!
Terminaron  las clases y me dirigí a mi casa, le conté la buena noticia a mi mamá. ¡Mamá, mamá, gané el concurso de escritura!
Ella me abrazaba tan fuerte que casi ya no podía respirar, era la emoción,  me felicitó, y me dijo: "¡Hija!,  prepara tus maletas porque faltan pocos días para comenzar diciembre”. Yo había decidido viajar el 12.
Con tanta emoción por el viaje, los días pasaron volando, tan rápido que el día del viaje llegó y nos encaminamos juntas hacia la parada del bus, subimos  y así pasaron las horas.
Junto a mi mamá descubrimos paisajes  únicos; le tomábamos fotos a todo lo que nos impactaba, realmente todo era  muy lindo. Así es como comenzó  el "mejor viaje de mi vida”; uno de los mejores y que  marcó mi vida y amé con todo mi corazón.
Yo no entiendo aún, pero las horas no pasaban, sino más bien corrían. Creo yo porque miraba mi reloj y marcaban las 10 de la mañana, luego volvía a verlo, no después de mucho, y el reloj marcaba las cinco  de la tarde.
Era increíble cómo pasaba tan rápido el tiempo, de esa forma es que  llegamos al día siguiente a la Chiquitania, a Chiquitos más exactamente. Fuimos las primeras en bajar del bus.
Los paisajes eran tan increíbles, mágicos y llenos de vida que respirar el aire de  ese lugar hacía que nuestros pulmones se purifiquen y se sientan más vivos.
Luego de disfrutar de tanta belleza natural fuimos para el hotel para descansar un poco. Así, al día siguiente, tendríamos muchas energías para visitar todos los lugares turísticos, probar la deliciosa comida y deleitarnos con la bella música.
¡Y así fue! La mañana siguiente fuimos  a pasear y tomar fotos a todo lo bello que encontramos.
El viaje fue de cinco días; fueron los días más felices de mi vida porque  los pase con mi mamá. ¿Por qué digo esto? Porque ella trabajaba mucho durante el año y entonces casi no tenía mucho tiempo de verla y eso a veces me ponía algo triste. Pero ese viaje hizo que toda esa tristeza se borrara y disfrutara mucho de estar junto a ella.
La pasamos tan bien que nuestra felicidad ya casi no tenía nombre, todo era muy genial. Además fue bello descubrir un poco de mi país, conocer parte de su cultura y sentir que Bolivia, no solo eran marchas , bloqueos o quizás conflictos que se ven algunas veces, sino más bien magia, encanto e historia que merece ser conocida y reconocida por cada uno de los bolivianos que habitamos en este bello país Bolivia.
Sólo puedo concluir con lo siguiente: "Este viaje fue magnífico e increíble, el mejor de mi vida”.

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