Retratista de personalidades

Juan Fernando Bastos es un artista de orígenes bolivianos que radica en Estados Unidos desde 1979. Le ha tocado retratar a numerosos artistas, empresarios y políticos de varios países.
jueves, 02 de enero de 2014 · 20:43
Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza
Juan Fernando Bastos es un destacado pintor de padres bolivianos que reside en Estados Unidos desde 1979. En 1999 en una edición dominical del New York Times salió nombrado como uno de los seis retratistas activos de ese país.
Sin embargo, cuando era niño el talento de Bastos no fue reconocido pues, por ejemplo, cuando tenía cinco años de edad y vivía en Venezuela pintó unas montañas rojas. Su maestra vio el dibujo y le dijo "No existen montañas rojas, muy mal dibujo”, recuerda y aclara que en ese país todas las montañas son verdes.
Asimismo, tras egresar del colegio San Ignacio de La Paz comenzó a estudiar arquitectura, pero en los dos años que asistió reprobó tres semestres seguidos en dibujo. "Me aplazaban en todo”, afirma.
Tras ello, Bastos, quien estaba consciente de su potencial artístico, decidió seguir su formación en Estados Unidos. "Entonces dije ‘bueno, no están valorando mi talento y yo no me voy a quedar acá’”.
En Estados Unidos comenzó nuevamente y se convirtió en el mejor alumno de su clase, tanto así que le otorgaron una pequeña beca. "Aquí (en Bolivia) me tachaban los dibujos con una X y me ponían cero sobre cien; allá me ponían sobresaliente”, recuerda el ahora exitoso artista.
Formación
La formación artística de Bastos comenzó en Bolivia, bajo la influencia de  dos renombradas pintoras que también eran sus tías: María Esther Ballivián y Yolanda de Aguirre, quienes ejercieron una influencia determinante en él. Por ejemplo, el dibujo de las montañas rojas que no fue bien visto por su maestra en Venezuela fue influido por un cuadro al óleo de la pintora Yolanda de Aguirre.
Hasta sus 11 años, el retratista vivió en Venezuela. Tras la Revolución del 52 su familia salió exiliada, pues su abuelo, Julio Téllez Reyes, era Ministro de Trabajo del gobierno que fue derrocado por Víctor Paz Estenssoro. Tras permanecer fuera de Bolivia, donde sus tres hermanas mayores habían nacido, en 1969 la familia del retratista retornó a su madre patria.
Ya en Bolivia, cuando tenía 12 años, su tía Yolanda de Aguirre le hizo un retrato, lo cual fue determinante a la hora de elegir lo que quería hacer en la vida. A esa misma edad, el futuro artista también comenzó a pasar clases con su otra tía María Esther Ballivián.
 Así, su primera formación artística la recibió en el país de sus padres.
En EEUU, Juan Fernando Bastos asistió primero a la Georgetown University para mejorar su inglés, luego ingresó en el Maryland Institute College of Art (MICA) y después se matriculó en un masterado en Bellas Artes en la Towson State University.
Vivir del arte
Casi inmediatamente después de concluir sus estudios, Bastos comenzó a vivir del arte. Entre 1987 y 1995 su obra se caracterizaba por el simbolismo en el cual predominaba la figura humana y ya hacía algunos retratos.
En 1995 tomó la decisión de mudarse a la ciudad de Los Ángeles, pues hasta entonces ese había residido en Baltimore y Washington D.C. En su nuevo hogar Bastos dejó de hacer sus cuadros simbolistas y comenzó a abocarse a los retratos.
Oportunidades
Vivir en Los Ángeles ha significado para el artista tener un sinnúmero de oportunidades ya que ha sido invitado, por ejemplo, al museo Getty, en el cual enseñó cómo se hace un retrato al óleo a un curso de 30 alumnos. Pero muchos otros factores han impulsado su carrera como la publicación del New York Times en 1999.
Otro empujón lo recibió cuando una clase de la Universidad de Harvard lo contrató para hacer el retrato de Jack Reardon, quien es el Director Ejecutivo de la Asociación de Exalumnos de dicha universidad. "Cuando una de las universidades más prestigiosas  del mundo tiene tu obra, eso también ayuda”, afirma.   
Asimismo la Universidad de California del Sur (Southern California University) lo contrató para hacer 10 retratos de grandes donantes y decanos de esa institución. Entre los retratados, dice Bastos, había gente que había donado hasta 200 millones de dólares.
personalidades
Hasta la fecha Bastos ha producido al menos 400 obras de arte para artistas, políticos, empresarios, etc. de diferentes países como Bolivia, Estados Unidos, Perú y México, entre otros.
Hace un par de años, retrató al famoso magnate mexicano Eugenio López, quien fundó el Museo Jumex y es considerado como el coleccionista de arte contemporáneo más importante de América Latina. Bastos destaca que este personaje le dio rienda suelta para que lo retratasra como él quisiera.
Otro personalidad a la que retrató y con quien mantuvo una amistad fue el escritor, guionista y candidato al premio Nobel de Literatura Gore Vidal, para quien la obra de Bastos se asemejaba a la del pintor y retratista estadounidense John Singer Sargent (1856-1925), considerado como el más importante de EEUU.
Pero también hay artistas que han sido retratados por Bastos. Uno de ellos es el actor británico Ian McKellen, que interpretó al mago Gandalf en El señor de los Anillos y El Hobbit, quien además participa en la saga de X-Men.
En Bolivia
En Bolivia, Bastos hizo numerosos retratos para personajes importantes de la política, sobre todo de fines de las décadas del 80 y 90. Sin embargo, él considera que el personaje boliviano más importante que le tocó retratar fue el pintor que falleció hace pocos meses Ricardo Pérez Alcalá, a quien conoció personalmente en 1993.
Cuando lo conoció en un cóctel, recuerda, Pérez Alcalá le propuso: "Juan, ¿qué tal si intercambiamos obras? Yo te hago tu retrato y tú  haces mi retrato”. Fue así que Bastos hizo un retrato "al pastel, todo al vivo” del ya desaparecido artista.
Mientras lo hacía, Pérez Alcalá expresó curiosidad por la forma en la cual Bastos utilizaba los pasteles, pues los rompía para obtener efectos más agudos. "Cada vez que rompía un pastel, él se mortificaba”, recuerda.
En cuanto a su retrato, "él (Pérez Alcalá) me hizo de perfil; ese retrato era un tanto surrealista, hizo que mi brazo esté un poco largo como una culebra”, dice.
Para hacer este cuadro, Pérez Alcalá utilizó los pasteles de Bastos y un tipo de papel lija que después le obsequió. Hasta el día de hoy, Bastos utiliza solamente aquel tipo de papel "estilo lija”, pues es un material especial para pintar al pastel que permite trabajar en un área bastantes veces.
Estilo propio
A Bastos le interesa que sus trabajos tengan sobre todo fuerza y seguridad. Pero también afirma que el retrato tiene toques irónicos. "Si la persona esta arqueando la ceja un poco, tú la arqueas un poquito más”, dice. "Tú exageras pequeñeces”.
Pero el artista también puede hacer que la gente se vea más joven o bien, más delgada. Por ejemplo, cuando el actor Ian McKellen vio el retrato que Bastos le hizo, preguntó: "¿Dónde están las arrugas?”, y el artista respondió "¿Cuáles arrugas?”; le había quitado unos diez años.
"En un retrato de alguna manera empujas un poquito los colores y las expresiones”, afirma el artista. "Si estás con una camisa verde no solamente es una camisa verde, tiene tonitos morados, y azules”, añade. "Creas toda una riqueza en los tejidos con un lustre y con una vida propia”.
Lo mismo ocurre con la piel humana. "Empujas un poquito los colores, la piel tiene diferentes tonalidades; si la piel es un poquito rosada la haces un poquito más rosada, si ves áreas un tanto azules, empujas los azules; lo mismo con la expresión”, continúa.

El tiempo que Bastos emplea en hacer un retrato depende del tamaño del cuadro, del número de personas, de la disponibilidad de éstas y del material que usa pues, por ejemplo, el óleo tarda en secar. Hace pocas semanas Bastos se hizo un autorretrato al pastel de un solo busto que le tomó cinco días, pero hay cuadros que le demandaron varios meses.
Numerosas visitas
Normalmente Bastos comienza a hacer su trabajo tomando fotos, pero después sus clientes deben posar para él, para lo cual el artista les hace numerosas visitas para así captar la esencia del personaje.
 "El artista interpreta el rostro de una persona y lo hace con su sello personal”, aclara Bastos. "Cuando ves el cuadro de cerca, ves los brochazos, ves el sello personal”.
A medida que avanza, Bastos ve su cuadro y toma notas. También pone de cabeza su retrato o lo pone frente a un espejo para ver el reflejo. "Eso también es parte del proceso y eso toma tiempo”, dice. "No estoy pintando en ese momento pero estoy estudiándolo”.  "Cuando te acostumbras a ver el retrato tal cual está, a veces te acostumbras a verlo de cierta manera”
"Lo pones de cabeza (el cuadro) e inmediatamente ves los tonos porque no solamente es la cara, también es el fondo, las manos, la tela y a veces te olvidas trabajar una sección, porque estas muy concentrado en hacer, digamos, el rostro”. "Tienes que poner un interés en todo, no solamente en el rostro”, aclara Bastos.
A Juan Fernando Bastos lo que más le interesa es crear la ilusión de la vida en una superficie de dos dimensiones. "Hay artistas que pueden copiar muy bien fotográficamente algo, pero no tienen alma, no tienen espíritu, no tienen un sello personal”, que diferencia por ejemplo a un Velásquez, un Tiziano o un Singer Sargent, afirma.
Cada uno debe tener su propio estilo, eso es lo más importante, dice. "Puede ser que el cuadro no esté perfecto, pero si tiene alma y te mueve entonces has cumplido tu propósito”, concluye.
Para Bastos es muy gratificante saber que sus trabajos pasarán de generación en generación, como ocurrió en su propia familia, pues creció en medio de retratos de sus antepasados.

Tienes que poner un interés en todo, no solamente en el rostro

Compartir con Bolivia
En 1988 Bastos presentó su primera exposición individual en la Galería de Arte Único de La Paz y un año después  la primera en EEUU, específicamente en el Knight Gomez Gallery de Baltimore.
A partir de entonces, Bastos ha recorrido un sinfín de países en los que ha exhibido sus obras. Por ejemplo, participó en una Bienal de El Cairo, Egipto, representando a Bolivia. Su obra ha sido expuesta  por varias entidades como el BID o la OEA y en diferentes ciudades como París, Washington D.C. y Nueva York.
Además de compartir sus conocimientos en el Museo Getty de Los Ángeles, también lo ha hecho en Bolivia, pues la galería Taipinquiri de La Paz lo invitó a hacer una demostración de sus técnicas y la Universidad Nur de Santa Cruz de La Sierra a dar una conferencia magistral para artistas nóveles.
En esa ocasión varios artistas fueron invitados para que mostraran su obra a Bastos, quien les dio críticas constructivas, destacando las cosas que le gustaban y las que podían mejorar. "Es importante compartir los conocimientos que uno tiene con Bolivia”, dice Bastos.

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