Indígenas panameños desean ser más eficientes en el manejo de sus bosques

De los 3,8 millones de habitantes de Panamá, 417 mil son indígenas, que ocupan 16.634 kilómetros cuadrados; según datos del Gobierno y la ONU, al menos el 70% de ellos es pobre.
miércoles, 29 de octubre de 2014 · 23:01
Emilio Godoy /  Tierramérica    
Especial para  la revista Miradas

Para los indígenas, el bosque en Panamá no es sólo su hábitat, sino también un entorno espiritual y uno de los modos como se relacionan con la naturaleza y sus ancestros. El ambiente forestal guarda parte de su esencia y de su identidad.
En este país los indígenas gestionan su riqueza boscosa mediante empresas forestales comunitarias (EFC). Para el cacique general de la Comarca Emberá-Wounaan y presidente de la Coordinadora Nacional de los Pueblos Indígenas de Panamá (Coonapip), Cándido Mezúa, las EFC ayudan a mantener los bosques a largo plazo, con sistemas de rotación que permiten conocer su valor y el de su madera en la zona de manejo.
Pero "quienes se llevan los beneficios son las grandes industrias. Las comarcas no son sujetos de crédito y no pueden poner en garantía las tierras, dependen de la cooperación”, criticó. Actualmente operan sólo cinco EFC, cuya actividad principal es el procesamiento de madera. En 2010, dos comarcas indígenas suscribieron un acuerdo comercial de 10 años con la empresa panameña Green Life Investment para proveerle de materia prima. Pero apenas extraen unos 2.755 metros cúbicos anuales de madera.
En promedio el rendimiento en esas comarcas es de 25 metros cúbicos de madera por kilómetro cuadrado y la extracción total se ubica en unos 8.000 metros cúbicos anuales e ingresos de algo más de 275 mil dólares. En cinco años, el plan es tener 2.000 kilómetros cuadrados bajo manejo, explicó el líder indígena. El gubernamental Programa de Desarrollo Empresarial Indígena de Panamá ha entregado a estos proyectos algo más de 900 mil dólares. El aprovechamiento boscoso en tierras indígenas es bajo. En 2013, la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) extendió 9.944 permisos forestales, de ellos sólo 732 a las comarcas.
Para Mezúa, la esperanza de los pueblos originarios radica en que las EFC se potencien con el mecanismo del Programa Conjunto de la ONU para la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques (ONU REDD), que  tiene como socios a  56 países del Sur en desarrollo. De ellos, 21 construyen planes nacionales, para lo que recibieron en conjunto 67,8 millones de dólares. Los representantes indígenas piden su inclusión en el reparto del financiamiento internacional que obtendrá Panamá por conservar sus bosques.
Los caciques creen que la vía para acortar su desigualdad con el resto de la población está en sus bosques. "Pero tienen que apoyarnos para que así sea, REDD es sólo parte de la estrategia de ayuda, pero más importante es que se legisle para garantizar en la práctica nuestros derechos territoriales”, dijo Mazúa.

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