Cosechadoras de lluvia

En el barrio Solidaridad, de El Alto, 30 mujeres y la Red Hábitat instalaron sistemas de cosecha de lluvia en sus viviendas, gracias a los cuales obtuvieron recursos para cumplir un sueño.
sábado, 27 de septiembre de 2014 · 00:54
Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza
En el área rural y en las zonas periféricas la cosecha de lluvia es una práctica ancestral que todavía se mantiene, pues durante la época de precipitación fluvial el líquido se recolecta en diferentes tipos de recipientes.
Gracias al proyecto "Saberes acerca del uso del agua”, impulsado por la Red Hábitat, 30 mujeres del barrio Solidaridad, del distrito 5 de la ciudad de El Alto, instalaron sistemas de cosecha de lluvia en sus domicilios y obtuvieron un premio de 23.000 dólares, monto con el cual cumplieron el sueño de tener un baño cómodo en su domicilio.
El barrio Solidaridad tiene 14 años y cuando nació era un pajonal que no tenía energía eléctrica, tampoco un sistema de distribución de agua potable y menos un alcantarillado, contaron las mujeres de la zona con quienes conversó Miradas.
En ese entonces, ellas utilizaban el agua de un arroyo cercano y la que obtenían de cisternas. Pero, a veces el líquido llegaba con gusanos e incluso peces, aseguraron. Tampoco era raro que el elemento llegara mezclado con cal; en ese caso para utilizar el líquido  ellas esperaban hasta que el material se precipitase al fondo de los recipientes. La situación mejoró cuando se instalaron piletas públicas y también en sus domicilios.
Gestión del Agua
Hace dos años las mujeres comenzaron a capacitarse con la Red Hábitat en Gestión del Agua y formaron el Comité Impulsor de Saneamiento Ambiental y Cultura del Agua (CISACA). Luego surgió la idea de construir baños modelo y una lavandería en cada vivienda, que fueran alimentados con agua de sistemas de cosecha de lluvia.
La responsable del proyecto "Saberes acerca del uso del agua”, Vitalia Choque Márquez, de profesión trabajadora social, explicó a Miradas que las mujeres en diferentes talleres aprendieron que la Gestión del Agua tiene cinco componentes, de los cuales el primero se refiere a las fuentes de abastecimiento y tratamiento, que comprende el origen del líquido, ya sea en los nevados o en las precipitaciones, así como el almacenamiento y tratamiento en las represas y plantas potabilizadoras, respectivamente.
El segundo elemento se refiere al uso y consumo del líquido. En esta parte las mujeres aprendieron que el agua que se usa para lavar ropa, en los inodoros y en los lavamanos -a diferencia de la que se utiliza en las duchas- no necesariamente debe ser tratada, ya que puede usarse agua de lluvia.
El tercer elemento se aboca al tratamiento del líquido ya utilizado y está relacionado, por ejemplo, con la contaminación que sufren los ríos de La Paz y El Alto. Las mujeres también aprendieron que el cuarto componente de la Gestión del Agua tiene relación con el exceso y escasez, que pueden generar conflictos.
Justamente el quinto componente se refiere a los conflictos por el agua, como por ejemplo  la migración provocada por las inundaciones o las sequías, las cuales pueden poner en riesgo la soberanía alimentaria, generar inestabilidad y conflictos sociales.
Recorridos urbanos
Durante la capacitación, las mujeres de CISACA hicieron recorridos urbanos, en los cuales visitaron lugares relacionados con la Gestión del Agua, como los nevados o las plantas de almacenaje y tratamiento, tanto de agua potable como de líquido residual. En una visita a la planta de Puchucollo, en El Alto, conocieron, por ejemplo, cómo se tratan las aguas contaminadas, explicó a Miradas la comunicadora de la Red Hábitat, Maggy Palacios.

Además, las señoras hicieron visitas de intercambio y acudieron a las laderas de Cotahuma, donde, al ver las pendientes, no sólo invitaron a las madres de familia de esa zona a trasladarse a El Alto, sino que también les dieron recomendaciones sobre el manejo del agua en una topografía de ese tipo, recuerda Choque.
Los talleres de capacitación se iniciaron con 50 personas, pero sólo 17 se mantuvieron constantes, aunque luego se reincorporaron algunas hasta quedar 30, explicó   la presidenta de CISACA, Roxana Apaza de Quispe, quien tiene un puesto de venta frente a un colegio. El grupo solicitó la construcción de los baños en las viviendas, luego de la primera fase, en la cual se construyó el sistema de recolección de agua.
La construcción y acabado de los baños se realizó luego de que el grupo ganó 23.000 dólares en un concurso convocado por el Servicio Latinoamericano Africano y Asiático de Vivienda Popular (SELAVIP), al cual la Red Hábitat se presentó con el proyecto "Saberes acerca del uso del agua”.
Cuando notificaron a las madres de familia que resultaron ganadoras, la mayoría de ellas estaba escéptica, pero al comprobar que la situación era real comenzaron a soñar con acabar la construcción de los ambientes. La vicepresidenta de CISACA, Marta Cruz, explicó que también se pensó construir un baño público, pero que finalmente se optó por la construcción de un baño en cada vivienda.
Las mujeres y sus familias ya habían trabajado en la obra gruesa de la construcción de los ambientes sanitarios  y el monto ganado fue empleado sobre todo para la obra fina.

Sueño hecho realidad
  Agustina Aruquipa Arias, quien hace bordados que le encargan en la zona Los Andes,  explica que el sistema tiene un filtro sedimentador en el cual se acumulan las primeras aguas que suelen estar contaminadas con tierra y heces de ratones y aves.
Mediante una llave se separa esta agua, luego de lo cual se comienza a llenar el tanque de 450 litros que alimenta el inodoro, el lavamos y la lavandería.
El contenedor puede llenarse en una sola noche, por lo que el tanque tiene una tubería que permite recolectar el agua que rebalsa, la cual se puede utilizar para lavar o para regar plantas.
Aruquipa mostró a este medio la llave que permite llenar el tanque en época de estiaje con agua de la red de distribución de EPSAS.
En su flamante baño, Aruquipa aclaró que todavía no se puede usar, pues las obras de alcantarillado que se hacen en la zona quedarán concluidas recién a fin de año.
Miradas también visitó la vivienda de Máxima Arcani Arcani quien, señalando su pozo séptico, explicó que antes no podían construir servicios sanitarios precisamente porque no contaban con un sistema de alcantarillado. Ahora ella también espera la conclusión de esas obras.
Arcani -que se dedica a tejer mantas- explicó que la etapa más complicada de la obra, en la que trabajó junto a su esposo y sus tres hijos, fue la de hacer las conexiones de las tuberías del sistema de cosecha de lluvia.
Resultado adicional
Las mujeres de CISACA coincidieron al afirmar que lo que más les complace de la experiencia fue el entablar entre ellas lazos de amistad y hermandad. La vicepresidenta, Marta Cruz, por ejemplo, antes no conocía a sus vecinas y casi todo el tiempo permanecía en su domicilio, lo cual cambió al acudir a los talleres que se pasaban en una de las viviendas de la zona.  
Asimismo, Marina Aruvillca, que es la mayor de siete hermanos y cursa el quinto de secundaria, expresó a Miradas que gracias al proyecto la confianza entre las participantes aumentó. La joven, que representó a su familia en las diferentes actividades, ahora está interesada en impulsar más proyectos.
Al concluir la visita que Miradas realizó junto a las representantes de la Red Hábitat, al barrio Solidaridad, del distrito 5 de El Alto, la presidenta de CISACA, Roxana Apaza, afirmó que cualquiera de las integrantes del comité es capaz de enseñar a otras mujeres a instalar sistemas de Cosecha de Lluvia en sus domicilios, por lo que invitó a que las visiten.
Luego de la experiencia de CISACA, sus integrantes quieren mejorar sus viviendas y ahora sueñan con construir una cocina, pues muchas de ellas,  según Apaza, usan un mismo ambiente como comedor, cocina y dormitorio. Además,  quieren ampliar el proyecto de Cosecha de Lluvia a más viviendas.
Aún queda mucho por hacer, dice  Choque, pero gracias a la Red Hábitat ahora trabajan para perfeccionar un sistema que conduzca el agua del lavamanos al tanque del inodoro.

 Luego surgió la idea de construir baños modelo y una lavandería en cada vivienda, que fueran alimentados con agua de sistemas de cosecha de lluvia.

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