Una revolución estética en el Carnaval de Oruro

Carlos Espinoza es uno de los artistas más importantes del folklore boliviano. Su principal aporte fue la creación y promoción del personaje denominado “la figura” de la Morenada.
miércoles, 4 de febrero de 2015 · 20:28
David Aruquipa Pérez
Carlos Espinoza es uno de los personajes más importantes del Carnaval de Oruro, que  incursiona en el baile a los 18 años. Participa por primera vez de negrita (personaje femenino) en la danza de los negritos de El Pagador, conjunto que hasta la actualidad es parte de la fiesta.
Sin embargo, el aporte más importante de Espinoza fue la promoción y creación  de un nuevo personaje que se denominara "la figura” de la Morenada. Por un lado, esta "figura” influye y revoluciona una época promoviendo la visibilidad de "homosexuales” en las fiestas del Carnaval de Oruro y la fiesta del Señor del Gran Poder, en la ciudad de La Paz. Por otro lado, impulsa la participación de las mujeres con los trajes que se les conoce hasta hoy en día.
La innovación de
la China Morena
Carlos Espinoza concreta su primera transgresión al revolucionar el traje original de las chinas morenas, incluyendo elementos que reflejaban una nueva estética "travesti”.
Ésta fue influenciada por la presencia de las vedettes de los años 60 y 70, según el mismo Carlos:
"Después de haber bailado dos años, yo quería innovar el baile tanto como la vestimenta, entonces yo fui una de las personas que cambió bastante el modo de vestir de la morena, de la china morena. Subí el largo de la pollera, subí el largo de las botas, entonces ya se hizo muy diferente.
"Nosotros empezamos con colores fuertes, como yo estaba inmerso en la costura, sabía qué colores estaban de moda, qué telas eran de actualidad. Entonces, me atrevo a decir que usé colores muy llamativos y, en cuanto a modelos, yo podría decir que eran más femeninos que los que usaban los señores, teniendo en cuenta que los bordados eran de fantasía, no los que siempre habían usado con dragones o con víboras; no eran netamente folklóricos, sino, al contrario eran bordados de fantasía con pedrería, perlas, canutillos, cosas de actualidad.
"En cuanto a las botas, después de haber bailado unos cinco años, ya estuvo de moda el taco de plataforma, entonces empecé también a incluir eso en la moda de las figuras femeninas y también en la comunidad gay, con plataforma y tacones bastante altos, de  12 a 15 centímetros. Las botas eran diez centímetros hacia arriba de la rodilla.
"La pollera ya era más corta, (30 centímetros)... En algunos casos tenían mangas a la moda de  esa época: campana plato, con volados en gaza plisada; modelos muy de actualidad, más modernos, más actualizados. Yo sacaba los modelos de los figurines de trajes de noche o hacíamos trajes de novia, entonces sacábamos esos modelos”.
Esta nueva estética se manifiesta como innovación provocativa de la época y con elementos de sexualidad entonces reprimidos, como el erotismo, la sensualidad y el placer. Este personaje es altamente sexualizado, provoca admiración y seduce a los espectadores, convirtiéndose así en un personaje abiertamente "travesti”, que se populariza y se posiciona en el Carnaval de Oruro y otras fiestas.
Se recuerda también, desde la memoria de  Espinoza, que incluso músicos renombrados como José Zapata, Pepe Murillo y Los Chaskas, que empezaban a hacer folklore, llegaban desde La Paz para relacionarse directamente con estas nuevas protagonistas de la danza de la morenada.
También la aceptación y el apoyo venían tanto de los bailarines de las propias fraternidades, como del público espectador, boliviano y extranjero, que esperaban y ovacionaban su presencia.
El destape
de la figura
La rápida conversión de las figuras de la morenada que lucían tan atractivas,  hacían del Carnaval de Oruro una fiesta con mayor presencia turística. Esto trajo consigo el destape, la visibilidad de la población travesti, homosexual o "marica” -como se la conocía en la época-.
Todas las morenadas contaban con su propias chinas morenas. Inicialmente, tal como menciona   Espinoza, se había estilizado el traje, pero aún se conservaba la careta de la china tradicional, con significados tradicionales de la cultura popular.
También puede entenderse esta careta como una forma de esconderse apelando al engaño festivo, para generar un ambiente de seducción y curiosidad, que provocaba saber quién está detrás de esos trajes tan sensuales.
Luego  llega Lis Karina, seudónimo de  Franz Hidalgo, quien en complicidad con Carlos Espinoza  develan este personaje:
"Lis Karina  ya era más exhibicionista porque yo llegué a usar la careta casi ocho años, que tampoco era de las que usaban las personas que antes bailaban de chinas morenas. Yo me hice otra careta muy diferente, incluso en color, el mío era un verde dorado, pero los que llegaron posteriormente ya bailaron sin careta, luego, tuve que quitarme la careta.
"En realidad el día sábado tiene un significado muy grande en el Carnaval porque es el día de la devoción a la Virgen del Socavón. Entonces, hacíamos el recorrido de principio a fin, hasta entrar a la iglesia y recién allí nos quitamos la máscara delante del altar de la Virgen.

"El domingo, ya indistintamente ya se podía bailar sin máscara; nosotros aprovechamos eso para bailar sin máscara. Entonces los maquillajes, que eran de fantasía, con  pestañas postizas, las uñas y todo aquello que estaba por entonces de moda; nos actualizábamos, cada año había más innovación en todas las figuras que participaban en el Carnaval. Todo esto era más o menos en el Carnaval de Oruro de 1975”.
Las chinas morenas, eran personajes imprescindibles en las fiestas populares, debido a su representación visual y estética; entonces fraternidad o conjunto de morenada que no tenga "sus” chinas morenas, no era una morenada de prestigio.
Surgimiento de
otras "chinas”
Carlos Espinoza (Ofelia) y Lis  provocaron el surgimiento de otras "chinas”, como Barbarella (Peter Alaiza), Titina, Diego Marangani, Candy, Juana, Rommy, Lucha y otras que se apropian del personaje de la china morena.
La influencia de   Espinoza iba destapando, además, otros aspectos relacionados, por ejemplo, a temas de clase y de competencia entre las mismas chinas morenas. 
Y fue en esa época que Barbarella (Peter Alaiza), vestida de "china”, se aproxima y le da un beso al presidente de facto de entonces, Hugo Banzer Suárez, en plena fiesta del Gran Poder.
Este hecho se tradujo en la prohibición de la presencia homosexual en las fiestas, misma que llegó al Carnaval de Oruro, pero en menor dimensión. Al respecto,    Espinoza menciona que le contaron sobre este hecho, aunque él mismo ya participó ese mismo año en la fiesta del Gran Poder, bailando en otra fraternidad, la "Morenada Eloy Salmón de los maquineros”. 
Esta prohibición acelera el ingreso de las mujeres a la danza de la morenada, hecho también asentado por   Espinoza
Las mujeres ingresan al Carnaval de Oruro. Para ese entonces, la mujer orureña de clase acomodada, precisamente por razones de discriminación de  raza, género y prohibiciones sociales, no participaba de las fiestas.
Después de la prohibición del ingreso de homosexuales el año 74,  Espinoza estimula una nueva incorporación, la de las mujeres. Como él mismo explica, tenía varias amigas, vinculadas a su trabajo de costura y moda, y las animó a que bailaran.
Al principio fueron "diez jovencitas” de la sociedad orureña, a las que fueron sumando otras mujeres jóvenes de otros departamentos, incluidas reinas de belleza, entre 1975 y 1980.
Desde ese momento, entonces, participan las mujeres pero con la estética travestí que se refleja en los primeros trajes de estas "figuras” de la  morenada.  Con el tiempo se han transformado sin perder este aporte inicial de la estética travestí, quedando en la memoria que, antes, este personaje era representado por homosexuales.
 Espinoza es reconocido como uno de los artistas folklóricos más importantes de Oruro, no solamente bailó en el Carnaval de Oruro, sino también en la fastuosa Entrada del Gran Poder, fiestas de municipios como Huanuni, Quillacollo, Copacabana y otros pueblos rurales de Bolivia.
La importancia de visibilizar a este personaje histórico, Carlos Espinoza "Ofelia”, permite ver que su historia no ha quedado estancada en la memoria, pues pervive hasta la actualidad en el imaginario popular y social.
Es un referente de una época desde su visibilización, que nos permite reflexionar  en los avances y desafíos que se suceden en  estos nuevos tiempos, donde la china morena es la reina de las morenadas.

 

 

 

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