La telaraña del amianto o asbesto continúa esparciendo su veneno

Por décadas, el amianto se utilizaba en la fabricación de miles de productos. Los trabajadores que se cruzan con el mineral en sus fuentes laborales arriesgan su salud si no toman precauciones.
martes, 3 de marzo de 2015 · 18:23
Inés Benítez /  Tierramérica   
Especial para  la revista Miradas
 "El amianto me caía en la boca, lo escupía y seguía trabajando”, relata Francisco Padilla, de 52 años, expuesto gran parte de su vida laboral a este mineral que le produjo un cáncer y la extirpación del pulmón izquierdo, la pleura y parte del diafragma. En mayo de 2014 le diagnosticaron un mesotelioma, un tumor muy agresivo ligado a la exposición laboral al amianto.
La utilización del amianto o asbesto, un material incombustible de bajo costo y eficaz como aislante, se prohibió en España en 2002, pero hasta entonces se usó de forma general en los sectores de construcción, industria naval, siderurgia, automoción y ferrocarriles, entre otros. Ello llevó a sus trabajadores a padecer enfermedades como el mesotelioma, cáncer pulmonar y asbestosis, cuyos síntomas tardan en aflorar entre 20 y 40 años.
"Miles de personas han muerto, mueren y morirán a causa del amianto. Es el gran desconocido y el gran silenciado”, aseveró a Tierramérica el activista Francisco Puche, de la plataforma Málaga Amianto Cero.
El asbesto está prohibido en 55 países, incluidos los 28 de la Unión Europea y Argentina, Chile, Honduras y Uruguay, pero aún se siguen extrayendo en el mundo más de dos millones de toneladas anuales, según datos de la no gubernamental Secretaría Internacional para la Prohibición del Amianto.
Muchos trabajadores fallecen sin que se les reconozca el carácter laboral de la enfermedad y se ven privados de su derecho a pensión de invalidez e indemnización por daños y perjuicios.
En España y otros países las víctimas se están agrupando en asociaciones para dar información, apoyarse mutuamente y exigir justicia. Avida Málaga surgió en junio de 2014, tiene casi 200 miembros y pertenece a la española Federación de Asociaciones de Afectados por el Amianto.
Al haberse usado durante décadas en más de 3.000 productos, fontaneros, electricistas, personal de derribo de mantenimiento de edificios y técnicos de automóviles pueden encontrar amianto en sus trabajos y arriesgar su salud si no toman las precauciones debidas.
Padilla espera aún que le confirmen su pensión como enfermo laboral y va a reclamar una indemnización. Según la ley, tiene un año para hacerlo desde que en mayo de 2014 se le diagnosticó un mal que puede contraerse en el trabajo. Su empresa reconoció su cáncer como enfermedad laboral sin tener que recurrir a los tribunales, un caso pionero en España, donde hay enfermos que mueren sin obtener justicia.
Tras la quimioterapia previa a su compleja operación, Padilla se somete ahora a radioterapia, a la que le acompaña su esposa, Pepi Reyes. El médico sugirió que ella se someta a pruebas médicas, ya que durante años manipuló la ropa de trabajo de su esposo.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

149
94

Comentarios

Otras Noticias