Los secretos de la Gran Pirámide

La Gran Pirámide de Egipto no fue una tumba, sino un monumento a Osiris que tenía un zócalo y una esfera en su cúspide, según el arquitecto Miquel Pérez-Sánchez, quien explica su teoría
miércoles, 3 de junio de 2015 · 17:41
Antonio Dopacio
¿Cuán lejos nos puede llevar la pasión? Probablemente nunca hasta ahora la elaboración de un poema, una encadenación de palabras y frases en verso, ha llevado a una investigación científica tan profunda. Tras llevar 20 años escribiendo y publicando libros de poesía, concretamente cinco libros creados y  una antología poética publicada,  el doctor en arquitectura Miquel Pérez-Sánchez Pla viajó a Egipto porque quería escribir un simple poema sobre la Gran Pirámide y quiso documentarse sobre su forma y medidas.
A partir de ahí, empezó a introducir los datos de esta maravilla en la computadora y "como los arquitectos tenemos la costumbre de dibujarlo todo”, comenta,  este proceso dio lugar a una tesis doctoral. El destino de esa investigación, en la que ya lleva más de una década, le ha conducido, por el momento, a obtener unos resultados que, primero, le desconcertaron a él mismo, después a su director de tesis y, a la postre, están asombrando al mundo.
El arquitecto se sorprendió al encontrar que la Gran Pirámide tenía un zócalo que en su altura revelaba la unidad de medida que utilizaron sus constructores: el codo real (cr) de 52,36 centímetros.
A través de su investigación ha deducido, entre otras cuestiones, y con la ayuda de dos programas de dibujo computarizado en tres dimensiones, entre otras aportaciones, que la Gran Pirámide tenía en su cúspide una esfera; y que, entre otras "curiosidades”, en ellas están presentes diferentes medidas y números matemáticos, algunos descubiertos no hace mucho tiempo.
EFE entrevista a este experto, quien explica algunos de los hallazgos que ha incluido en su obra La Gran Pirámide, clave secreta del pasado, uno de los trabajos más exhaustivos realizados sobre la Gran Pirámide, tras la investigación del egiptólogo británico William Matthew Flinders Petrie.
¿Doctor Pérez-Sánchez Pla, usted comienza su libro diciendo que la Gran Pirámide (GP) es, ante todo, arquitectura... ¿Sigue pensando de igual modo al finalizar su investigación?
Así es. A pesar de hallarse en ruinas, porque ha perdido la capa de recubrimiento de piedra caliza que le daba una apariencia de una pirámide de cuatro caras lisas, la Gran Pirámide es la obra más significativa de la arquitectura de la antigüedad.
Puede contarnos, brevemente, las "propiedades” del número 888 que ha descubierto que aparece a lo largo de toda su investigación.
Es el número esencial de la Gran Pirámide. Mediante su perímetro, su superficie y su volumen, el monumento nos ofrece la "ley” del 888, que explico ampliamente en mi obra, y que certifica la total exactitud de su reconstrucción espacial.
Igualmente usaron un múltiplo de 888 días para fijar el tiempo de duración de las obras de construcción, establecido mediante alineaciones de sus canales estelares con el planeta Marte. Este número 888 estaba, pues, asociado simultáneamente al espacio y al tiempo de la Gran Pirámide. Y, a través de la gematría (ciencia que asigna unos valores numéricos a las letras), hemos descubierto que designaba al Neter Ua, al Dios Uno documentado en el IV milenio a. C., en el Período Predinástico.
Dice en un pasaje de su obra, y se justifica, página a página,  que la GP es mucho más que la tumba de un faraón, ¿puede ofrecernos una breve síntesis de lo que es o ha podido ser?
La Gran Pirámide es el monumento conmemorativo del milenario de la muerte de Osiris (el símbolo de la fertilidad y regeneración del Nilo). Este acontecimiento, celebrado en el calendario egipcio con cuatro días de duelo, escondía la conmemoración de un gran cataclismo que destruyó a la civilización madre del Antiguo Egipto personificada en la figura de Osiris.
La Gran Pirámide se inauguró el 3 de octubre de 2530 (a. C.). Y la muerte de Osiris se había producido el 3 de octubre de 3530 (a. C.), fecha que he podido establecer a partir de los datos astronómicos aportados por Plutarco. Este gran cataclismo pudo ser el conocido como "el Diluvio” en la Biblia y en diversas mitologías.
¿Cómo es posible, en los años que se data científicamente su origen, que la GP posea una orientación perfecta a los cuatro puntos cardinales?
A través de la astronomía, y mediante la posición de las estrellas sobre el horizonte en su salida y en su ocaso, existen métodos para establecer empíricamente la posición exacta del norte. Mark Lehner, que dirige desde 1991 las excavaciones en Giza, se pregunta el porqué de tan formidable exactitud en la orientación.
 La respuesta es que esta orientación tan exacta permite establecer las alineaciones de los canales estelares de la Gran Pirámide -que en el pasado se creyó que eran de ventilación- de la Gran Pirámide con determinadas estrellas especialmente importantes para el Antiguo Egipto.
Llama la atención lo poco divulgado que está que Pitágoras, el gran matemático, fuese ungido sacerdote en Egipto. ¿Puede darnos algún apunte a este tema?
Los grandes sabios griegos fueron a estudiar a Egipto. Casi todos ellos eran deudores de la sabiduría egipcia. Y Pitágoras vivió 20 años en ese país, donde fue ungido sacerdote. El llamado teorema de Pitágoras, casi con total seguridad, fue aprendido por el sabio de Samos en Egipto. La prueba de ello es que se halla en la Gran Pirámide y que la geometría de Giza se basa en este teorema.
Su libro es un compendio de cifras ¿que impresión ha sacado del cúmulo de valores matemáticos de extrema actualidad y difíciles de suponer en una civilización de hace tantos miles de años?
El libro intenta ser un compendio de conceptos. Las cifras solo son el instrumento que nos aproxima a la realidad histórica de la Gran Pirámide, como enciclopedia de piedra de la ciencia del pasado. La impresión que he sacado es que los conocimientos que nos ofrece la Gran Pirámide de Keops (o de Khufu) nos obligan a reescribir la historia de los orígenes de la civilización.
Tras leer su obra, al margen del gran y organizado trabajo que hay detrás, nos abordan muchas más  preguntas que respuestas sobre la GP ¿qué nos puede comentar al respecto?
El verdadero objetivo de la construcción de la Gran Pirámide fue rendir un homenaje a sus antepasados muertos en el milenario de la destrucción de su civilización madre.
Para conseguirlo, la diseñaron de tal forma que incluyeron una gran cantidad de información científica en la que expresaron los conocimientos de su tiempo. Ello no excluye que, a la vez, fuera proyectada y utilizada como grandiosa tumba del faraón Khufu (Keops). Y quienes la construyeron fueron los egipcios del Imperio Antiguo durante el reinado de dicho faraón, entre los años 2547 y 2530 (a. C.).
 
Dígame, tras sus descubrimientos, ¿qué representa para usted el 888?
Es el número clave del monumento, asociado a la vez al espacio y al tiempo de la Gran Pirámide. Y la gematría nos revela que oculta el nombre del Dios Uno  documentado en el IV milenio a. C.
Para finalizar, ¿cómo explicaría tal grado de perfección en una construcción  y cómo cree que encaja en la historia de la humanidad?
 Es difícil explicar el grado de perfección de la Gran Pirámide. Y es difícil explicar cómo la pudieron diseñar, porque el monumento es una enciclopedia de piedra que, en su arquitectura, integra las matemáticas, la geometría, la geodesia, la astronomía, la historia, la mitología, la arqueología, la gematría, etc.
 La Gran Pirámide va, pues, más allá de la arquitectura. Es una metarquitectura que encierra las ciencias en el seno de la arquitectura hasta expresar una cosmología. Por eso  la asignatura que creé, para la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona de la Universidad Politécnica de Cataluña, llevaba por nombre Metarquitectura y Cosmología.
La Gran Pirámide es, pues, un monumento  único de una arquitectura inclasificable que nos aporta información sobre los orígenes de la civilización y  sobre  la protohistoria de la humanidad, una información   que, hasta hoy, se hallaba recogida fragmentariamente a través de las distintas mitologías  y mediante la información aportada por algunos escritores clásicos. Porque los mitos son mucho más que mitos. Frecuentemente esconden realidades. (EFE Reportajes).

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