¿A qué se debe el fenomenal éxito de Game of Thrones?

El hecho de que el universo sea ficticio y situado en un pasado feudal permite tomarse libertades para escribir salvajismos.
domingo, 2 de octubre de 2016 · 00:00
AFP / Los Ángeles

 Juego de Tronos, o Game of Thrones,  que se convirtió   en la serie de ficción más premiada de la historia de los Emmys, cautiva al público desde hace seis temporadas con sus espectaculares intrigas, su erotismo y, sobre todo, su extrema violencia. La saga ya tiene un total de 38 premios Emmy desde su lanzamiento en HBO.

 Su éxito fenomenal se debe a su narrativa llena de suspenso con personajes que son inesperadamente eliminados, caracteres complejos o sobrenaturales, mucho erotismo e interpretaciones magistrales salpicadas de efectos especiales. 

Pero lo que la define es su violencia desenfrenada: muertes sangrientas, intestinos, torturas, mutilaciones, decapitaciones, suicidios, envenenamientos y una brutalidad en las escenas de violación que resulta bastante chocante. 

"El sexo y la violencia juegan un papel clave en la serie”, señala Jonathan Kuntz, profesor de la escuela de teatro, cine y televisión de la Universidad de California. 

 Para él, el hecho de que el universo de Juego de Tronos sea ficticio y situado en un pasado feudal con costumbres primitivas permite a los guionistas tomarse libertades para escribir salvajismos sin límites. 

"Pero estos tampoco son gratuitos. Contribuyen a la historia, a la elaboración de los personajes”, asegura Kuntz. El realismo de las escenas sangrientas debe mucho a los efectos especiales, pero los directores explicaron a Time que utilizan verdadera carne desmenuzada para evocar mejor en pantalla los cuerpos masacrados. 

Los canales de cable como HBO utilizan la violencia y el sexo desde hace tiempo para atraer a los telespectadores en medio de una oferta cada vez más saturada. En 1997, la serie Oz -sobre la vida en una prisión de alta seguridad- no escatimó en cabezas decapitadas ni genitales arrancados. 

Luego, con Los Soprano, sobre la vida de un jefe mafioso con dudas existenciales, se abrió a principios de los años 2000 una era en la que las series de gran calidad tenían una constante: la brutalidad. 

Vinieron entonces Breaking Bad, sobre un profesor de química devenido en traficante de metanfetamina, y The Wire, sobre el tráfico de drogas, además de los gángsters de Boardwalk  Empire y los asesinos en serie de Dexter. Esta ferocidad contaminó a los grandes canales, que lanzaron entre otros el thriller Hannibal sobre el célebre psicópata.

 El subgénero de los zombis y los vampiros también tuvo su edad de oro con el éxito de The Walking Dead, que batió récords de audiencia.Mike Flanagan, director  de   Ouija: Origin of Evil, dice que la violencia intensa y  sangrienta han  banalizado en las horas de mayor audiencia desde principios del siglo XXI. 

"Nos hemos des-sensibilizado”. ¿Es esta irrupción de la brutalidad un síntoma de la sociedad estadounidense? Para Robert Thompson, profesor de cultura popular en la Universidad de Syracusa, "siempre hemos vivido en una sociedad violenta”. "La Biblia, la Ilíada, son historias llenas de brutalidad; Shakespeare era violento”, recuerda.

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