Ad Libitum

¿Cuántas veces es lo “normal ”?

domingo, 30 de octubre de 2016 · 00:00

Guery Zabala Gumucio

Por lo menos una vez a la semana. Durante los primeros meses es bueno hacerlo más de una vez al día. Con una vez al mes es suficiente... 

¿Hay cantidad predefinida de veces en que las parejas deben tener relaciones sexuales? No. No  hay una única regla que debe cumplirse al pie de la letra para que la relación de pareja sea exitosa y se mantenga unida. Todo es relativo.

La búsqueda de una verdad única sobre la sexualidad y el cuerpo ha llevado, durante demasiado tiempo, a una negación de la diversidad humana y de las opciones, ha limitado la autonomía individual, y ha convertido los placeres del cuerpo en un secreto indecente y en una comparación permanente. 

"Ya no lo hacemos como antes… Debe tener otra,  por eso no quiere conmigo… Hace más de un mes que nada; por más de que se lo propongo…” son preocupaciones comunes.    

Pero la frecuencia con la que las parejas  van a la cama varía de acuerdo a la edad, la intensidad y el momento que se vive.

 Quizá sea cuestión de que tengan hambre el uno del otro. Además, ¿qué es normal? ¿Mucho? ¿Poco? En las prácticas sexuales lo que para unos es vicio, para otros es lo normal. Obligarse a alcanzar determinadas frecuencias sexuales consideradas ideales repercute negativamente en la intimidad, provocando estrés y decepción. 

Hay  muchas parejas que miden su grado de amor y compromiso a base "de esta regularidad”, dejando  en un segundo o tercer plano el factor afectivo. Otras siguen esperando esas relaciones sexuales espontáneas, fogosas -como las primeras veces-, las cuales quizás se dieron en  la adolescencia o juventud.

Esta necesidad de saber cuánto es lo "normal” tiene mucha relación con los comentarios (reales o un poco aumentados) de amigos y amigas que hablan de una cierta regularidad, que quizás  no es igual a la de otras parejas, por lo que no es adecuado ir comparándose con los demás. 

Si para una pareja es bueno una vez por semana y así se siente feliz, plena, satisfecha y que incrementa el nivel de apego con su pareja, perfecto. Lo que hagan otros no debe alterar ese ritmo. 

No se  puede hablar de una frecuencia sexual  normal porque no existe dicha normalidad, más que en el imaginario colectivo. No es real. Lo real, evidente y objetivo son las diferentes necesidades de  cada pareja, que es un mundo y cada cual tiene su ritmo. 

Las comparaciones generan angustia y ansiedad, conspirando contra la felicidad, ya que se trata de adecuar a proyecciones que no tienen que ver con la particularidad de la pareja, por lo que se debe dejar de  lado   otras relaciones como referente.

Los requerimientos, frecuencia y forma de los encuentros sexuales son diferentes en hombres y en mujeres, aunque  más por factores socio culturales que por biológicos. De la misma manera,   el estilo de vida de la pareja  genera estrés y cansancio. Los hijos, las responsabilidades de la casa, el factor económico y otros aspectos y situaciones pueden afectar en la frecuencia sexual de la pareja.

Los problemas pueden comenzar cuando un componente de la pareja desea tener relaciones con mayor frecuencia. Por ello eso la importancia de trabajar la comunicación abierta y honesta  a partir de la cual se pueden identificar los motivos por los que pudiera existir un cambio en la intensidad del  deseo.

Sin centrarse en el aspecto sexual como eje de la relación, se pueden generar  alternativas de satisfacción , valorando y profundizando la afectividad.

Es muy importante que la pareja haya desarrollado una comunicación respetuosa, horizontal, la cual permita entender, escuchar y apoyar al otro en sus gustos y deseos, sin sentirse  presionado, coartado e incluso obligado a hacer cosas con las que no se está de acuerdo.

En el sexo se debe buscar  complacer y ser complacido y por ello  la gran importancia que tienen los juegos sexuales y el calentamiento previo.

Lo "normal” es  tener sexo tantas veces apetezca. No te preguntes si deberías tener sexo más a menudo, o menos, pregúntate si te gustaría tener un mejor sexo, qué haces para lograrlo y cómo puedes hablar de eso con tu pareja, sin tapujos. 

Si la frecuencia de tus relaciones sexuales no te provoca malestar o insatisfacción, deja de contabilizarlas. Disfruta las veces que lo haces con tu pareja, pues el ritmo y frecuencia depende de ustedes y no de lo que diga la gente.

Hay otras cuestiones más importantes que la cantidad de encuentros sexuales, de cara a mantener una sexualidad plena y satisfactoria para ambos miembros de la pareja.


 

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