APUNTES

El progresotecnológico nos hará “inmortales” para el año 2045

El investigador José Luis Cordeiro afirma que ninguna enfermedad podrá acabar con la especie humana en 30 años porque, según asegura, “el envejecimiento es una enfermedad curable”.
domingo, 30 de octubre de 2016 · 00:00
Agencias Madrid

" Y al día siguiente no murió nadie”. Así comienza José Saramago Las intermitencias de la muerte, una novela en la que un 1 de enero de no se sabe bien qué año los humanos dejaron de morir, planteando un problema de tremenda magnitud para la sociedad y un desafío demográfico difícil de imaginar.

Ese momento que  vislumbró Saramago ya tiene fecha: "En 2045, el hombre será inmortal”, sostiene José Luis Cordeiro, profesor y asesor de la Singularity University, una institución académica americana creada en 2009 por la NASA   en el encuentro Inteligencia artificial y porvenir de la especie humana. Ni el sida, ni el cáncer  ni el hambre. Nada. En poco más de 30 años, ninguna enfermedad podrá acabar con la especie humana porque, según asegura, "el envejecimiento es una enfermedad curable”.

"En 2029 tendremos artefactos del tamaño de una computadora capaces de sobrepasar el nivel de inteligencia del ser humano.   Cordeiro se basa en una corriente cada vez más extendida y de la que ya se hizo eco la revista Time: la llamada singularidad tecnológica. 

Ésta apunta hacia el progreso tecnológico y la llegada de la inteligencia artificial como las herramientas que acabarán con la edad humana y darán lugar a la edad posthumana. 

Cordeiro viene a confirmar lo que ya había dicho Ray Kurzweil, quien vaticinó en distintas ocasiones que en un momento en la historia de la humanidad las máquinas llegarán a tomar conciencia. Según el director de ingeniería de Google y fundador de la Singularity University, en 2029 tendremos artefactos del tamaño de un ordenador, capaces de sobrepasar el nivel de inteligencia de un ser humano; y en 2045, algún tipo de software será capaz de asumir la inteligencia combinada de todos los hombres y la complejidad de los procesos del pensamiento. En ese momento, un software podría llegar a sobrepasar la sofisticación del cerebro humano y provocar "la muerte de la muerte”.

"Entre el año 2029 y  2045, vamos a tener computadoras con más transistores que neuronas tiene nuestro cerebro. Y ése será el inicio de la singularidad tecnológica, cuando la inteligencia artificial alcance a la inteligencia humana”, afirma.

Este investigador venezolano prevé que, en los próximos 10 años cualquier hombre podría llegar a acceder a la secuenciación de su genoma, conocer qué relación guardan enfermedades como el cáncer o el Alzheimer con sus genes y llegar a prevenirlas. Ello, garantiza, permitiría a los humanos en un futuro próximo "diseñar” a nuestros descendientes a nuestro gusto y evitar  trastornos.

La veracidad de sus afirmaciones  se encuentra en los logros alcanzados por la Methuselah Foundation, una institución que ha conseguido extender la vida saludable de los ratones hasta los cinco años en la última década, "el equivalente a 1.000 años humanos”; o en la demostración de que células como las germinales, las cancerosas o las bacterias "no envejecen”.  

Sea como fuere, lo que sí es una evidencia es que la tecnología cambia de forma exponencial y el progreso de la inteligencia y del conocimiento es aparentemente imparable. ¿Dónde están los límites ? O, más bien, ¿existen esos límites?

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