APUNTES

En Seúl proliferan cámaras espías en baños de mujeres

Hay equipos femeninos de cazadoras de cámaras ocultas que lucha contra la molka, la pornografía que luego se sube a la web.
domingo, 30 de octubre de 2016 · 00:00
AFP Seúl

Park Kwang-Mi revisa con un detector de metales los más ínfimos rincones de los baños de mujeres surcoreanas. Papel higiénico, picaporte de las puertas y reja de ventilación, nada es librado al azar.

 "Mi trabajo es asegurarme de que ninguna cámara filme a las mujeres cuando van al servicio”, explica  Park, 49 años, mientras inspecciona los baños de un museo de Seúl. "Es extraño. Hay gente que quiere ver esto..., pero es necesario que las mujeres se sientan seguras”. 

Park pertenece al equipo enteramente femenino de "cazadores de cámaras ocultas” de Seúl, que lucha contra la molka, la pornografía a través de cámaras escondidas. Con conexiones súper rápidas y celulares último modelo, Corea del Sur está orgullosa de estar entre los países más desarrollados en tecnología. 

Alrededor del 90% de los 50 millones de habitantes tienen un teléfono inteligente, lo que representa la tasa más elevada del mundo. Pero en esta sociedad patriarcal, no precisamente conocida por defender los derechos de las mujeres, nació un ejército de voyeurs amantes de la tecnología. 

Muchos se sirven de aplicaciones especiales para mirar por debajo de las faldas de las mujeres sentadas en sus escritorios, o en las escaleras del metro. Cámaras de espionaje filman el interior de los baños públicos y de los probadores. 

Estas imágenes pueden encontrarse en varios sitios de internet especializados en la molka. Estas prácticas son tan frecuentes que, para luchar contra sus derivas, los fabricantes de teléfonos inteligentes surcoreanos están obligados a sonorizar las cámaras de sus aparatos para que hagan ruido cuando toman una foto. 

No pasa un día sin que los medios hablen de los delitos molka. Sus autores provienen de todos los estratos sociales. Según las estadísticas de la Policía, la cantidad de delitos molka pasó de 1.100 a más de 6.600 entre 2010 y 2014. 

Creada en 1987 para luchar contra los carteristas, la unidad policial que se ocupa especialmente de la red de metro, una brigada de 80 hombres, dedica por estos días casi la totalidad de su tiempo al combate "antimolka”. 

La mayoría de los hombres que son sorprendidos en el metro tienen entre 20 y 30 años y con estudios superiores. Se arriesgan a multas de hasta 10 millones de wones (8.700 dólares) o a cinco años de prisión.

 Para luchar contra estos casos, la Policía ofrece recompensas a aquellos que los señalen y la municipalidad de Seúl reclutó a decenas de mujeres para desenmascarar las cámaras ocultas. 

Lee Hae-Kyung, de 38 años y empleada de una oficina, cuenta que, cuando un hombre sube detrás de ella en las escaleras, suele darse vuelta ligeramente y mirarlo a los ojos, una técnica eficiente para disuadir a los voyeurs.  Desde hace años Corea del Sur y Japón consumen "videos bajo las faldas”, aunque son dos naciones profundamente conservadoras donde las discusiones francas sobre el sexo son tabú.

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